Rumba catalana en Baires: homenaje al Gato Perez

Este jueves comienza un festival multimedia en tributo al Gato Perez, autor de "Se fuerza la máquina", héroe de la rumba catalana
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7 de diciembre de 2010  • 12:42

Tal vez la mejor carta de presentación de Javier Patricio "Gato" Perez sea "Se fuerza la máquina", ese standard que fuera versionado, entre otros, por Juan Carlos Baglietto a mediados de los 80 y revisitado, luego, como consigna y leitmotiv de Manu Chao en sus maratónicas presentaciones en vivo. Pero más allá de ese hit, el Gato Pérez (Buenos Aires, 1951 – Barcelona, 1990) es uno de los pilares de la rumba catalana. Y a veinte años de su muerte, la ciudad de Buenos Aires, en conjunto con una delegación del Gobierno de Cataluña en la Argentina, le rinde un merecido homenaje, con un festival de Rumba catalana que comienza este jueves 9, y que incluye la presentación de tres grupos llegados especialmente desde Barcelona (Derrumband, Papawa y Ai Ai Ai), talleres para instrumentistas, la proyección del film El gran gato, de Ventura Pons, y una exposición gráfica (Gato Perez, El poeta de la rumba catalana), que podrá visitarse en el segundo subsuelo de La Casa de Cultura del Gobierno de la Ciudad, Avenida de Mayo 575, desde este jueves y hasta el 17 de diciembre. La programación se completa se puede chequear acá. Desde Barcelona, el DJ y diseñador gráfico Txarly Brown, responsable de los tres maravillosos volúmenes de Achilifunk que editó Lovemonk, adelanta el festival y brinda algunas precisiones sobre la rumba catalana, género del cual se volvió un referente a nivel global.

¿Cómo te contactaste inicialmente con la obra del Gato Pérez?

Conocía sus canciones desde joven, forman parte de la banda sonora de la Barcelona de los años 80, a pesar de que coincidió con mi adolescencia y yo escuchaba más punk, ska y new wave británica. Los 80 fueron una época dura en España: el traspaso de una dictadura a una monarquía democrática y la coyuntura de Catalunya en la que pasamos de no poder hablar en catalán a una autonomía neoburguesa católica que quiso vengarse de todo aquel pasado reciente anterior a 1975 en favor del aperturismo europeista. Resultado, mi generación descubrimos antes a Dire Straits o The Police que nuestra propia música. Los medios de repente se "anglofilizaron" y se perdió toda la identidad cultural en el ámbito musical.

¿Cómo explicarías la importancia del aporte del Gato, su figura y su obra, a la rumba catalana?

Él se sumergió en la rumba en 1978, tras la muerte de Franco y cansado de la "onda laietana", un rollo de jazz académico endogámico. La rumba catalana había vivido su época doradas entre 1968 y 1974 con la participación de Peret en Eurovisión. A mediados de los 70 el relevo lo tomo el sonido Caño Roto (Grecas, Chunguitos, Chorbos, etc..) bandas de Madrid que partieron de la rumba catalana para crear su sonido sumándole rock progresivo. Cataluña también perdió la industria discográfica a finales de los 70 con la política proteccionista del catalán por parte de Jordi Puyol (presidente de la restituida Generalitat de Catalunya). El gobierno catalán se invento el "rock catalán" mientras en Madrid nacía la Movida Madrileña. Peret dejó los escenarios en 1982 y la rumba catalana vivió su travesía del desierto durante los años 80. Gato Peréz junto a Chipén (Peret Reyes y Johnny Tarradellas) fueron los únicos supervivientes. Mientras en Francia los Gipsy Kings copiaban el invento e iniciaban su expansión mundial. Y en Madrid a la sombra de la "movida madrileña" se cocía un nuevo flamenco. La importancia de Gato es la del corredor de relevos que mantuvo viva la fe en su marcha a la espera de encontrar alguien afín. Encima dotó a la rumba catalana de un empaque lírico que carecía hasta ese momento, anteriormente se había nutrido de textos antillanos o lenguaje coloquial fruto de la poca pasión académica de los gitanos. Y también se le considera el precursor del "mestizaje" o "sonido mestizo" que tras las olimpiadas anegó la ciudad capitaneado por otro lider mediático Manu Chao que también ha reivindicado la rumba catalana como medio de expresión musical.

Se cumplieron 20 años de la muerte del Gato en Octubre. ¿Tuvo algún tipo de repercusión la efeméride allí en Barcelona?

