
Rossetti va por La Plata
La coreógrafa estrenó su nuevo cargo en el Teatro Argentino
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Con su temperamento hiperactivo y positivo de siempre, Raquel Rossetti hace diariamente, ida y vuelta, el camino desde el capitalino barrio de Palermo Viejo hasta La Plata, para encargarse de la dirección del Ballet del Teatro Argentino de esa ciudad. Se queda allí casi todo el día y cuando regresa, su esposo, Alberto Rubén Perazzo, y su perro, King, la esperan ansiosamente. Hasta fines del año pasado, y desde 1995, fue directora delBallet delTeatro Colón. Aquí ingresó en abril, con una temporada cuyo primer programa había sido planificado por la anterior conducción.
"No había tiempo para muchos cambios. Para mí, ésta es una etapa de transición. Sólo intervine con mis ideas en la segunda presentación, un programa mixto, y en el montaje de la obra del cierre. Me importó mucho, más allá de los títulos, acostumbrarme y conocer a fondo a esta compañía." Así, el sábado y el domingo pasados, el elenco realizó sus últimas funciones del año, en el teatro Rocha, interpretando "Giselle", versión de este clásico de GustavoMollajoli, con la interpretación de Fabiana Bianchi y Víctor Filimonov. Ahora empezó su receso, con la esperanza de que éstas fueran asimismo las últimas representaciones que hicieron en una sala que no es la propia, ya que, según predicciones, el año que viene se inaugurará el nuevo Teatro Argentino.
Este será un complejo que aunará varias salas para diferentes fines. La mayor estará dedicada al ballet, la ópera y los conciertos. El mismo edificio será la sede del plantel, que tendrá allí tres salas de ensayos.
Es así que, para 1999, Raquel programó una posible temporada. "Todo está por verse -explica-, ya que no sólo estamos a expensas de la inauguración, sino también de que salga la ley de descentralización para que ese teatro y su presupuesto sean autónomos. Actualmente, dependemos de Educación y Cultura. No sólo hay penurias económicas, sino también cuestiones burocráticas que demoran los pagos. Esto, por ejemplo, impide que contratemos a artistas foráneos, que deben cobrar sus cachets apenas finalizan sus funciones."
Proyectos y presupuestos
La propuesta de Rossetti es realizar, al menos, cuatro programas de obras integrales y seis funciones de cada uno. "Por todos los problemas que ha pasado esta compañía, que subsiste a puro pulmón; por no tener el dinero ni el escenario adecuado, en su repertorio el elenco casi no tiene ballets completos, excepto tres. Durante años debió acomodarse a obras breves que componían programas mixtos. Todo lo que no exigiera gran despliegue, gastos y debidos decorados. Por eso, aspiro a realizar coreografías de larga duración. Mi criterio es que una compañía como ésta, de 65 personas (deseo ampliarla a 70), tenga como eje el clásico y que sea la encargada, al menos aquí, de traducirlo. Para esto ha sido desde siempre entrenada. Lo que no quiere decir que no incluya otros estilos y dé oportunidad a coreógrafos argentinos y extranjeros." Su esquema incluye (cruzando los dedos para que todo se acomode y salga) "Romeo y Julieta", coreografía de Ben van Cauverberg;"Alicia en el país de las maravillas" o"Sueño de una noche de verano", de Oscar Araiz; "La fille mal gardée", de Frederick Ashton, y "El lago de los cisnes", en versión de Yuri Grigorovich. Además de desear que actúen, sobre todo, las figuras del elenco platense, hay conversaciones para que se presenten Julio Bocca, MaximilianoGuerra e Iñaki Urlezaga como artistas invitados, y proyectos de giras. Las vueltas de la vida. A los 45, Raquel regresa, en un cargo muy diferente, a la compañía donde se inició como bailarina, poco después de haber egresado del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.
"Hice mis pininos aquí, en el viejo y hermoso teatro. Permanecí un año, hasta que hubo concurso en el Ballet del Colón, al que ingresé luego de pasar el examen. Quiero mucho a ambos elencos y se dio que fuera directora de los dos. En el caso anterior fue diferente, porque dirigí a mis compañeros de veinte años, a los que conocía como a mí misma. En cambio, en La Plata, todo fue nuevo. Por ahora, sigo los deseos del elenco de que no haya categorías. Esto da pie a que los que tengan condiciones puedan acceder a personajes protagónicos."
Raquel decidió dejar de bailar a los 42 . "Me despedí en la función en la que JulioBocca festejó los diez años del premio de Moscú. Así como fue mi última aparición, también fue la primera vez que me caí en el escenario..." (se ríe).
Nuevas experiencias
"La vida es sabia y a esa edad sentí que debía dejar. La tarea de intérprete es muy distinta de la de directora. Cuando actuaba, no me fijaba demasiado en lo que sucedía a mi alrededor, porque debía estar absolutamente abocada a mi training y a la preparación de mis papeles. Cuando empecé a ser asistente de dirección y de coreógrafos, como Zarko Prebil y Mauricio Wainrot, encontré otra veta que me gustó. Una visión menos personal y más global, que significa coordinar al conjunto, supervisar los ensayos, ajustar las puestas y tomar decisiones. La dirección es una labor solitaria, que implica mucha responsabilidad y objetividad."
Reconoce que se angustió cuando fue alejada del Colón:"Lo peor que me puede pasar es no trabajar, y en aquel momento no veía posibilidades para el futuro. Como no puedo estar inactiva, había pensado realizar un curso de estilo en San Petersburgo, para luego intentar desarrollarme como repositora de obras clásicas. Cuando estaba a punto de concretar ese proyecto, me llamaron de La Plata. Una estrella me iluminó. Acepté casi sin pensarlo, porque las oportunidades no se dan dos veces. Esta me llenó de felicidad".
Como la alegría que siente por los muchos recuerdos provenientes de su carrera como bailarina.
No olvida que fue la pareja de Julio Bocca cuando él ganó la medalla de oro del concurso de Moscú, siendo el primer latinoamericano que la obtenía: "Fue emocionante; los dos solitos, sin apoyo y compitiendo nada menos que en Rusia. Además, y fuera del certamen, porque superaba la edad, me dieron la medalla a la mejor partenaire, un premio que también fui la primera en obtener porque nunca antes lo habían otorgado a una mujer. Luego, me hizo feliz nuestra carrera juntos en innumerables giras por todo el mundo que, de alguna manera, abrió el mercado a los bailarines argentinos."
Se dio todos los gustos, ya que tanto incursionó en una tira de televisión, "Locos de los pies a la cabeza", como en teatro mixturado con danza, en el unipersonal "Doce rounds", dirigida por Carlos Mathus.
Por algo será. Hasta hoy, el ballet sigue rigiendo su destino.
El Argentino
Desde el incendio del Teatro Argentino, el ballet, como la ópera y la orquesta, sobrevivió "de prestado" en diferentes salas.
Orgullosamente lleva su nombre, el de un teatro fantasma que finalmente, después de muchísimos años, con un diseño moderno, volverá a funcionar para la enorme alegría no sólo de los artistas, sino de todos los platenses.
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