Las voces de la música clásica
Clara de la Rosa y Sofía Ursula, presencias habituales para los melómanos
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Durante 15 años hicieron la locución de Radio Clásica. Cuando la emisora salió del aire, un grupo de locutores, operadores y programadores aceptó el espacio que se le ofrecía en Radio Clásica Nacional (96,7), pero con la condición de que para obtener beneficios debían comercializar los programas. El equipo, que decidió seguir contra viento y marea, aceptó el desafío.
Entre ellos, se distinguen Clara de la Rosa ("Tarde de clásicos", diariamente de 16 a 19) y Sofía Ursula ("El armario azul", diariamente de 6 a 9), dos de las voces representativas de la música clásica.
Clara de la Rosa, nacida en Tucumán, egresó del Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER) en 1983. "Soy de la época en que no se aceptaban las tonadas regionales -aclara-. Después se modificaron las disposiciones. Cuando leo algún poema de un autor del interior, me sale la tonadita tucumana. Y me gusta que me salga."
Comenzó su carrera en la televisión, en "Escuela técnica", que se emitía por Canal 7; después, gente de radio El Mundo fue al ISER para buscar voces y la invitaron a participar. "La única prueba que di -explica- fue cuando salió la frecuencia modulada de Radio Argentina y empecé a trabajar en esa emisora. Trabajo que duró poco porque se transformó en otra cosa. Cuando estaba por irme, en 1987, apareció la gente de Radio Clásica, me tomaron una prueba y me quedé en esa emisora con la idea de no irme nunca."
Por el color de su cabello, rubio, y por su tez, blanca, Sofía Ursula delata el origen de los ancestros. "Soy porteña, de padres polacos, por eso mi aspecto -confiesa-. Sofía Ursula Sobolewski es mi nombre completo y no uso el apellido porque suena raro en el aire. Tengo historia con el apellido, empecé a trabajar en televisión usando el de mi ex marido y todo el mundo me conocía por ese apellido que ya no era más. Entonces dije, no más apellido."
Los padres de Sofía Ursula se conocieron durante la Segunda Guerra Mundial y vinieron a la Argentina en busca de la tierra del trabajo y lejana de la guerra. También es egresada del ISER (1984). "Apenas me recibí salí a buscar turnos en radio. Esa Navidad, a las 24, entré en turno. Cuando una debuta, paga los derechos de piso. Fue en Excelsior, en los estudios de Arenales. Recuerdo que había una mugre espantosa, pero yo estaba feliz de estar haciendo mi primer trabajo en radio. Atrás de esta emisora estaba Radio Splendid y había un compañero que se había recibido conmigo, Marcos, haciendo también su debut. Un día, a las tres de la mañana, nos hicimos un reportaje mutuo. El vino a Excelsior y charló un ratito conmigo y yo fui a Splendid y charlé con él."
-¿Tienen experiencia en locución comercial?
Sofía: -Hice algo pero no era lo que más me entusiasmaba. Trabajé en Rock & Pop como locutora de libro. Cuando estaba empezando la radio los programas salían grabados, pero la locución tenía que estar en el piso. Me dieron el trabajo de rellenar un libro de transmisión y no hacía micrófono. Pero como estaba la AM al lado, Radio Buenos Aires, yo espiaba mucho. Entonces, cuando faltaba un locutor, me empezaron a dar turnos en el informativo de la radio.
-¿Por qué esta dedicación a la música clásica?
Sofía: -No porque decidiera dedicarme a la música clásica. Se dio.
Clara: -A mí me gustaba. Cuando surgió la oportunidad en Radio Clásica, ahí me encontré a gusto. Aprendí lo que todavía no sabía. Recorrí el Instituto Goethe, la Dante Alighieri, la Alianza Francesa para mejorar la pronunciación; leí historia de la música y me quedé con lo que más me gustaba, a pesar de que no había mucho espacio para la creatividad.
-¿Cómo es eso?
Sofía: -Cuando empezamos en Clásica teníamos consignas muy estrictas. Era el anuncio pelado.
Clara: -Pero era estar en medio de la música.
-¿Cómo se definirían dentro la profesión?
Sofía : -Locutora.
Clara: -Yo no. No me siento más locutora. No soy la locutora correctísima que me propuse ser. Ahora me interesa mucho más lo que digo, no cómo lo digo. Esto que hago ahora, comentarios, lecturas de poemas, me permiten ser un poco más auténtica. Me siento compartiendo con un amigo lo que me gusta.
Sofía: -La locución, para mí, no era matemática. Voy a tratar de decir cosas y agradar al que me dio el trabajo, pero hago travesuras. Es decir, en Clásica no se leían noticias porque el oyente no quiere saber de qué se trata. Yo traté siempre de dar alguna información. A veces me han retado. Ahora hemos logrado incluir un poco de la realidad.
-¿Preparan el programa o improvisan?
Sofía: -Ultimamente es cada vez más improvisado, pero creo que es el resultado de mucho tiempo de reflexión. Antes miraba los diarios una hora antes para elegir lo que consideraba necesario. Hoy el oyente lo fue aceptando, improviso mucho más y se despierta la polémica. No opino, o lo hago con la elección. Hojeo los diarios y saco lo que creo que nadie va a leer. Eso les divierte y mientras tanto les cuelo otras cosas.
Clara: -Con respecto a la información, a la tarde es diferente porque el oyente ya está informado y Clásica no es el lugar donde van a buscar información. La idea es más bien la lectura que elijo y seleccionarla me lleva mucho tiempo, porque me engancho yo con la lectura. Pero creo que es necesario estar en contacto con la realidad. Hay un día que, sí o sí, lo dedico a la actividad solidaria. Creo que hay que participar, tranquilos, serenos, sin martirizarnos a esa hora del día.
Sofía: - Siento que se va creando un nuevo idioma, un lenguaje que el oyente va entendiendo y que te vas comunicando con él en una forma muy particular.
-Si no perciben un sueldo y dependen de los avisos, ¿de qué viven? ¿Tienen otro trabajo?
Sofía: -Yo vivo de mi marido, que afortunadamente conserva su trabajo.
Clara: -Yo también tengo marido y estamos esperando que pase este mal trance. Creo que la situación ahora está cambiando. Estamos trabajando de esta manera porque confiamos en que todavía queden anunciantes que apuesten a los proyectos culturales. Están empezando a llegar. Espero que dentro de un par de meses tengamos un sueldito. Seguimos esperando más anunciantes porque no es muy caro publicitar en Radio Clásica Nacional. El precio del segundo lo establece la emisora: dos pesos por segundo, que nos permiten bajar a uno.
Sofía: -Muchos poquitos pueden hacer algo.
Clara: -Si todo el mundo pusiera un poco de buena voluntad, sería todo tan fácil, pero no desfallezcamos.
Sofía: -Por eso seguimos aguantando, aunque debo reconocer que cada mañana, cuando suena el despertador a las 4, me pregunto para qué. Cuando llego a la radio entiendo el para qué.






