
El legendario cantante de Led Zeppelin habla sobre grabar en Nashville, su nuevo box set y elespíritu del sur profundo de los Estados Unidos
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Cada tanto uno tiene esos momentos fantásticos en los que lo que ves de la Mississippi virgen sigue en su lugar", dice Robert Plant con reverencia de peregrino. El ex cantante de Led Zeppelin toma café en un restaurante en Clarksdale, justo al sur de Crossroads: el lugar en el que se cruzan la ruta 49 y la vieja 61 (ahora 161): ahí donde, según la leyenda, Robert Johnson le vendió sualma al diablo a cambio de la destreza musical que lo convirtió en el bluesmanmás famoso del mundo.
Ahora, sitios de comida rápida y estaciones de servicio marcan la intersección.Pero Plant, quien condujo desde Nashville tras varios días de grabar allí, ha sido un visitante regular de la zona desde mediados de los 80 y ahora sabe dónde se esconde la historia. Tiene una picadura de mosquito en una mano, de la visita el día anterior a Tutwiler, justo al Este, donde tocó la armónica en la tumba de Rice Miller, alias Sonny Boy Williamson. Plant recuerda que una vez pasó cerca de Commerce, "donde paraba Robert Johnson, cerca del dique", y donde Plant conoció a un hombre que era amigo de la infancia de Johnson. Plant después citó Commerce en la canción del título de Walking Into Clarksdale, su álbum de 1998 junto al guitarrista de Zeppelin, Jimmy Page.
"Y en Banks, justo ahí en la ruta –sigue Plant–, Robert Johnson una vez zapó en una cantina en la que estaban tocando Charley Patton y Son. Y todo lo que queda es un tanque de agua. Pero esos lugares se convierten en un libro de tapa dura en mi cabeza, porque yo conozco la música del lado de adentro." Plant estaba en plena adolescencia cuando vio al bluesman del Delta con Skip James y Bukka White en giras de festivales de blues que pasaban por su ciudad natal, Birmingham, Inglaterra. "Cuando vi a Sleepy John Estes y escuché esavoz –en parte dolor, en parte extraterrestre– dije: «¡Quiero esa voz!»." Plant, de 58 años, sonríe orgulloso. "Ahora puedo hacer ese aullido dolorido mejor que a los 19, cuando estaba en Zeppelin."
Plant está en Clarksdale tanto por turismo espiritual como para hablar sobre Nine Lives, una antología de lujo que cubre su catálogo solista entero, desde el pesado modernismo de Pictures at Eleven, de 1982, hasta la psicodelia Sahara de Mighty Rearranger, de 2005. "Estaba listo para cualquier cosa", dice sobre su estado mental tras la muerte del baterista de Zeppelin, John Bonham, en 1980, que terminó con el grupo. "Esa libertad me permitió continuar con lo que yo creía que era la tradición de la banda: cambio y estímulo. Creo que Presence es el mejor álbum de Zeppelin, porquecanciones como «For Your Life» y «Hots on for Nowhere» no estaban tratando de pegarle a nadie. Así es como me sentí en relación con mis propios giros creativos. No tengo que hacer esto para los demás."
Eso explica la razón por la que Plant –quien vive en Inglaterra cerca de la frontera con Gales– llegó a Clarksdale vía Nashville, donde trabajó junto alcantante, compositor y productor T-Bone Burnett y la cantante y violinista de bluegrass Alison Krauss en un futuro álbum. Plant trabaja en su décimo disco solista pero no puede describirlo porque su banda, Strange Sensation, todavía está ocupada en sus tareas. "Escribí unos 13 títulos y le di uno a cada uno. Sin letras ni música. Les dije: «Estos son los nombres de las canciones. Escribámoslas»."
Los famosos rasgos rockeros de Plant dibujan una endiablada sonrisa y provocan un flashback: "Incluso al principio ya la estaba pasando bien", dice contento. "En la primera gira de Zeppelin por los Estados Unidos, me acuerdo de haber estado con Rod Stewart, cuando él estaba con Jeff Beck. Eramos como chicos: «¡Esto es increíble! Mirá, ahí están Wild Man Fischer y MobyGrape, de gto». Yo era un fan total. No creía que fuera especial. Simplementeestaba en la mejor banda en la que había estado." Y termina, siempre con reverencia.






