
Como muchos neoyorquinos, los muchachos de Interpol visten de negro y son habitués de bares. Pero ellos están haciendo una carrera de todo eso, como de su gusto por Joy Division.
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Un tipo entra en un bar vacío de la calle 15, en Manhattan, a las cinco y media de la tarde de un lunes. Mientras el barman limpia y arregla el lugar, preparándose para el momento del happy hour , un tema del álbum debut de Interpol, Turn on the Bright Lights , estalla desde el equipo de música. El bar huele a cerveza del día anterior, pero no es eso lo que aquel solitario vestido todo de negro, excepto por la corbata roja toma. Haciendo una mueca, pregunta: "¿Vas a pasar el cd entero?". El barman asiente. "¿Podrías apagarlo?", pide el cliente. "Es mi banda."
Lo notable es que el barman no haya reconocido al bajista Carlos Dengler, o Carlos D., como prefiere que le digan. Dengler se viste como un nazi, con sus borceguíes, su pantalón de tiro alto negro y una corbata angosta –no finita– blanca, negra o roja. Su pelo renegrido, peinado de manera asimétrica, le cae sobre la frente. Y, desde hace unos meses, su marca registrada es una pistolera de cuero negro que usa todas las noches para salir al escenario.
Aparte de eso, Dengler, de 30 años, y sus compañeros de banda el cantante Paul Banks, de 26, y el baterista Sam Fogarino, de 36 forman parte de un grupo de elite (que incluye a los Strokes y a los Yeah Yeah Yeahs) que generó un renacimiento del rock moderno en Nueva York y que creció transformándose en un fenómeno internacional. A nivel mundial, Interpol vendió más de medio millón de copias de su álbum debut. Brad Pitt es fanático de su sonido dark y mortuorio. David Bowie también. Fueron la primera banda que The Cure eligió para su gira Curiosa Festival del verano. Y con "Slow Hands", el primer tema de su nuevo álbum, Antics , que tiene una fuerte presencia radial, Interpol se postula para entrar en un mercado al que las bandas más artísticas y originales rara vez alcanzan.
"Son muy buenos componiendo melodías", dice Robert Smith, de The Cure. "Las letras de sus canciones son muy sentidas, y eso crea un buen contraste con su sonido austero y frío. Se los ve muy bien en escena, aunque no se esfuercen demasiado. Al principio, la banda parece un poco artificial, pero tienen fantásticamente definido su propio estilo."
Me habían advertido que Dengler llevaba a cabo una serie de "políticas" para conducirse en la vida. Por ejemplo, su negativa hacia los juegos de azar es tan fuerte que, durante la gira Curiosa, rechazó una invitación de Smith su héroe a unírsele en unas manos de póquer. "Sentía: «Me estás matando, Robert. Por favor no me hagas hacer esto»", dice Dengler. "Creo firmemente en el clisé que dice que el dinero es la raíz del mal. O sea que armar juegos alrededor de la adquisición de billetes es como inducir la presencia de la propia esencia del mal."
Dengler tiene otro principio por el cual, según dice, "la satisfacción total de los instintos más básicos es la fruta por la que uno vive". Con eso quiere decir que si querés coger, cogé, y si te querés drogar, drogate. "Uno tiene que saber discriminar en sus gustos", continúa. "Pero hay que tratar de satisfacerlos lo más inmediatamente posible sin cuestionamientos." También se niega a tener teléfono celular. "No creo nunca poder estar en la situación de que algo me vibre en el bolsillo", dice, "y pensar: «Alguien que no está aquí quiere contactarse conmigo ahora»". A veces, Dengler es más directo. Cuando le pregunto cuál es el principio por el que usa una pistolera, simplemente dice: "Porque es bien de hijo de puta".
"Al principio no me llevaba bien con Carlos", me había dicho Banks hace dos noches, cuando nos encontramos en el Beauty Bar, un sitio del Centro que está decorado como una peluquería. "Tiene un argumento para todo, e interactuamos con el mundo de maneras casi opuestas. Su actitud es que todo puede ser articulado y reducido a algo lógico. Después me di cuenta de que no se estaba haciendo el difícil, sino que él funciona así. Su acercamiento al mundo es como una obra arquitectónica. Es muy rígido, pero está diseñado con mucha creatividad." Banks y Dengler se conocieron en 1998, cuando Kessler se les acercó por separado para invitarlos a formar una banda. Los tres estudiaban en la Universidad de Nueva York y casi no se conocían cuando empezaron a tocar juntos. "Cuando Daniel me convocó, yo ni siquiera estaba haciendo música", dice Dengler. "Estudiaba filosofía, y quería seguir la carrera académica. Daniel me convenció de que tocara con ellos, algo que yo consideré como un logro porque nada estaba más lejos de lo que yo quería hacer."
Kessler había estado buscando posibles compañeros de banda por mucho tiempo y ya había escrito el riff básico de "PDA", el tono post punk que terminaría siendo parte del hit de Bright Lights el año pasado. "Sabía que si no intentaba formar una banda iba a sentirme pésimo", dice, pinchando un bocado de falso pato en un restorán vegetariano del centro de Nueva York mientras Fogarino sale a armar un cigarrillo.
