
“La música es una de las bellas artes; no se la puede tomar a risa o bastardearla.”
1 minuto de lectura'
Tras varios años de éxitos artísticos y escasa repercusión comercial, el grupo inglés The Verve explotó con el álbum Urban Hymns, el cual vendió varios millones de copias gracias al impulso de temas como "Bitter Sweet Symphony" y "The Drugs Don’t Work", escritos por su cantante, compositor y guitarrista, Richard Ashcroft.
En su momento de mayor triunfo, The Verve decidió separarse y de inmediato Ashcroft se abocó a la grabación de su primer álbum solista, que sale a la venta a fines de este mes precedido por el simple "A Song For the Lovers". No será el único alumbramiento en torno de Richard, ya que en pocos días más nacerá su primer hijo, producto de su relación con la ex tecladista de Spiritualized, Kate Radley.
A Ashcroft le espera un año bastante movido: planea actuaciones en algunos de los grandes festivales del verano europeo y no descarta una visita a Sudamérica en el futuro cercano, todo en el espíritu de llevar su música "adonde sea posible, especialmente a lugares en los que nunca he estado".
Después de tantos años de trabajar dentro de The Verve, ¿cómo viviste el tomar todas las riendas de la música en éste, tu primer álbum solista?
Para serte franco, fue una experiencia muy liberadora. Toqué buena parte de los instrumentos: las guitarras, el piano y algo de percusión. Y, por supuesto, me ocupé de las voces. Pero fue muy grato, además, ver que la gente que colaboró lo hizo con la expresa intención de que me saliera el mejor disco posible. Aceptaron que les dijera qué tocar, pero también les quedó libertad como para expresarse.
El rock alguna vez fue visto como un agente de cambio, o al menos como una fuente de comentario social. ¿Hoy es posible hacer música socialmente relevante, o es infantil pensar en estos términos?
No, no creo que sea infantil. Desde la primera vez que el hombre golpeó una piedra dentro de una cueva, viene expresando las mismas necesidades a través de la música. Necesitamos melodías que nos emocionen y letras con las cuales identificarnos. La música sigue teniendo poder; puede ayudar a la gente, darle una visión de la realidad, levantarle el ánimo, crear un lugar imaginario… La música es una de las bellas artes; no se la puede tomar a risa o bastardearla como ha sucedido en los últimos veinte años.
Muchos jóvenes se dedican a la música para escapar de la rutina laboral, pero la ironía es que el ritmo de la industria discográfica se volvió predecible: hacer el disco, hacer el reportaje, hacer la gira, hacer otro disco. ¿Cómo se sale de este círculo vicioso?
Tenés que hacer que la música sea parte de tu vida, en lugar de hacer que tu vida sea parte de la industria musical. Lo que ha cambiado es que, en los años 60, podías ver cómo los Beatles crecían año tras año y cómo la audiencia crecía con ellos; y cómo la sociedad y la cultura cambiaban al mismo tiempo. Ahora sacás un disco y dentro de dieciocho meses otro, y da la impresión de que todos tratan de estar en la cresta de la ola del presente, del aquí y ahora. Yo quiero caerme de esa ola. Quiero componer canciones sin tiempo, que puedan haber sido escritas hace diez años o dentro de veinte. Esas que nunca mueren.
Hablando del compromiso con el arte, leí que te enojaban los artistas que tienen un enfoque demasiado light hacia su música, como si les diera miedo que se los tomase en serio.
Creo que todos, en este negocio, llegan a un punto en el que los asalta el miedo. El miedo de expresarse, el miedo de editar un disco que de veras diga algo y por lo tanto la gente empiece a criticarlos. Entonces se esconden detrás de la ironía, detrás de letras y melodías lavadas e insignificantes. Cuando veo eso, pienso en mis héroes, esos artistas que se las arreglaron para hacer música emocionante, espiritual y con mensaje. Fijate en "Subterranean Homesick Blues", de Dylan. Es una increíble canción pop y a la vez tiene un mensaje impresionante. Opera en ambos niveles.
Tu inminente paternidad, ¿cómo te afecta? ¿Tenés alguna vez pensamientos como: "Qué tipo de mundo les dejaremos a nuestros hijos"?
Sí. Pero también creo en el universo personal de cada uno. Pienso que debés crear el mejor entorno posible; volverlo positivo y esperanzado para esa nueva vida que está por entrar en él. Tenés que arreglar primero tus cosas antes de preocuparte por arreglar el mundo, porque el mundo está más allá de tu control. Mi inminente paternidad me da algo de miedo, pero por sobre todo me excita totalmente. Creo que es el momento indicado y me siento preparado.
Ahora que podés ver la cosa en perspectiva, ¿cuál creés que fue tu logro principal con The Verve? ¿Te quedó alguna "asignatura pendiente"?
Creo que el punto final llegó en el momento justo. Mi visión, al comienzo, era integrar una banda que hiciera una música sin concesiones que –primero y principal– nos gustase a nosotros. Predije que venderíamos un montón de discos, pero que lo haríamos en nuestros términos. Todo eso se cumplió. Demostramos que se podía tener éxito de una manera distinta. Que el éxito también podía ser una recompensa para la creatividad y el saber tocar. Ojalá que sirva para que las grabadoras permitan que sus artistas desarrollen su talento sin aterrorizarse porque pasaron dos álbumes y todavía no vendieron suficientes copias. Tenés que saber invertir en el talento y saber esperar a que dé sus frutos.






