
Cuatro marcas independientes copan los pechos argentinos con estilo y provocacion.
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RETHINK
Eso de que para ser rockero uno tiene que ser sucio y desprolijo es uno de los mitos que intenta derribar Rethink desde fines de 2002. "Queremos sumarle diseño y glamour a la música", dice uno de sus representantes. ¿Por qué? "Es que en la historia del rock & roll hay bandas que marcan tendencias y, sin embargo, en la Argentina se genera una gran contradicción cuando se habla de moda y rock." La idea de esta music brand –como dice el cartel de la fachada, rodeado de lamparitas– es rendirle tributo a la música a través de la ropa. Hasta ellos mismos (Mariano Yoraillh, Claudia Cassinelli y Sergio Cassaglia) funcionan como una banda, pero de culto. Las decisiones se toman horizontalmente, prefieren hacer menos cantidad de prendas antes que pegar un hit, y tienen su guía espiritual: un gurú gigante y celeste representado en las paredes de todos los locales.
Están en Acassuso (Av. del Libertador 14447), Barcelona, Punta del Este y este mes inauguran oficialmente la sede de Macelo T. de Alvear 1187. En esta especie de tabernáculo de la música, hay macetas con plantas, rico perfume, música ambiente, pantallas de lcd y, en el entrepiso, una sala de ensayo a estrenar y sillones que conforman un espacio multidisciplinario. Venden revistas de arte y diseño (como Belio y Rojo), y las prendas (remeras, camperas, buzos y pantalones) cuelgan de caños de baterías adaptados como percheros.
Rethink es una propuesta que surgió como alternativa al merchandising oficial de los grupos musicales. En las estampas pueden aparecer desde una foto de Led Zeppelin en un aeropuerto con una geisha o el Maharishi a colores y un Buda mezclando bandejas en la espalda de una campera, hasta leyendas grises que se preguntan are we the lost living souls?, o canábicas que explican que herb is only a plant.
Las etiquetas tienen citas de John Coltrane o robotitos bordados sobre raso (¡para que no raspe!). Hay botones de Peter Tosh y Keith Richards, pantalones escoceses que llamaron "Barbarito" y camisas "Wynton Marsalis".
Alika, Gustavo Cerati y hasta Emir Kusturica se visten bajo los obsesivos conceptos de Rethink. ¿Los rockeros asumen su coquetería? "¡No! La gente está podrida de que le vendan siempre lo mismo y abrió un poco más la cabeza."
A.Y. NOT DEAD
a partir del acople entre el lenguaje del rock y el arte pop, A.Y. Not Dead pilotea sobre la correntada cool que se mezcla con los últimos vientos rebeldes. Sus creadores, los hermanos Romero (Noel, Diego y Martín) y Angeles Chevallier, fabrican prendas que rescatan íconos populares (como Gilda o el Che Guevara retratado en una paleta arco iris) y representan motivos (con estampados, stencils y técnicas de collage) relacionados con el rock, las imágenes religiosas y la naturaleza; y las venden a cientos de pesos. A las imágenes ya diseñadas, ellos les agregan purpurina como si fueran nenes malcriados que se les vino a la mente un color o una textura. De esta manera, convierten credos y héroes históricos en logos de moda urbana.
Sin embargo, los A.Y. Not Dead se desentienden de los encasillamientos. Dicen que pueden escuchar a los Redondos y ser fashion, hacer estampados de cumbia y vender caro, mezclar el glamour con Flema. "Nosotros encontramos belleza en el caos, en la contradicción y en la ironía", escribe Diego (uno de los Romero) desde Londres, donde asiste a retrospectivas punks y se junta con gente interesada en expandir la marca por Europa.
Desde que surgieron en 2001, mantuvieron una estrecha relación con la alta burguesía. Primero se dijo que las iniciales de su nombre (A.Y.) corresponden a las letras capitales del difunto (o not dead) empresario Alfredo Yabrán. Ellos se rehúsan a hacerse cargo del misterio. Y en la colección para el verano 2004, eligieron a Florencia Macri (hija de Franco, otro rico cuestionado) como la imagen de una de sus campañas.
Esta temporada, en la esquina de Soler y Julián Alvarez abundan las polleras balloon, la marroquinería calavérica y las remeras de cuello redondo con las imágenes del escándalo de la adicción a las drogas de Kate Moss. "Hacemos lo que nos gusta y parece que a la gente también. Nos inspira todo lo que nos aporta algo original", explica Diego. "Puede ser David Lynch o Intoxicados."
