Rompan todo

Los Shakers, pioneros indiscutidos del rock rioplatense, vuelven a juntarse a casi cuarenta años de su formación para grabar un disco, tocar y... tener a Charly García como maestro de ceremonias.
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1 de octubre de 2005  

La primera vez que escuche una música similar a la de los Beatles fue con ellos. Fue al primer grupo al que verdaderamente seguí”, dijo alguna vez Charly García. “Iba a verlos, y lloraba. Eran algo muy fuerte, muy impresionante. Además, siempre buscábamos la oportunidad de manguearles cigarrillos y hablar algo con ellos cuando bajaban”, declaró Luis Alberto Spinetta. Ambos ilustres ciudadanos del rock se refieren a una de las bandas precursoras del rock & roll en ambas márgenes del Río de la Plata: Los Shakers. Y la buena noticia es que Hugo Fattoruso, su hermano Osvaldo, Roberto “Pelín” Capobianco y Carlos “Caio” Vila, a poco más de cuarenta años de su formación, decidieron revivir esa mística que cautivó a tantos: en estos momentos ultiman detalles de la grabación de un disco con nuevo material, que será presentado el día 6 de octubre (para la prensa) y los días 14 y 15 del mismo mes en el Faena Hotel+Universe (con Charly haciendo las veces de presentador); y en Montevideo en el Plaza, Arte y Espectáculos los días 11 y 12 de noviembre, como precalentamiento para una gira 2006 que incluirá conciertos en la Argentina, Uruguay y América latina. Un modo de rescatar la leyenda intacta de los inquietos y uruguayísimos hermanos Fatorusso.

–¿Cómo surgió esta idea? ¿Qué significa este regreso: nostalgia o vigencia?

Osvaldo: Hubo muchas propuestas desde que nos separamos hasta el día de hoy, y ninguna nos pareció nunca lo suficientemente seria y convincente. Lo que ocurrió esta vez fue que el hermano de quien era el representante de Los Shakers nos encontró en un show que estábamos dando en Punta del Este Hugo y yo, y nos dijo que había hablado con Pelín –que vive en Brasil– y que podía existir la idea de reunirnos. La verdad, nosotros no habíamos tenido en cuenta la posibilidad de llevar a cabo ese proyecto. Pero esta propuesta nos pareció más seria, y entonces dijimos “Vamos a juntarnos”. No hay una razón de otro tipo.

–Y en cuanto a otros ofrecimientos que hayan recibido, ¿cuál fue el más disparatado de todos?

Hugo: ¡Uy, tantos! “¿No quieren venir a tocar con Los Shakers y les damos la recaudación de la puerta?” ¡Estamos hablando de un boliche en el que caben a lo sumo cien personas! [risas].

Osvaldo: Muchas veces todo empezaba con la frase “Tengo una idea: vamos a juntar a Los Shakers”. Cuando nos decían “tengo una idea”, sabíamos que se venía cualquier clase de delirio.

–¿Qué nos pueden decir del disco que están grabando ahora?

Hugo: Cuando empezamos a conversar sobre cómo sería el disco, lo primero que acordamos fue que debíamos grabarlo en castellano. Saldremos con una formación que incluye a Caio y a Osvaldo en batería, Pelín en bajo y yo en teclados en la mayoría de los temas. En otros, Osvaldo y yo también tocamos guitarra, cosa a la que le disparamos un poco, ya que somos bastante amateurs en eso. Durante los shows haremos los temas viejos, y ahí sí o sí nos vamos a tener que calzar la guitarra, no nos queda otra [risas]. También hay un tema en el disco en el que Pelín toca el bandoneón. Creo que es un gran bandoneonista, y sin dudas deberíamos tener más canciones con él al bandoneón.

–Los Shakers, como Los Gatos Salvajes, eran las dos bandas seminales del rock rioplatense que tocaban en La Escala Musical. ¿Cómo recuerdan esa época?

Hugo: Tocábamos todos los domingos en el programa, y casi casi es lo único que me acuerdo. Le teníamos mucho aprecio a Nebbia, porque tanto él como nosotros charlábamos mucho. Pero, la verdad, no recuerdo ni de qué hablábamos. No tengo una buena anécdota para contar de esa época.

–Y luego de La Escala, ¿cómo se fue dio la evolución del grupo?

Pelin: Eran trámites normales. Este grupo trabajaba en los bailes de fin de semana. Y también aparecíamos en diferentes programas de televisión. Por aquel entonces no había shows en estadios ni en canchas de fútbol, y creo que ni siquiera en teatros. Lo que hizo este grupo es pasar los almanaques, grabar lo que grabó, y trabajar mucho. Cuando comenzó a decaer el trabajo, terminó.

