
Réquiem para el traje de banquero
Pocos quieren sostener viejas maneras de pensar y de vestirse
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NUEVA YORK ( The New York Times ).- Desde septiembre último, se sabe, cuando una economía sombría expulsó a la economía del chic, la mayoría de la gente se puso a sí misma y a sus facturas de Visa en una cuidadosa y dolorosa revisión.
Desde las extravagancias más llamativas como Range Rovers y diamantes hasta lujos de bajo perfil como viajes en primera clase, a cada cosa en la lista del lujo moderno le llegó su momento de examen.
Así, uno entendería que el guardarropa implacablemente preciso del hombre urbano moderno debería estar entre los primeros ítem de la lista. Los sombreros, los chalecos, las camisas a rayas, los trajes, los jeans de buenas marcas. ¿No parece todo eso un poco... antiguo?
Bueno, no. Todo indica que esta ropa está amortizando la caída.
Lo que aterrizó en la basura del estilo es el poderoso viejo traje de tres botones: conservador, con un talle de más y con un precio sobredimensionado, llevado con una boxy camisa blanca y una gran corbata de seda. Todo eso junto es, como dijo el director creativo de la revista de moda para hombres GQ , Jim Moore: "Demasiado grande y demasiado audaz en todas las partes equivocadas". No hace mucho, ese equipo proclamaba el éxito de Wall Street. Ahora, con el sentimiento público en contra de las instituciones financieras, estantes con carísimas bellezas italianas languidecen en las tiendas de todo el país.
Mientras la situación económica afecta a gran parte del sector minorista, una de las pocas buenas noticias es una de las más sorprendentes. En un análisis de cada recesión en los últimos 100 años, las cifras muestran que los hombres no redujeron la compra de ropa tanto como las mujeres. No compran trajes. Los cambian por otra cosa.
"Acá entran hombres diciendo: Ya no quiero parecer un banquero", cuenta Eric Goldstein, dueño de Jean Shop, boutique de jeans de alta gama en el Meat Packing District. Ahora se dedica a aconsejar sobre cómo lucir como un profesional creativo.
Esta nueva apariencia es todavía lo suficientemente profesional como para ir a trabajar, incluso a un almuerzo de negocios. Pero es original y lo suficientemente cool para sugerir que uno no pasó la última década inhalando humo de cigarros y default.
Sólo con leer los 25 candidatos de la encuesta online de la revista Esquire para los hombres reales mejor vestidos o ver la actual tapa de GQ , con el actor Zac Efron con un traje de corte marinero, camisa azul a cuadros y corbata negra de punto, ya se obtendrá la idea. Este estilo aún sin nombre toma piezas del vestuario deportivo de los country-clubs, toques de la ropa tradicional de las empresas y de los favoritos de las horas libres como jeans premium y zapatillas altas.
Casual business es una denominación demasiado corporativa. Se puede llamar Friday wardrobe , o guardarropa de los viernes, ya que es apropiado para llevar al trabajo el viernes por la mañana y seguir de largo hasta la noche.
Una ventaja
"El traje de banquero está definitivamente muerto", asegura Euan Rellie, un banquero de inversiones de Nueva York. Y agrega que la inestabilidad del mercado anuló las reglas previas sobre el vestuario. "Uno acostumbraba a usar un uniforme para trabajar porque quería darse a sí mismo una cierta autoridad, pero eso no necesariamente convence ahora. El otro día, yo estaba en una reunión con cinco personas y todos estaban vestidos totalmente diferentes uno del otro. Y debido a que ya no hay un código de vestimenta, uno tiene que pensar qué ponerse."
El hombre de los viernes tiene muchas opciones. El look que entró en danza ahora no es precisamente nuevo, sino que representa un refinamiento de las tendencias que los hombres fueron eligiendo en estos últimos tres o cuatro años. Trajes al cuerpo. Remeras de algodón. Corbatas angostas de lana. Cardigans de punto fino. Cloqué. Madrás.
"La moda no se detuvo este año y no cambió", cuenta Tommy Fazio, director de moda masculina de Bergdorf Goodman. Habla del look clásico con raíces en la preparatoria más conocido como preppy chic : "Es el mismo preppy chic que estos hombres conocen, pero lo están resignificando, con el madrás correcto, el correcto par de pantalones caquis, la campera correcta".
O, más emblemáticamente, la correcta camisa a cuadros. Desde Brooks Brothers hasta Thom Browne, de donde GQ tomó el look de tapa de Efron, una buena camisa a cuadros es un éxito. En las dos tiendas, con estilo elegante sport de rayas discretas y modelos básicos, pusieron en oferta las camisas de vestir del año último. La razón es simple para Louis Amendola, jefe de mercadería de Brooks. Esas camisas lucen bien, pero sólo remiten al trabajo, con o sin corbata.
Amendola se hace eco de informes de prensa de Prada, Gucci, Barneys de Nueva York, Bergdorf Goodman y Paul Stuart, que confirman que las ventas para hombres fueron mejor que para mujeres. Según NPD Group, que estudia las ventas minoristas, la comparación entre los seis meses que terminaron el 29 de febrero de 2008 y los seis meses que terminaron el 28 de febrero de 2009, revela que las ventas de ropa masculina de más de 100 dólares aumentaron el 4,3 por ciento. Una cifra sorprendente, dada la anemia minorista general.
"Esto es diferente a cualquier cosa que haya visto -anuncia Marshal Cohen, jefe de analistas en NPD, que vio muchas subidas y bajadas en sus 32 años en el negocio-. Tradicionalmente, la ropa de hombres era la primera categoría que caía en ventas en una situación económica difícil. Esta vez, los hombres pensaron distinto: Tengo que encontrar formas para competir ."
Y dado que tanto los hombres en general como los de más de 40 fueron golpeados desproporcionalmente por el desempleo durante los últimos ocho meses, una apariencia más juvenil ofrece una ventaja en la competencia que aferrarse a las viejas maneras de pensar o de vestirse.
"Ese look aburrido está muriendo -declara Eric Blumencranz, un agente de seguros de Manhattan, un fin de semana que está comprando en Bergdorf-. Yo acostumbraba a usar una camisa blanca lisa. Ahora estoy usando rayas y las corbatas son un poco más divertidas." Pero se apura a decir: "Tiene que se profesional. Tampoco es cuestión de aparecer con una remera polo vieja y jeans rotos". Por supuesto.