Dengler, Kessler y un baterista, que al poco tiempo dejó el grupo, empezaron a trabajar en algunas canciones por unos meses antes de reclutar a Banks, a quien Kessler había conocido el año anterior durante un curso de verano en París. "Te- niendo 18 años", dice "daba la sensación de que se llevaba al mundo por delante. No se sentía intimidado por nada, y era muy curioso con todo."
Banks se crió en cuatro países distintos: Inglaterra (donde nació), los Estados Unidos, España y México. Su padre trabajaba en la industria automotriz y aprovechó todas las oportunidades que pudo para viajar. Banks se describe a sí mismo como alguien bueno para adaptarse a la gente y los lugares nuevos. Tiene una actitud tranquila y amable. Puede ablandarte, aunque hayas arrojado una botella al suelo. (Hipotéticamente hablando, por supuesto). Pero también es extrañamente sarcástico y lo suficientemente autocrítico como para hacerte pensar que tal vez no esté tan superado como parece.
Durante los primeros ensayos con Dengler y Kessler, Banks ni siquiera abrió la boca para cantar. "En un momento fuimos a una sala de ensayos muy chiquita en Nueva York llamada Funkadelic", cuenta Kessler. "Paul empezó a cantar, y Carlos y yo nos miramos sin poder creerlo. Fue un momento que no me voy a olvidar nunca."
Interpol pasó los meses siguientes tocando en bares, afinando un estilo musical que le debe bastante a bandas inglesas como Joy Division y Echo and the Bunnymen. "No buscábamos el camino difícil, pero ese fue el rumbo que tomamos", dice Kessler. "Pegábamos afiches, enviábamos e-mails, llamábamos a todos los boliches. Mandábamos sobres con los demos a todos los sellos del mundo. Muy pocos nos ofrecieron algo." Uno de los sellos a los que contactaron el que rogaron que picarafue Matador Records, cuna de muchas bandas pioneras e independientes como Pavement, Guided by Voices, Yo La Tengo y Cat Power. Después de rechazar a Interpol dos veces, Gerard Cosloy, quien maneja Matador, le mandó un e-mail a Kessler diciéndole que él y su socio, Chris Lombardi, querían conocer a la banda.
"La cosa fue así", dice Fogarino. "Lombardi estaba manejando su bmw a toda velocidad por los Alpes mientras escuchaba nuestras canciones, y dijo: «Esto va a funcionar»." Interpol firmó con Matador en la primavera de 2002 y lanzó Bright Lights al que ya habían grabado antes de tener el contrato en agosto. "Pasaron cuatro años entre nuestro primer show y nuestro primer disco", dice Kessler. "Cuando salió, fue el final de un capítulo en el que a nadie le importaba lo que hacíamos, nadie nos contestaba el teléfono, nadie nos daba una oportunidad." De todas maneras, no todo fue buenas ventas: después de haber firmado, Interpol era acusada permanentemente de ser una copia de Joy Division. Es un tema que todavía les resulta tan sensible que ni siquiera nombran a Joy Division. "Hay un parecido en las voces", dice Banks, refiriéndose de manera oblicua a Ian Curtis. Señalando el frente del bar, agrega: "Yo escribí una canción para Interpol sentado ahí, y quería cantarla con ritmo monótono. ¿Alguna vez estuviste tan deprimido que ni siquiera podías caminar? Yo quería cantar una canción que tuviera una letra de amor, pero hacerlo con un sentimiento de desesperanza tan grande que la música estuviera fuera de cuestión. Los gritos monótonos eran la expresión de algo que yo quería transmitir. Y [Ian Curtis y yo] tenemos voz de barítono. De todas maneras, me importa un carajo lo que la gente piense".
Previsiblemente, Dengler tiene un concepto diferente, más razonable, acerca del tema. "Si alguien a quien le gusta lo que hacemos escucha un tema de Joy Division sin conocerlos de antes, no pasa nada", dice. "Lo malo es que nos comparen con ellos, porque queremos dejar nuestra propia marca. Al menos ahora comparan a nuestro primer disco con el segundo, en vez de compararnos con Joy Division."
El trabajo con Antics comenzó en noviembre del año pasado, luego de que Interpol finalizara dos años de gira casi permanente. Fue la primera vez en su vida en que no tuvieron que mantener sus empleos y aprovechar para grabar en sus ratos libres. Banks dice que no paraban de ocurrírsele ideas para letras y que tiene "material como para cuatro discos en esta libreta".
Aunque Dengler dice que se rompieron la cabeza y hubo mucho estrés mientras trabajaban en Antics , la dinámica parece ser menos tensa, más relajada. Canciones como "Not Even Jail" y "Take You on a Cruise" traspasan los límites del pospunk depresivo y espasmódico, y se alimentan de pasturas más tiernas en las que se puede ubicar al rem del comienzo. El sonido sigue siendo detallista y cuidado, pero se siente mayor amplitud en la composición y más calidez y confianza en la voz de Banks.
"Llegué al punto de enfermarme por la intensidad con la que me concentré en este disco", dice Banks, tomando su tercer martini. "Trabajé tanto en él, que la primera vez que lo escuché, lloré. Tan así es que, si llega a ser una obra maestra del siglo xxi, habrá otros discos y otras cosas más en mi vida. No estoy en esto para ganarme la vida ni para pasarla bien. Lo hago porque me gusta hacer locuras."
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