Juani Martínez: "Soy lo más cercano a un loco común y corriente que le habla a otro loco común y corriente"
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En Trenque Lauquen, donde nació, Juani Martínez decidió a los 11 años que ya era tiempo de ganar su propio dinero. Como no lo dejaron ir a cortarle el pasto al vecino, fue a una de las muchas radios que tenía la ciudad y preguntó cuánto costaba tener un espacio. Invirtió los diez pesos más valiosos de su vida y, sin querer, definió su destino.
Ahora tiene 33, dos hijos, una esposa (se casó el martes, en secreto) y un programa al aire en Los 40. Todos los días, de 9 a 13, conduce Guatsap, un programa buena onda para millennials.
-¿De dónde sacaste la plata para pagar tu propio espacio en una radio a los 11 años?
-Tenía amigos de mi viejo que tenían negocios o empresas chicas... Entonces pensé en preguntarles si querían hacer publicidad conmigo. Jorge, mi viejo, es muy conocido en Trenque Lauquen.
-¿Jorge Martínez?
-¡Sí! Ellos me pagaron por publicidad, yo pagaba el espacio y encima me quedaban unos mangos. Así empecé a crecer y a ver otras vetas, pero lo principal fue que me empezaba a divertir.
-¿En tu casa se escuchaba mucha radio?
-Yo recuerdo siempre a mi abuelo que escuchaba mucho fútbol. Vengo de familia de árbitros, del interior. Mi abuelo fue árbitro mucho tiempo y mi papá también y los domingos, en casa, esperando el partido de primera de Independiente, se escuchaba de fondo la radio AM relatando fútbol. Veía a mi abuelo con la radio en el pecho, acostado en la cama, escuchando a Víctor Hugo. Me crié siempre con esa parte de la radio, pero nunca me imaginé, de chico, que quería trabajar de eso.

-Quizás no te dabas cuenta de que era un trabajo.
-¡Todavía no me doy cuenta!
-¿Tus padres qué hacían en Trenque Lauquen?
-Mi mamá era ama de casa y mi papá trabajaba en La Serenísima, después fue Secretario General de un gremio. Yo era hijo único y la verdad es que nosotros no teníamos la necesidad de que yo saliera a laburar, pero yo quería tener mi plata. Me molestaba pedirle a mis viejos.
-¿Empezaste a ir una vez por semana a la radio?
-Todos los lunes, de 15 a 16. Al tiempo ya estaba enfermo porque me encantó y vivía ahí adentro. A los 15 pasé a otra radio, me empezó a ir cada vez mejor, ni la pizza con mis amigos pagaba porque hacía todo de canje.
-¿Pudiste seguir con la escuela?
-A los 15 repetí de año y al año siguiente, me llevé once materias. Por suerte, mi viejos me apoyaron y pude terminar, pero para esa época, ya sabía que lo que me gustaba era la radio. Me iba bárbaro, tenía un montón de publicidad y me queda plata para mí.
-¿Qué hacías con la plata?
-Me compraba pilchas. Era fanático de las pilchas. Cuando cumplí 17, mi viejo me dijo que tenía que trabajar de otra cosa porque la radio no le parecía un trabajo. Entonces empecé como cajero del supermercado de mi suegro. Yo tenía otra novia en ese entonces.
-¿Dejaste la radio?
-No, no, tenía el programa de la noche y, a la vez, producía un programa de otro tipo. Yo regenteaba las publicidades.
-Eras buen productor comercial, ¿qué tenías? ¿carisma?
-Conocía gente, iba y me metía. Entonces le dije a mi viejo que me estaba yendo mejor en la radio, que me tenía que levantar todos los días recontramega temprano para ir al supermercado... Estaba muerto porque de la caja, pasé a la verdulería, tenía que descargar el camión de verduras los lunes a la madrugada. ¡No era joda! Terminaba la radio, me ponía la ropa del super y cargaba las bolsas de papa. Hice eso durante un año y medio y mi viejo me decía: "Tenés que tener un jefe que te ponga el horario, no hacer el horario que vos querés. Eso te va a hacer aprender mucho".
-¿Aprendiste?
-Yo creo que sí o bien le puse mucha onda para que me enseñe. Después me vine a Buenos Aires a estudiar locución. Estudié tres años en el Cosal, porque en el Iser me bocharon.

