
"Vatel", un despliegue de lujo visual
El film de Roland Joffé, con gran elenco, no fue estrenado en los cines argentinos
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"Vatel" es una lujosa y vistosa producción elegida hace dos años para inaugurar el Festival de Cannes. El film, que reconstruye en detalle una fiesta en honor del rey Luis IV de Francia, realizada durante tres días seguidos en abril de 1671, con una bellísima mansión de campo como majestuoso marco, acaba de ser lanzada en los videoclubes locales sin haber pasado previamente por los cines argentinos.
Esta coproducción franco-británica de 36 millones de dólares de presupuesto fue dirigida por el inglés Roland Joffé, conocido por su elogiada opera prima de 1984 "Los gritos del silencio", sobre sus experiencias personales en la guerra de Camboya; "La Misión"; "La ciudad de la alegría" y la fallida "La letra escarlata".
"Vatel", que resultó un fracaso comercial en los Estados Unidos, donde fue lanzada por la compañía Miramax, pero convocó a más de medio millón de espectadores en las salas francesas, contó con un importante elenco encabezado por Gérard Depardieu, Uma Thurman, Tim Roth, Julian Sands, Julian Glover, Timothy Spall y Arielle Dombasle.
Pero más allá del prestigio de su realizador, de los actores, del coguionista Tom Stoppard ("Shakespeare apasionado") o del músico Ennio Morricone, que compuso la banda sonora, el mayor mérito del film hay que buscarlo en la dirección artística (son impresionantes los trabajos de escenografía, vestuario y armado de banquetes, bailes o cacerías), un rubro en el que fue nominado al premio Oscar y ganó el César, máximo galardón de la cinematografía francesa.
A nivel argumental, la película no se aleja demasiado de los tópicos ya vistos en films como "Relaciones peligrosas", "Valmont", "Restauración" o "Elizabeth": hay intrigas palaciegas, propuestas indecentes, engaños amorosos y una fuerte lucha por el poder entre los integrantes de la multitudinaria corte del Rey Sol, que dirigió los destinos de Francia entre 1643 y 1715. Aquí, los principales personajes masculinos que son Vatel (Depardieu), el encargado de organizar el faraónico festejo, el propio Luis XIV (Sands) y el malvado Marqués de Lauzun (Roth) se disputan los favores de la bella Anne de Montausier (Thurman), una joven recién llegada a la corte real.
La película hace observaciones respecto de la crítica situación económica que padecía entonces la región de Chantilly -donde transcurren los hechos- y de los manejos irresponsables ante una posible guerra contra Holanda, pero concentra casi todo el metraje en los juegos eróticos, las miserias humanas y los excesos que se producen en medio de una fastuosa fiesta que resulta en sí misma un regocijante festival de coloridas representaciones artísticas, fuegos artificiales, números musicales y, claro, interminables banquetes llenos de delicias gastronómicas.




