
"Plata quemada" ya hizo honor a su título
El rodaje del nuevo film de Marcelo Piñeyro, que debía comenzar el mes próximo, se suspendió por la crisis del sector
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Los tentáculos de la crisis que atraviesa el cine argentino llegaron a "Plata quemada", el film basado en la novela de Ricardo Piglia y dirigido por Marcelo Piñeyro, cuyo rodaje iba a comenzar el 9 de noviembre próximo. En la tarde de ayer, el realizador y su productor, Oscar Kramer, dijeron a La Nación que se vieron obligados a suspender momentáneamente la filmación de la película que iban a protagonizar Leonardo Sbaraglia y Leticia Brédice y que tuvieron que notificarles la mala nueva a los coproductores extranjeros que ya habían decidido su participación en "Plata quemada".
"Hasta el lunes último, "Plata quemada" estaba en una situación ideal para hacerse porque teníamos socios internacionales de primer nivel y por el momento ni siquiera habíamos tramitado el crédito del Incaa -explicó Piñeyro-. Pero con el cambio de las reglas del juego que se plantea para la cinematografía, donde no se puede cobrar la recuperación industrial, los inversores argentinos que formaban parte del proyecto decidieron que por el momento no se animan a embarcarse en la película con el nivel de inseguridad que se ha creado en el sector."
El productor local de "Plata quemada", Kramer -quien adquirió los derechos sobre la novela de Piglia-, se había asociado con Cuatro Cabezas, la empresa de Mario Pergolini y Daniel Guebel, quienes iban a debutar en la producción cinematográfica con este film de Piñeyro. "Tengo una gran tristeza por el papel internacional que me he visto obligado a hacer al tener que comunicarles a los coproductores europeos la imposibilidad de comenzar en la fecha prevista porque una serie de fuertes inversores locales me manifestaron que ante lo incierto de la situación de la política cinematográfica nacional, prefieren esperar que aclare", dijo Kramer a La Nación .
Con acento extranjero
Los coproductores extranjeros que iban a participar del proyecto provienen de España -a través de Tesela, la misma empresa que coprodujo "El faro", de Eduardo Mignogna-, Italia -por vía de Roberto Cicutto-, Inglaterra -mediante el British Screen, el equivalente al Instituto de Cine de la Argentina-, y la empresa productora de Francia Mandarin Films, que en estos días estaba a punto de cerrar trato con el prestigioso Canal Plus.
"En su momento, íbamos a pedir el correspondiente crédito al Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales (Incaa), pero todavía no habíamos comenzado las negociaciones, dado que al ser ésta una película cara, empezamos buscando coproductores extranjeros e inversores privados argentinos -explica Oscar Kramer-. "Plata quemada" es una producción absolutamente independiente en el sentido de que no tiene detrás a ningún canal de televisión. Pero es un proyecto comercial y artísticamente serio que requiere un sustento económico fuerte. Esto no es un film hecho en cooperativa ni una patriada en la que les pedimos a los amigos que pongan el hombro."
En medio del maremoto que atraviesa el cine nacional, las entidades representativas se plantean la posibilidad de declararle el boicot al Festival de Mar del Plata. "En mi opinión, el Festival fue una incoherencia absoluta desde que se recuperó, en 1996 -declara Piñeyro-. Si el objetivo era promover el cine argentino en el exterior, el enorme gasto que implicaba la realización de esa muestra era inútil. Con mucho menos dinero se podría lograr el mismo fin, teniendo una presencia lo más fuerte posible en los grandes festivales del mundo. Esos son los lugares para difundir nuestro cine y un modo que en el lenguaje de los números nos hubiera resultado mucho más beneficioso que el Festival. Pero dado que la política cinematográfica la maneja el Incaa y el organismo decidió organizar la muestra, lo acepté porque había algo de producción nacional. Este año se torna un absurdo, porque ya han matado la producción de cine local."
Mar del Plata, en riesgo
El tema de la muestra por realizarse en Mar del Plata fue motivo de discusión en el encuentro que mantuvieron anteayer las entidades vinculadas con el sector. Piñeyro hace alusión a lo conversado en dicha reunión y sienta su posición personal. "En esa oportunidad, Héctor Olivera, representante de una de las entidades que reúne a los productores, planteó una hipótesis por tener en cuenta. El sostuvo que en caso de que se suspendiera el próximo Festival de Mar del Plata, la Argentina quedaría ante el mundo como una república bananera. Yo me permito disentir. En mi opinión, quedamos como república bananera cuando no tenemos cine. Quedamos como república bananera cuando hay que cambiar los acuerdos preestablecidos con los coproductores extranjeros por los vaivenes de la política cinematográfica nacional y a pesar de ese caos no denunciamos que el Festival es una farsa. Creo que en estas circunstancias, si tenemos que decirle al mundo que no se hará la muestra de Mar del Plata, lejos de estar dando la imagen de una república bananera, vamos a estar dando muestras de sanidad mental".
Los que deciden
Puesto a señalar responsables, Piñeyro dice que ha llegado la hora de "dejar de demonizar al presidente Carlos Menem, al ministro Roque Fernández y al titular del Incaa, Julio Mahárbiz. Ellos ya sabemos cómo son", se resigna. "Pero ahora, los que van a tener que decidir si el cine argentino vivirá o morirá serán los diputados y senadores. En el momento de discutir el tema en ambas cámaras tendremos la oportunidad de saber qué representantes tenemos ocupando las bancas", reclama. En efecto, la situación del sector para 1999 dependerá del proyecto de ley de presupuesto que voten los legisladores en los próximos días y que, tal como está diseñado, plantea una quita de 27 millones de pesos para el Incaa, monto destinado a la recuperación industrial.
En plan de protesta, el cineasta se preocupa por trazar los límites de la misma. "Lo único que exigimos es el cumplimiento de la ley de cine -dice-. La violación a la normativa que rige la política cinematográfica a la que se refiere Piñeyro se produce cuando el Incaa se ve impedido de pagarles a los productores los subsidios que legalmente les corresponden. Y más allá de la transgresión a la ley que actualmente rige, cabe plantearse la cuestión de fondo respecto de esos subsidios."
El realizador de "Cenizas del paraíso" tiene una postura firme: "Hay que dejar de pensar que "subsidio" es una mala palabra. No tengo ningún problema en decir que la cultura debe ser subsidiada. En el Primer Mundo, la cultura no está regida por las reglas del mercado y mucho menos puede estarlo en un país emergente como el nuestro".