-¿Cómo fue la decisión de venir a Buenos Aires?
-Vinimos con mi novia. A mí me costó decidirme porque yo quería seguir con la radio, estudiar locución... pero lo veía como un hobby. Quería estudiar algo relacionado con la biología, pensé en dedicarme a algo de eso y hacer radio si me quedaba tiempo libre. También pensaba que era muy difícil venir a Buenos Aires.
-¿No habías venido nunca?
-Nunca. No conocía el subte.
-¿Dónde te instalaste?
-Alquilaba un departamento con el hijo de mi padrino en Microcentro. Un quilombo. Piso 24. Los murciélagos cabeceaban las paredes. Ahí viví los tres años de carrera.
-Descartaste la biología...
-Lo más cercano fueron los murciélagos reventándose contra el vidrio. Pensé: "Si me voy a morir de hambre, que sea en la mía".
-¿Qué hiciste mientras estudiabas?
-Trabajaba en el verano en mi programa de radio en Trenque Lauquen y trataba de juntar guita. Igualmente no me alcanzaba para alquilar, me alquilaba mi viejo, hacia todo mi papá, pero yo trataba de cubrir mis gastos con lo que hacía en el verano.
-O sea, mientras estudiaste, no trabajaste acá, ¿qué hacías?
-Nada, estudiaba, salía. Lo que hace un estudiante. Es que fue todo tan nuevo en Buenos Aires, me daba todo tanto cagazo... Después, ya cuando estaba terminando la carrera, empecé a trabajar en un boliche de Trenque Lauquen, los fines de semana. Me pagaban para que haga la animación. Como había conseguido un canje de un colectivo de larga distancia que me llevaba y me traía, me traía guita a Capital para patearla.
-Y tus viejos te ayudaban.
-Todo el tiempo.
-¿No intentaste buscar un trabajo? ¿Ir a una radio? ¿Conocer a alguien?
-No, porque yo pensaba que tenía que recibirme de locutor para hacerlo, entonces no quería intentarlo para después frustrarme. No quería gastar balas en eso.
-¿Y cómo empezaste a trabajar?
-Mi primer laburo fue en Radio Argentina, que hacia la locución de fútbol de Equipo desafío, que seguía a San Lorenzo. Me llevaban a la cancha y yo hacía tono de Lucho Di Fonti. Me recomendó un amigo que se tenía que ir a otro laburo.

-¿De Radio Argentina pasaste a Los 40?
-En el medio volví a Trenque Lauquen porque quería hacer televisión. Junté la plata y compré un espacio. Un loco, porque me dieron todo sin saber qué iba a hacer. El municipio, empresas grandes... "Tomá Juani, tututu". Y listo.
-Hay diferentes perfiles de comunicadores: a algunos les gusta dar noticias, hay gente que le gusta contar de su vida y a partir de ahí generar empatía, otros a los que les gusta entretener o pasar música. ¿Cuál es tu fuerte?
-Creo que ser yo mismo. Soy lo más cercano a un loco común y corriente que le habla a otro loco común y corriente porque yo le hablo a una sola persona, no le hablo a un montón. Así empecé en Los 40, hace nueve años, hacía la trasnoche. Ahí me di cuenta de que hay gente que necesita que le hablen. Yo soy un simple comunicador con buena onda. Trato de cuidar mucho a los oyentes. Trato de no invadir.
-¿Cómo invadirías?
-La radio es el ruido ambiente de muchas cosas que suceden. Si me pongo a contar algo raro, o si grito puedo generar incomodidad del otro lado.
-Te gusta que te quieran, no confrontás.
-No me gusta mucho enojarme porque me enojo mucho. Me he enojado muy pocas veces y con muy poca gente. Me parece que lo mejor es llevarse bien. Es la clave.
-Sos el conductor de Combate, un programa con muchos enfrentamientos...
-Pero yo no me meto, nunca voy a la parte mediática, nunca le respondería a nadie. Si me dicen "fulano dijo algo de tu programa", yo diría "está bien". No sirvo para eso. No me pondría nunca a discutir con alguien en televisión. No entra en mi razonamiento.
-¿Te respetan?
-En Combate los chicos me tienen calado, nos divertimos, pero cuando les digo se terminó, se terminó.
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