
Rodolfo Walsh, en documental
El film contó con el trabajo de alumnos de la Universidad de Lomas de Zamora
1 minuto de lectura'
Una curiosa coincidencia vitaliza la trilogía formada por el cine, el género documental y la literatura: en la misma sala -el Cosmos- donde el miércoles baja de cartel "Harto The Borges" -que el realizador Eduardo Montes-Bradley estrenó hace dos semanas- se exhibirá desde mañana "Operación Walsh", escrito y dirigido por Gustavo Gordillo.
Reciente ganador del premio Grupo Brasil-Mercosur en la 27a. Jornada Internacional del Cine en Bahía por su anterior documental, "Padre Mugica", Gordillo basó su trabajo sobre la vida del escritor Rodolfo Walsh en "la convicción profunda de que nuestra historia, reciente o remota, merece ser contada, o recontada". Al mismo tiempo, este realizador se sorprende porque "nuestra historia tiene algunos personajes como Walsh, a quienes no se les da demasiada bolilla, pero si hubieran sido norteamericanos, Hollywood habría hecho como cuarenta películas sobre cada uno".
Gordillo destaca la importancia del trabajo grupal: como ocurrió con "Padre Mugica", en "Operación Walsh" participaron alumnos y docentes de la Universidad de Lomas de Zamora, dirigidos por él y con la producción ejecutiva de Gabriel Mariotto, también realizador del largo anterior.
La obra concluida es el resultado de cuatro años, período que medió entre los cuatro meses que demandó la investigación y los tres meses que demoró la edición final.
"La elección de Walsh tiene que ver con las inquietudes del personaje: de oscuro corrector de pruebas de imprenta pasa a inaugurar, con "Operación Masacre", lo que en Estados Unidos iban a descubrir y bautizar diez años después como el "non fiction", gracias a Truman Capote -explica Gordillo-. Walsh marcó la forma de hacer periodismo en nuestro país. Además, fue doblando la apuesta de su vida permanentemente: cuando era corrector quería traducir; cuando fue traductor se propuso escribir; cuando fue escritor pretendió ser militante de una causa revolucionaria; y cuando lo logró quiso, directamente, hacer la revolución. Y lo mataron cuando estaba en eso."
La sinopsis argumental alude al protagonista de la película como "un investigador minucioso, un nacionalista acérrimo, un enamorado de la literatura inglesa, de las mujeres, del whisky y del peronismo".
Gordillo propone varias miradas simultáneas sobre Walsh: "La del periodista, el investigador, el aventurero, el literato, el militante. Pero, sobre todo, la del tipo común que, repleto de inseguridades, miedos y contradicciones, era capaz de llegar hasta el hueso en cada cosa que emprendía".
Hombre de carne y hueso
Entre los entrevistados aparecen personajes vinculados con la militancia política (Mario Firmenich), colegas de la literatura y del periodismo (Rogelio García Lupo, Ricardo Piglia, Osvaldo Bayer, Martín Caparrós), algunas mujeres que marcaron su vida (Poupée Blanchard, Lilia Ferreyra), su hija Patricia y su hermano mayor, el capitán de navío (R) Carlos Walsh, "situado exactamente en la vereda ideológica opuesta", como remarca el realizador.
"El criterio de selección tuvo que ver con la búsqueda de aquellas personas que, habiendo estado a su lado, no iban a tratar de manejar la imagen de Walsh en provecho propio -afirma sugestivamente Gordillo-. Era fundamental buscar la honestidad intelectual y el respeto a la verdad histórica."
El director reivindica la aparición de personajes y las situaciones casi desconocidas: además del testimonio de su hermano mayor ("y rival de toda su vida", como explica uno de los entrevistados), el documental rescata un Walsh treintañero en Cuba filmado en 8 milímetros, o la visión de su ex pareja, Poupée Blanchard. El resultado es, según la intención de Gordillo, una mirada "con sangre, carne y huesos". Sin cartón ni bronce.