A+
A+ (a positivo) es la linea informal de refans que lanzaron hace siete años los hermanos rosarinos Mauro, Gonzalo, Leandro y Emanuel Fernández. "Venimos de familia de sastres. En un momento, dos de nosotros estábamos viviendo en Europa y cuando volvimos se nos ocurrió hacer remeras ligadas al fútbol italiano", cuenta uno de los hijos Fernández.
Después del taller de Rosario, las remeras llegaron a Córdoba y hace un año y medio lideran las ventas de prendas de Refans en Las Cañitas (Arévalo 2843).
El actor Nicolás Cabré las empezó a usar en Sin código, la tira de Pol-ka. Una vez que apareció el aviso al aire al final del programa, la idea se hizo manía. "Los clientes venían dos horas antes de que abriera el local y la cola pasaba la esquina. Los hacíamos entrar en tandas. ¡Fue increíble!", describe un vendedor perspicaz con porte y ganas de ser modelo.
El boom abarrotó la ciudad de hombres con remeras estampadas en italiano. calcio, sonno io y cappo cannonieri fueron algunas de las inscripciones originales. siamo fuori, en cambio, se les ocurrió a los que fabricaron las truchas a precios más accesibles. "Yo creo que la falsificación de mercadería es parte del éxito de la marca", se alegra uno de los Fernández, aunque reconoce: "El proceso de la materia prima y el calce es distinto. Las diferencias son evidentes".
Esta temporada arrancaron con remeras con gorra, de manga larga o por debajo de los codos, y con estampas referentes al boxeo. Para los hombres: che spectacolo, tecnica perfecta y spirito sportivo. Para las mujeres: questione de dettagli, il rosa domina o risultato naturale.
A+ encontró la manera de que las prendas deportivas no se agoten en las camisetas de los equipos o en el logo de una marca. Pero atentos a la corta esperanza de vida del furor de las prendas de moda, también sacaron una línea clásica de prendas de jean y de vestir con calce de sastre. Andrés D’Alessandro, Lionel Messi y Pamela David son algunas de las personalidades que ya se sumaron a la excitación positiva.
Agente 13
Agente 13 es una marca de ropa diseñada para chicas a las que el mundo les resulta demasiado cruel y su único amparo es volverse chiquititas. Arroz con leche me quiero matar, con esta pastillita me voy a calmar, o alcen la barrera para que pase la varonera son algunas de las frases estampadas que aparecen en las prendas diseñadas por Mariana Bianchini (también cantante de Panza) y Mariana Contursi.
Contursi es la artista plástica encargada de dibujar los personajes que su hermano Pablo crea en los cuentos sobre los que basan la colección. "Si no tuviéramos este contexto de ficción, nos resultaría muy aburrido crear", explica Bianchini.
Inspirados en El extraño mundo de Jack, los personajes de la comunidad Ag-13 no superan los 13 años. Esta temporada se viene la indumentaria militar, y la narración sobre la que se sustentan se centra en un comando de enemigos que impide que los personajes de Farandulandia se involucren en la vida real de las personas.
Los habitantes de este mundo paralelo que más intervienen en las colecciones son: Agente 13, una panzona justiciera de la Liga de Niños con Pensamiento Independiente; Afectadito, uno de los pocos varones y un lector voraz que se olvida de soñar y, cuando habla, casi nadie lo entiende; Infanticidia, una adicta a las aspirinetas que vive internada en la granja de recuperación Arroz con Leche; y Sarah Kill, una vegetariana extremista, amiga de las mariposas de la noche. "Hay gente que se ríe y otra que se ofende con nuestras prendas, pero como los personajes son niños resulta más fácil de digerir", dice la cantante. Los cuentos y los personajes se pueden conocer a través de la página www.agente13.com.ar.
Después de andar de feria en feria, este mes las infanticidias inauguran el local propio en la Galería Recamier, Cabildo 2136. Por ahora, la colección es femenina. Hay remeras, bombachas, polleras, chalecos y camperas. "Nos piden ropa para hombres, pero somos muy feministas…", provoca Bianchini y se corrige: "En realidad es un mercado que todavía no conocemos mucho".
SpamShirts
Uno de los últimos mensajes que uno quisiera recibir en su bandeja de entrada es un correo spam. Por eso, bajo la impronta ecologista de qué hacer con la basura (que hasta en el ciberespacio molesta) se generó una ola de reciclado que más que reciclar, regenera. Así, www.spamshirt.com dice haberle encontrado un uso a la basura de la red: estamparla en una remera. En menos de cinco minutos uno puede transformar ese correo inútil en una "expresión de personalidad y estilo". Sólo hay que determinar el género de la remera, el talle, el color y una frase spam de una lista o propia. Se llena una orden y en unos días te llega a tu casa la remera que "diseñaste" por internet. Como para que el spam no sólo contamine tu correo, sino también tu ropa.




