Rock & Pop se fue al otro extremo

En el 95.9: después de una semana de muchas idas y pocas vueltas, la radio de Daniel Grinbank tuvo su primer día al aire en su nueva frecuencia.
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16 de noviembre de 1996  

Como si nada hubiese pasado desde el lunes último, o alguien pulsara la tecla de rebobinado de un grabador, volvió a escucharse una conversación que había quedado trunca. Sólo que esta vez continuó.

El diálogo comenzó el lunes, cerca del mediodía, entre Mario Pergolini, conductor del programa "¿Cuál es?", y Daniel Grinbank, director de la Rock & Pop. Cuando el empresario se aprestaba a anunciar el cambio de frecuencia, a partir del 1° de enero próximo, la transmisión fue interrumpida por pedido de Jorge Civit, presidente de Radiodifusora Esmeralda, a cargo de Radio Buenos Aires.

Este hecho adelantó en un mes y medio el paso de una frecuencia a otra (comunicados de prensa, abogados, juicio y solicitadas mediante).

Ayer, entonces, la conversación se retomó, a las 9 de la mañana, y Grinbank pudo continuar su espaciado diálogo, tomándolo como un bache, de esos que siempre suceden en este medio, pero esta vez de "cuatro infernales días..."

Para los seguidores de la radio, las cosas no cambiaron. La dirección respeta los mismos programas y hasta se mantiene la misma línea telefónica para recibir los mensajes.

Una mudanza casi completa

Las cosas no cambiaron demasiado, es cierto, pero hubo quienes se quedaron en el 106.3, que a partir del lunes próximo se llamará La Rocka.

En el edificio de Entre Ríos al 1900 quedaron muchos técnicos, operadores y musicalizadores que recibieron tentadoras ofertas, aunque ciertamente los tratos se habían hecho antes de que comenzaran los problemas, debido al cambio previsto para fin de año.

Esto demuestra que la mudanza no tuvo un tono ideológico, sino sencillamente comercial. Y varios de los protagonistas secundarios de este conflicto, los que día tras día hacen posibles los programas, lo confirmaron al confiar que cada uno se queda donde mejor le pagan.

Sin embargo, aun sin programación, durante estos días hubo fuego cruzado entre las dos emisoras. Separadores mediante, cada una de las dos radios trató de convencer a la audiencia de que allí se alzan las verdaderas banderas del rock.

Así las cosas, Iván Velazco tuvo que asumir precipitadamente la dirección artística de La Rocka, nuevo rival de Rock & Pop, para armar una programación de urgencia.

Es poco lo que se sabe de La Rocka. La programación que se lanza el lunes iría tomando forma definitiva durante este fin de semana, razón por la cual Velazco se encerró en un estudio para registrar separadores y jingles.

Nombres que trascendieron

De todas formas, trascendieron algunos nombres: de lunes a viernes, de 7 a 9, tendría un programa Pancho Muñoz. Luego, de 9 a 13, "Radio infierno", conducido por Jorge Casal. Por las tardes se queda Diego Lasala, ex compañero de Juan Di Natale y Tuqui en "Se nos viene la noche".

Los domingos, Conrado Gaiger se sumará con su programa dedicado al rock nacional.

Hasta aquí, según los rumores, son números fijos, al menos para los primeros tiempos de la nueva radio, aunque las voces agregan que Ari Paluch también fue tentado para formar parte del plantel, pero que todavía no acercó su decisión.

"Ya dijimos todo"

Grinbank pasó el día en el nuevo edificio de la radio, en Arenales 1925. El empresario del rock no quiere dar más vueltas sobre el asunto: "Todo lo que teníamos para decir lo hicimos saber en la solicitada que publicamos hoy" (por ayer).

Consultado sobre si no esperaba que las cosas resultaran así por intentar anunciar la mudanza de la radio, fue expeditivo: "Tan así, no. Si lo hubiésemos previsto, habríamos tenido al menos los equipos instalados. Tuvimos que hacer todo muy rápido".

Los cambios prometidos llegarán en enero:"En unos quince días vamos a anunciar cuáles son los cambios, pero los históricos de la radio van a seguir".

Y también tiene tiempo para bromear: "Vamos a hacer un programa que se llame La Piedra".

En definitiva, las cosas no cambiaron demasiado. Un giro de perilla apenas en el inmenso terreno rockero, que no necesita demasiadas banderas para sentirse vivo.

La inquietud, en todo caso, sería: ¿hay un público lo suficientemente amplio para compartir extensas programaciones dedicadas al rock?

Al menos inicialmente, habrá dos opciones. Una con historia conocida. Otra, con ganas de hacerla.

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