En el ámbito musical sí. La ciudad le rindió tributo en repetidas ocasiones durante el 2010. Dos homenajes organizados por el cantante Dani Txarnego en la sala Apolo llenaron el auditorio de una nueva generación en busca de un pasado que no vivieron. Derrumband actualizó su repertorio que cantaron nuevos y viejos heredereros de su espíritu y su lírica. En verano se hizo otro homenaje multitudinario durante las fiestas patronales de la Mercè en la plaza del Ayuntamiento de Barcelona por parte de Sabor de Gràcia. Y recientemente sus ex-compañeros de la Academia Rumbera, su combo de acompañamiento, le rindieron un emotivo y cálido homenaje en la sala Antilla el día exacto del 20 aniversario donde no faltaron sus ex camaradas de correrias, sus hijas, ex mujeres y abuela.

¿Qué representa venir a montar esta exposición en su tierra natal, Buenos Aires?

Una experiencia completamente nueva, intentar difundir el trabajo de un artista en su ciudad de origen donde es muy poco conocido ya que partió de adolescente.

Gracias a los tres volúmenes de Achilifunk, te transformaste en un referente de la rumba catalana a nivel global. ¿Cómo llevás esa responsablilidad?

Con mucho gusto. Investigar en un ámbito cultural que forma parte de tu entorno y al que nunca habías prestado atención es apasionante. Actualmente mi vida gira en torno a la música en todos los aspectos y cada paso que das es prácticamente historia. Esta mañana he terminado la portada del nuevo disco de Rumbamazigha y ahora en un ratito pincho desde medianoche hasta las cinco de la madrugada. A las diez salgo en avión a Berlín: mañana pincho en el festival Worldtronics, viajo con los Ai Ai Ai y allí seguramente acabaré comprando vinilos vintage de las ediciones alemanas de Peret. El sábado estoy de vuelta y me han invitado a una presentación... en fin, lo llevo fenomenal. Lo único difícil es la logística para compaginarlo todo.

¿Cómo marcha el programa de Achilifunk en la Radio Gladys Palmera? ¿Es tu primera experiencia radiofónica?

No, estuve entre el año 1995 y el 1999 realizando un programa llamado Onda Negra en Radio Contrabanda, una emisora libre local. Escuchabamos música electrónica, era la época dorada del despegue del Sonar la cultura de club y el pequeño boom electrónico europeo, ya sabes, Daft Punk, Jeff Mills y todo eso. En Radio Gladys soy muy feliz, hoy me han pasado la estadística de oyentes de mi programa. ¡20! Ja, ja, ja. Por suerte la propietaria de la cadena, Alejandra, es una melómana altruista que posee una espectacular colección de discos y que ama la música. Como ella no hay dos. Y encima me consienten un programa que más parece una sesión de psicoterapia que otra cosa. A mi no me gusta hablar en público, así que sólo presento los temas que pongo. Es divertido. ¡Pero si mañana me despiden estaré encantado!

Me gustaría pedirte que describas y recomiendes a los grupos que integran la comitiva catalana en Buenos Aires…

Esta es mi pregunta favorita. Recomiendo sobretodo que nadie se pierda la raíz de la rumba catalana: Papawa. Su lider, Peret Reyes participó en los dos últimos discos de Gato y este le produjo su segundo LP como Chipén. Pero Peret Reyes por si sólo es un crack: empezó con Los Amaya, luego estuvo con Peret, Chipén y ahora lidera Papawa. Pero por el camino lo ha hecho todo, hasta clips con Chayanne. Es lo más cercano al origen primigenio de la rumba catalana. Sus secuaces Sam, Ricardito y Toni a pesar de ser muy jóvenes alternan Papawa con la Banda Achilifunk, Estrella de Gràcia y Rumbamazigha respectivamente. Son la nueva sangre y te digo sinceramente que lo que hacen lo aprendieron de chicos, jamás han pisado una academia y hay que verlos para creerlos. Con ellos descubrí la esencia de esta música, algo parecido a lo que le debió pasar a Gato Pérez el verano de 1978. Ai Ai Ai son un puntal en la nueva escena rumbera catalana, no hay que perder de vista a Rafalito Salazar su frontman, una simpatía arrolladora que junto a Pep Lladó, el cerebro de la banda, compartieron la última etapa de la carrera de Gato Pérez como acompañantes oficiales. El sonido de Ai Ai Ai parte de la esencia rumbera catalana y se adentra en los mundos electrónicos que genera Pep, maestro del Chilloutismo Flamenco. Y Derrumband de la mano de su tecladista Oriol Pidelaserra son la banda que ha recogido el repertorio de Gato Pérez y lo ha adornado con precisión y mejor gusto. Todo el mundo coincide en que Derrumband hacen sonar los temas de gato Pérez como ni el mismo sabía. Espero que en Buenos Aires el buen ambiente les arrastre a todos juntos a un buen fin de fiesta, una juerga rumbera espontánea de música sencilla, bailable y natural.

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