–¿No tenían un plan más allá de eso?

Hugo: No. A nosotros, la compañía emi nos hizo firmar y ceder los derechos de los temas de por vida, así que tampoco fue una ayuda financiera para nosotros el tema de las ventas de los discos de la banda: no vemos un mango de nada. Te puedo decir las cifras si querés: Caio y Pelín fueron ayer a emi, y por estos cuarenta años les dieron tan sólo 900 pesos argentinos a cada uno.

–¿Cuál fue la mayor cifra de ventas de Los Shakers, por ejemplo el single “Rompan todo”?

Osvaldo: Eso jamás se podrá saber con exactitud. Las cifras son secretas. Comparado con los números de hoy, en aquella época el disco se vendía mucho. Por ejemplo, en Brasil con “Never Never” llegamos al primer puesto de ventas, y eso equivalía, según nos dijeron, a más de 800 mil discos vendidos. Y, si mal no recuerdo, de Brasil sólo recibimos en total 300 dólares de regalías.

Hugo: En aquellos tiempos los grupos no trabajaban con abogados, contadores, escribanos y demás. Antes, los grupos querían grabar, tocar y nada más. Entonces, firmabas cualquier cosa: no te fijabas. Y las compañías, sin duda, son asesinas.

–¿Qué encuentran al escuchar hoy los discos de Los Shakers?

Caio: En lo técnico, estoy asombradísimo por cómo suenan hoy discos que fueron grabados hace cuarenta años en condiciones mínimas: los registrábamos en dos canales directamente a la cinta de 1/4 de pulgada, sin ningún tipo de tecnología, pero con un técnico de grabación tremendo, José Soler. Eso sin duda que es impactante. Vos ponés hoy un vinilo de Los Shakers, y realmente suena bárbaro. Por otro lado está la cuestión afectiva que nos ocurre a cada uno de nosotros cada vez que escucha un tema de Los Shakers.

–¿Por qué, en ese momento, decidieron salir cantando en inglés?

Hugo: Creo que no había otra chance, si vos querías llegar a otro mercado. La mayoría de los cantantes que escuchaba en mi juventud cantaban en inglés. En esa época, no estaba enamorado de los valses peruanos o del tango: eso lo aprendí a desgustar a los 30 años. Yo escuchaba a Elvis Presley, Bill Halley, Ray Charles, los cantantes de las orquestas de Glenn Miller, mucho negro spirituals, y lógicamente a los Beatles, detrás de quienes salimos con esta “no idea” [risas].

–¿Como recuerdan la creación de La Conferencia Secreta del Toto’s Bar?

Hugo: Fue un disco en el que abrimos más el juego. El grupo había crecido, y nos atrevimos y animamos a más cosas. El título es de osvaldo: nosotros parábamos en Punta del Este en un bar que tenía ese nombre. Lo dice la letra: “Cumbre para la anti cumbre”. Entonces, ahí nos juntábamos diferentes músicos que tocábamos en diferentes bandas y al terminar nuestros trabajos a las tres de la mañana nos encontrábamos a “tocar música” hasta el amanecer.

Pelin: Nosotros no teníamos un Sgt. Pepper en casa, entonces teníamos que hacer un Sgt. Pepper local.

–La Conferencia... no está editado en cd. ¿Por qué?

Osvaldo: Hay publicaciones medio raras... Yo creo que esta compañía tiene que haber licenciado ciertas cosas, nadie puede editar algo sin ese permiso. Hay ediciones inglesas, brasileñas.

–Obviamente, esto sin su autorización...

Osvaldo: Nosotros no tenemos nada que decir al respecto. Todos llevamos el contrato a distintos abogados, y no podemos hacer nada. Antes que saliera este disco en Inglaterra el tipo que lo estaba organizando me llamó para avisarme y pedirme unas fotos. Y yo le dije que no quería cooperar porque nos iban a cagar otra vez: yo no voy a ver un mango de esto, por lo que no les voy a dar nada.

–Debe ser curioso estar otra vez juntos en estudio. ¿Piensan en el futuro de Los Shakers?

Hugo: En mi cabeza te diría que sí. Lo que va a determinar esto va a ser la aceptación del público, la prensa y todo lo demás. Pero grabar un nuevo disco y quedarse quietos, no da. La verdad, yo ya estoy pensando en el próximo disco.

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