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Después de una inusual ausencia de tres años, Ryan Adams regresa con su primer álbum de estudio desde la disolución de su grupo The Cardinals. En Ashes & Fire, un disco agridulce de suaves canciones folk y country de tono introspectivo, Adams desnuda su corazón como si estuviéramos en la era dorada de los cantantes- compositores, con ecos de Dylan y Crosby Stills &Nash. El productor es Glyn Johns, cuyas credenciales de rock clásico incluyen Rolling Stones, Eagles y Clapton, entre otros. El cantante se rodea con los mejores cesionistas del estilo, como el tecladista Benmont Tench (Tom Petty) y el as de la guitarra pedal steel, Greg Leisz. A la manera de Gram Parsons, Adams parece haber encontrado a su propia Emmylou Harris en Norah Jones, que embellece algunos de los mejores temas, como el melancólico "Save Me", y el plañidero "Come Home" con su piano y armonías vocales.
Por Claudio Kleiman
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