
Sarajevo, la guerra a la distancia
"Teatro de guerra" ("Teatro di guerra"/1998), producción italiana en colores presentada por Prodifilms SA. Hablada en italiano. Fotografía: Pasquale Mari. Edición: Iacope Quadri. Intérpretes: Andrea Renzi, Anna Bonaiuto, Iaia Forte, Roberto de Francesco, Marco Baliani y otros. Guión y dirección: Mario Martone. Duración: 110 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años. Nuestra opinión: regular.
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La intención de Mario Martone, director y guionista de este film era, sin duda, muy tentadora. Deseaba internarse en la guerra de Sarajevo sin mostrar imágenes de ese conflicto que afectó a la ex Yugoslavia; no hablar de los otros en lucha sino de una serie de personajes que estaban lejos de la acción bélica y rodar un drama teatral, aceptando que el film tomaría forma de acuerdo con el desarrollo concreto de los ensayos.
Para ello el cineasta, que en 1977 fundó un elenco teatral de vanguardia y dirigió numerosas e importantes piezas para la escena, se ciñó a un planteo a primera vista sincero y trágico: en 1944, en pleno conflicto bélico en Sarajevo, un actor y puestista comienza en Nápoles el ensayo de una pieza para representar en la zona de guerra.
Para ello elige "Los siete contra Tebas", de Esquilo, ya que el tema de la tragedia griega está en total relación con los terribles combates que se suceden en Sarajevo. Leo, el director de la obra, comienza a hallar numerosas dificultades para su cometido. Debe trabajar en un teatro ruinoso situado en una callejuela de Nápoles, no es ajeno a los enfrentamientos internos de algunos de los integrantes de su elenco y las dificultades y las incomprensiones se convierten en el marco habitual del esfuerzo de su responsable para lograr su propósito.
Finalmente una noticia paraliza el viaje a Sarajevo para la puesta en escena de la obra: quien dirigía el teatro en la ex Yugoslavia fue muerto por una granada enemiga.
Aire de vetustez
El guión ideado por Mario Martone poseía cierto interés, ya que había en él bastante de metáfora, de conmiseración hacia un pueblo envuelto en la pesadilla de la guerra y de pasión nacida en ese grupo escénico por llegar con su obra a una zona devastada por el miedo y la desesperanza. Sin embargo, el relato adolece de cierta forma vetusta en su concepción fílmica, se detiene morosamente en los caracteres, no siempre bien resueltos, de sus protagonistas, y eleva sus pretensiones al procurar construir un canto de paz y de concordia entre los hombres.
Los films, es bien sabido, no sólo se componen de buenas intenciones. "Teatro de guerra" las posee, pero escasea en la narración la autenticidad de la tragedia y los ecos de la guerra lejana que, como simples escuchas y agónicos ecos, se insertan en esos hombres y mujeres que desean unir, a través de la obra griega, sus ansias de paz y su grito de rebeldía.
Se deben rescatar, sin embargo, las secuencias en las que los intérpretes ensayan "Los siete contra Tebas", bien rodados ejemplos para quienes estén interesados en las intimidades de la escena, aunque esto no es suficiente para elevar los méritos de un film actuado con más entusiasmo que talento y tratado técnicamente con cierto apresuramiento y bastante confusión.





