
Lee-Chi cumple 10 años: remeras, entradas anticipadas yla historia de un exitoso microemprendimiento rockero
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Hace una decada, el mapa del rock argentino era distinto. La edición local de Rolling Stone era apenas una fantasía, las radios no eran un canal de promoción demasiado importante, pocos entendían al rock como un gran negocio y Los Brujos, que acababan de lanzar Guerra de nervios ,ya estaban en proceso de desintegración.
Frente a este panorama, el bajista de Los Brujos, Lee-Chi, alquiló un local en la emblemática galería Bond Street y, casi sin quererlo,fundó un imperio. Lee-Chi, una década después, se transformó en una empresa que no sólo se dedica al merchandising, sino que abarca diversas áreas: management, edición y distribución de discos, logística y producción de recitales y eventos empresariales.
"Abrí el local como una segundaactividad económica, un microemprendimientoen paralelo con LosBrujos. Enseguida organicé un parde desfiles en la galería que estuvieronmuy buenos", recuerda SergioMoreno (Lee-Chi), autodidacta delmarketing, en sus sencillas oficinas.¿Empresario o visionario? "Me gustacoordinar gente y manejar la logística,pero nunca me sentí cómodo en el rolde jefe. Puedo dealear con los empresariosde las altas esferas, pero notengo la obligación de hacerme amigode nadie por interés", explica.
Lee-Chi no sólo impuso el merchandisingoficial de los grupos derock (actualmente, maneja la imagenestampada de casi 20 grupos).También estableció la modalidad dela venta de entradas anticipadas ensus locales: "Antes, sólo lo hacíanartistas internacionales, como los Rolling Stones. Para los productores,sirvió como un seguro y un termómetro para poder medir cómo les iba a ir en el show. En ese momento, s ivendías el 30 por ciento de la sala, la llenabas. Ahora se vende el 70 por ciento en anticipadas".
Sin perder la esencia rockera, Lee-Chi no sólo marca tendencias;también brinda servicios. El rango de espectáculos que abarca es muy amplio. Las carpas de merchandising copan los shows de Robbie Williams y del Chaqueño Palavecino, y también los mega-festivales (Quilmas,Cosquín, Gesell, Pepsi), pero también espectáculos deportivos e infantiles. Los locales, en cambio, serestringen al rock: "Hay un público cautivo y muchas bandas asociadas a la marca: Divididos, Catupecu, Arbol. Con ellos viajamos al interior del país. Y ahora, con Los Piojos, impusimos algunos cambios estéticos que funcionaron muy bien".
Los números apabullan. Son másde diez locales distribuidos en varios puntos del país (¡en Salta!) que ofrecen casi ¡600! modelos de remerasdiferentes. "Abrimos el panorama.Ahora tenemos una línea de ropa premium –la colección Vintage– que apunta al público agotado de las marcas de surf. Los colores son verdemilitar, marrón chocolate…", asegura el hombre con nombre de fruta china que maneja la ropa más rockera del país.





