
La mujer de las mil voces
Estela Montes, locutora radial, se deja escuchar en off por "TVR"
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Cuando cada sábado los conductores de "TVR" preguntan "Estelita, ¿qué tenemos en el próximo bloque?", la respuesta con los anuncios no se hace esperar. La voz que se escucha es la de Estela Montes, 53 años, locutora, con 32 de trayectoria radial, publicitaria y la voz en "off", de ciclos como "Circo criollo" (el ciclo que hacía Nicolás Repetto el año pasado) y "Jugados por amor", con Carla Conte y Emiliano Rella.
Ella coloca su voz privilegiada en la imitación de personajes populares y los de su propia creación, y realiza las publicidades más disímiles. Estela Montes, oriunda de San Pedro, es todo un personaje, que por profesionalismo, impronta humorística y calidez se ha ganado el respeto y la admiración de todo el ámbito radial y televisivo. Relata a LA NACION con pasión su labor en el micrófono que ilumina cada momento con la caracterización de los más diferentes personajes que salen de su garganta prodigiosa.
-¿En qué año se recibió en el ISER?
-El 10 de diciembre de 1973, a los 20 años y con tanta felicidad que no paré de trabajar hasta ahora. Me recibí junto a otras destacadas figuras, como Marcelo Araujo, Liliana López Foressi y Lalo Mir. Hoy me siento una privilegiada, porque trabajé al lado de verdaderos maestros.
-¿A quiénes recuerda en sus 32 años de profesión?
-Trabajé con todos los Juanes: Mesa, Mareco, Badía y Mateyko, con Jorge Rossi, Silvio Soldán y con figuras emblemáticas como Pedro Aníbal Mansilla. Recuerdo como si fuera hoy mi paso con Badía por "A mí manera", en la mañana de Radio Mitre, con producción de Julio Moyano; el "Ping Pong del Mundo", junto a Rafí, magnífica en la actuación, y Enrique Landi, que fue mi profesor de locución. También trabajé con Roberto González Rivero, con Leonel Godoy, Néstor Ibarra y Guillermo Andino, por sólo mencionar algunos.
-¿Hasta cuándo trabajó en la radio?
-Me fui de Radio 10 en 2000 aproximadamente. Dejé la emisora porque me parecía que ya había cumplido un momento de mi vida ahí, y porque me convocaron de Continental, donde participé en una temporada con Daniel López en la mañana bien temprano haciendo personajes con un grupo magnífico. Posteriormente, me llamaron de otras radios pero no me daban los horarios, ya que estaba comprometida con otros proyectos.
-¿Cuándo descubre su perfil humorístico?
-Me inicié imitando a Rita Pavone y a la Chona, cuando ellas eran personajes muy fuertes. Luego cuando vine a Buenos Aires, con figuras tan destacadas como Niní Marshall me daba vergüenza ponerme a hacer humor. Después estudié actuación con don Pedro Aleandro, quien me indicó que realmente explotara mi don de improvisación para de esa manera trabajar con mis personajes. Así surgieron nenitas, una viejita y una psicóloga que trabajaba en Inutilísima Satelital. Empecé a jugar con los personajes los fines de semana en el programa de Mateyko. Por ejemplo, yo hacía de Adelina D Alessio de Viola y Nito Artaza hacía de Bernardo Neustadt; yo, de Gaby Sabattini, y Artaza, de Menem.
-¿Usted armaba su producción?
-Sí, exactamente. Lo preparaba en mi casa y lo llevaba a la radio, a veces salía al aire y otras, no. Cuando estaba en La 10, estaba el furor de Inés Pertiné, la esposa de De la Rúa, Shakira y Catherine Fulop, y jugaba con todas ellas; los compaginaba como una movilera que llegaba a ellas. Ricardo Viale y Adrián Suárez colaboraron en los guiones.
-¿También hace trabajos de locución en TV?
-Hago la locución en "TVR", donde estoy desde que comenzó hace siete años, y estuve con los conductores que fueron pasando por el ciclo, todas personas encantadoras.
-¿Cómo se nutre para su labor?
-Leo intensamente todas las secciones de los diarios y cada reportaje de mis personajes. En "TVR" hice La Escuelita, interpretando a Mirtha Legrand, Nacha Guevara, Lilita Carrió y también a Cristina Kirchner.
-¿Está haciendo producciones especiales para el interior del país?
-Los sábados a la mañana, desde hace cuatro años, salgo en "Contratiempo", para LU2, de Bahía Blanca. En este formato hago apariciones de humor imitando a personajes de la actualidad mediática, como Alexandra Rampolla, la sexóloga. Me gustaría destacar que también protagonizo para el interior un programa denominado "Un sueño en un viaje", matizado con música latina. Estoy tan conmovida como agradecida, por todo lo que me hace llegar la gente de las provincias.
Pudor y alegría
-¿Qué importancia tiene el manejo de la voz?
-A mí me dio una gran seguridad estudiar en el ISER, porque, si no, no me hubiera animado. Yo creo que Dios a todos nos da un don para defendernos en la vida, y a mí me dio el de la voz. Y creo que con el humor es una cuestión personal, porque en todas las situaciones críticas he aprendido a reírme de mí misma. Cuando vine de San Pedro, para mí Buenos Aires era Nueva York y fue muy difícil controlar esos miedos.
-¿Algún episodio pintoresco que quiera contar?
-Yo estoy emocionada porque después de 50 años me siguen teniendo en cuenta para el trabajo. El trabajo más maravilloso de mi vida fueron Mariano y Guadalupe, que son mis hijos y le debo agradecer a mi marido, José Rodríguez, un gran compañero de vida y de esta aventura radial con horarios tan locos. Entre las anécdotas pintorescas me acuerdo de que en un programa de Gelblung le hice un reportaje a un secretario de Deportes y a Chiche se le ocurrió que lo hiciera como Gabriela Sabattini. El funcionario se emocionó mucho y me dijo que su sueño era tener la oportunidad de saludarme y felicitarme por mi trabajo y trayectoria. Como a Chiche y mí nos dio mucha vergüenza, no le dijimos que se trataba de una imitación. En otra oportunidad con Karin Cohen le hicimos una entrevista a Mercedes Morán y yo imité a Graciela Borges. Luego Morán la llamó a Borges para agradecer lo bien que la habían pasado en la radio y Graciela le dijo: "No, seguramente fue la negrita Montes, porque yo no hablé por La 10". A veces me da pudor y alegría al mismo tiempo que no me reconozcan.
-¿Nunca apareció personalmente en ningún medio?
-No aparezco porque creo que es importante mantener la magia, más que nada por los personajes que hago y es bueno que la gente no sepa si soy vieja, joven, alta o baja, rubia o morocha. Pero siempre sentí el reconocimiento del oyente. Lo que me llena de alegría es que la gente no pierda las esperanzas.






