
Rossetto le pone color al tango
Cuando Cecilia Rossetto completa las tarjetas de migraciones de los aeropuertos, donde dice "ocupación" escribe: actriz.
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Cuando Cecilia Rossetto completa las tarjetas de migraciones de los aeropuertos, donde dice "ocupación" escribe: actriz. "Sólo cuando voy al programa de Mirtha Legrand me anuncian como actriz-cantante", dice en tono de broma. Sin embargo, estas dos palabras (bien separadas por un guión) sirven para definir su actualidad laboral.
Hoy la cantante estrena el espectáculo "Rojo Tango", que comparte con el bandoneonista Daniel Binelli. Esta propuesta exclusivamente musical se presentará los viernes, sábados y domingos de enero, en La Casona de Beatriz Urtubey.
Por la tarde, mientras el calor del verano porteño pega fuerte sobre las calles de Buenos Aires, la actriz se encierra a ensayar para darle forma al personaje de la obra "Mein Kampf", de George Tabori, que subirá al escenario en marzo para abrir la temporada del Teatro San Martín, con puesta de Jorge Lavelli.
"Después de mucho tiempo estoy contenta con esta manera de empezar el año. Siempre tuve dificultades para colocarme en un lugar -confiesa Rossetto-. Por eso todos estos años me inventé un género que me permitiera entrar a la actriz, la emoción, un discurso para desarrollar el teatro y, al mismo tiempo, poder cantar y bailar. Pero si bien esa unión estaba clara dentro de mí, muchas veces confundió a los estudiosos, entre comillas."
La intérprete recuerda que ya desde su juventud, cuando hacía espectáculos musicales, se encontraba con algún profesor del conservatorio que le preguntaba cuándo iba a hacer teatro.
"Esta fórmula que encontré cierra lo de afuera y a mí me deja en paz. Estoy nada más que como cantante en Corrientes al 1900, y como actriz en una sala de Corrientes al 1500. Es el sueño del esquizofrénico (se ríe). Me divierte muchísimo y es super- descansado."
Hace dos años que Rossetto no trabaja en Buenos Aires. Después de su temporada en el teatro Metropolitan con "Bola de Nieve" se fue para mostrar este espectáculo en Barcelona, y luego en Montevideo. "Lo que estoy haciendo ahora es el resultado de la madurez, que hasta hace poco tiempo no veía. Tenía todo el cariño de la gente, trabajo, éxito, y una familia en cada lugar. Pero no lo veía. Sufría porque quería estar aquí. Y se ve que no sabía cómo hacer para recuperar el romance. Las fichas cayeron y se acomodaron, como en el tetris que juega mi hija en su computadora. Los ladrillitos se están acomodando".
Ya con el estreno de "Bola de nieve", donde apareció acompañada por un elenco cubano, la actriz y cantante comenzó a mezclar los elementos de sus "otras patrias" (Barcelona, La Habana, Montevideo): "Ahí comencé a ver que podía construirme un mundo personal con todos mis afectos. Y por primera vez en tanto tiempo logro poner en este nuevo espectáculo de tango las piezas que tienen que ver con Buenos Aires, su música y su gente".
La frase puede sonar a revancha o a una deuda consigo misma que está a punto de quedar saldada. Sin embargo, descarta estos términos. Prefiere decir que sólo se trata de "unir hilos sueltos" y una manera de abrirles el corazón a la gente y a la ciudad.
"Siento que estoy recuperando el país, algo tremendamente ansiado. Yo sufría mucho con la idea de vivir en la Argentina y trabajar en el exterior. Disfruté mucho, no lo puedo negar. Pero había una zona dolorosa, la patria, la infancia, todo lo que me formó. Por tapar sentimientos trágicos y oscuros, la negrura de los llamados años de plomo, quedaron aprisionadas muchas otras cosas hermosas. La voz de mi abuela, cantando en el lavadero de la casa en el campo donde nací", lanza como ejemplo, el primero que pasa por su cabeza.
Una chica madura
A Rossetto le llegó el momento de involucrarse con el tango, un género con el que algunas veces coqueteó. "Ya siendo una chica madura, no está mal", dice con ironía.
"Rojo Tango" -que se presentará los viernes, a las 22.30; los sábados, a las 22 y a las 24, y los domingos, a las 22- surgió de una propuesta del bandoneonista Daniel Binelli, que participa del espectáculo con su quinteto, que se completa con Julio Graña, César Angeleri, Claudio Espector y Marcos Ruffo. Los arreglos son de Freddy Vaccarezza.
Según Rossetto, el título del show apareció como un "manotón de desesperado". Después de varios nombres posibles que ya estaban registrados, se inspiró en el color del vestido que usará para este ciclo de conciertos. "Además, después de pasar ocho o nueve horas de ensayo, este rojo tiene más que ver con la sangre y con el corazón", improvisa. También dice que el color no tiene relación con lo político. "Hay una vieja idea sobre un espectáculo nada más que rojo, con canciones revolucionarias de distintos lugares del mundo. Pero está pendiente. Y buscar tangos rojos quizá sea para otra etapa."
Rossetto ya tiene varias cosas agendadas, entre ellas, el rodaje de una película con la dirección del español Jaime Chávarri, luego de la temporada en el San Martín: "Se desarrolla durante la década del sesenta, en pleno franquismo. Un grupo de estudiantes de medicina se enamoró de unas prostitutas muy jovencitas que trabajan en un cabaret de puerto. Las chicas están comandadas por una mujer, analfabeta, bruta, lesbiana y egoísta que canta, anima el cabaret y aprovecha para ubicar a sus chicas. Esa seré yo".





