
El Teniente Alejandro Bello desapareció hace 90 años y esa fue su mayor hazaña. Ahora el mito del aviador extraviado resucita de la mano de un grupo de artistas y fanáticos.
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Esa tarde del 9 de marzo de 1914, mientras el avión que pilotaba se perdía entre las nubes rumbo a Cartagena, Alejandro Bello Silva tenía como misión finalizar el raid que lo consagraría como piloto militar. Pero no, él estaba llamado a ser un ícono de la mitología popular. El Teniente Bello se esfumó. Acto que le bastó para catapultarlo a la fama y para transformarlo en una leyenda a medio camino entre la ficción y la historia.
Bello se demoró casi un siglo en reaparecer y lo hace nada menos que en cinco actos. El primero es la filmación del recorrido que debería haber completado si la mala suerte no se le hubiera atravesado en el aire, y un inventario de los quince objetos que se perdieron junto con él hace 92 años. Dos: su inmortalización vía una mano de bronce de 3 metros de alto, que juega con un avión de papel (de acrílico) entre sus enormes dedos. Tres: la entrega (el 9 de marzo pasado) de una carta al entonces Presidente Ricardo Lagos proponiendo que ese día se convierta en el Día de la Aventura en Chile. Cuatro: el estreno de un documental "histórico mítico" que recrea el raid completo que Bello tenía que cumplir ese día fatal, y que se ganó un Fondart. Cinco: en septiembre viene la edición de un libro titulado Belloslugares, una recopilación de todo lo que se sabe del Teniente, incluyendo cartas de navegación y documentos históricos.
Los dos cerebros detrás de tanta iniciativa son los pintores Iván Godoy y el director audiovisual Yanko Rosenman. Ellos sienten que en Chile no está permitido perderse o fracasar y, para redimir a "los caídos", decidieron desempolvar la verdadera historia del hombre más perdido de todos, y rendirle un merecido homenaje.
Nació así la expedición "Bitácora Perdida del Teniente Alejandro Bello". Las cinco etapas descritas sucederán durante este año y comienzos del próximo, y deberían posicionar al Teniente como parte vital de nuestro patrimonio cultural.
Los comandantes Godoy y Rosenman reclutaron, entre muchos otros, a los poetas Armando Uribe y Raúl Zurita, al historiador Alfredo Jocelyn Holt, la aviadora Madelaine Dupont, y el sobrino del susodicho, Alejandro Bello Castro. No están solos: la Fach, las embajadas de Francia y Alemania y el Museo Nacional de Bellas Artes también decidieron embarcarse en la épica tarea.
La filmación aérea y el inventario ya mencionados serán expuestos en el Bellas Artes hacia fin de año, y la Expedición culmina con la monumental mano de bronce. Godoy y Rosenman la califican como "el gesto de modernidad en Bello". Será el último homenaje que le rindan sus amigos póstumos el 9 de marzo de 2007, cuando se cumplan 93 años de su desaparición.






