
Peteco Carabajal, renovado
El músico santiagueño presentará "Arde la vida", su nuevo CD
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Si la guitarra está fuera de su estuche es porque anda de aquí para allá en las manos de su dueño: Peteco Carabajal, autor, compositor, santiagueño, folklorista, cantante (no importa el orden de los factores porque no altera el producto).
Peteco se asoma a la ventana para las fotos y luego se acomoda en un sillón. Con él va su guitarra, que ahora responde a los rasgueos del tango. "Siempre me gustó cantar tangos, desde chico, pero como hobby, no más que eso -admite el músico-. "La casita de mis viejos" y "Confesión" eran algunos de los que siempre me cantaba mi vieja."
Sin duda, esto no es más que un pasatiempo íntimo o de reuniones con amigos. Porque las ideas de Peteco dan vuelta en torno de su futuro y, en lo inmediato, sobre "Arde la vida", su último CD, que presentará en Buenos Aires con dos conciertos, el jueves y el sábado próximos, en La Trastienda.
Cuando Carabajal comenzó a reunir el repertorio de este álbum decidió cambiar la estética de su banda. "Estaba buscando otra cosa -dice-. Ultimamente salieron muchas formaciones parecidas a la mía y eso me cansó. Me gustó haber encontrado otra cosa con los aerófonos y a un tipo como Víctor Carrión. Hay personas como él (o como Juan Martín Medida, actual reemplazante) que vienen de familias de folkloristas, tienen la música y el sabor. Además, están abiertos al aprendizaje y a otro tipo de expresiones, como el jazz."
Pero esto no significa que Carabajal esté buscando la novedad. "Desde lo personal, lo nuevo pasa por perfeccionar un rasguido o encontrar la pureza en el canto, en el bombo o el violín. Creo que en algún momento hice embalar a mucha gente y ahora pegué la frenada. Lo nuevo es haber trabajado con el Negro Paz, de Los Manseros Santiagueños; escribir una letra para un tema de Miguel Simón, "A mis viejos", que grabé con mi hijo Homero, o ponerle música a un poema de Atahualpa ("El violín del monte")".
Album ecléctico
Así fue tomando forma este álbum que resulta bastante ecléctico, donde figuran varias canciones, una chaya que compuso hace tiempo, dos chacareras y un tema sobre base de murga, "Hermano provinciano".
"Este viene de unos ensayos con el Chango (Farías Gómez), Verónica Condomí, los Saavedra y gente del grupo La Chilinga. Ibamos a viajar a un festival en Sudáfrica, pero finalmente no se pudo. Igualmente trabajamos sobre muchas cosas. De ahí surgió la música de esta canción que habla de ese encuentro entre los provincianos que llegaron a Buenos Aires, y de sus hijos, con la gente de acá."
Lo que le falta aclarar es que aquí también habla de la marginación. Y es curioso que en el disco se mezclen temas tan explícitos como éste o San Cayetano (con letra de Teresa Parodi y música de Peteco) y otros que se refieren a la condición humana pero de una manera menos directa ("Arde la vida" y "Al desperar", son algunos ejemplos).
"Creo que todo está encerrado en "Arde la vida", porque es un concepto abarcativo. También me parece oportuno volver a trabajar en canciones que dicen cosa más directas. No es un invento mío, pero creo que sería una manera de plegarme a lo que hacen muchos otros músicos".
De la misma sangre
La influencia familiar también está presente en este disco como en toda la carrera de Peteco. Porque comenzó tocando con el grupo de su padre, luego se abrió para integrar MPA y a principios de los noventa comenzó su carrera solista, para la cual también convocó a sus hermanas, que hasta hace un año integraban el coro de su grupo. Y para esta nueva etapa sigue en compañía de Demi Carabajal en percusión y grabó a dúo con su hijo Homero.
-Peteco, ¿no hay música sin familia?
-Más de una vez pensé que en algún momento estaría solo. Para mí hoy Demi es muy importante porque acompaña todas mis ideas, pero sé que alguna vez se dedicará a su propio trabajo. Va a ser difícil porque la familia me liga a Santiago y a un color que, hasta el momento, no produjo quiebres. Si hubo alguno fue con MPA, pero en ese grupo estaba Jacinto (Piedra), que era como mi hermano. La posibilidad de seguir solo está, pero va a ser difícil. Pensar en esto tiene que ver con mi edad. Hoy tengo 45 años, quizá dentro de diez no me vea con esta energía. Será otra etapa, tal vez más calma. Esto lo digo cuando pienso en seguir cantando. Pero tal vez no trabaje de la misma manera. Llevo este sistema de laburo desde hace 26 años y a veces pienso hasta cuándo voy a seguir así. Además, la falta de trabajo hace más difícil tomar decisiones. Se nota en el ambiente de los músicos.
-Cuánto tiene que ver el deseo de mantener la tradición musical dentro de la familia en esa dificultad para despegarte de los tuyos.
-Nada. Eso se va dando solo. Está mi hijo Homero o mi sobrino Ricardito, que tiene muchas condiciones. Pero ellos tienen otras facilidades y el ejemplo nuestro. El otro día Homero (de 9 años) me mostró un trabajo que había hecho en su computadora con la preproducción de su disco. La selección de los temas, la duración, los autores. No va a grabar ( se ríe ), pero ya lo tiene.
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