
Secretos del fuerte que sigue imbatible
"Fort Boyard" triunfa en once países
1 minuto de lectura'
Cuando Julián Weich y Araceli González volvieron de Francia, el fuerte siguió ocupado. Es que "Fort Boyard", ese programa que cada lunes a las 23 se lleva los mejores puntos del rating, tiene inquilinos de once países diferentes durante la mayor parte del año.
El francés François Xavier Argulliet está acostumbrado al cambio:de idioma, de estilo, de ritmo. Y no es para menos. De abril a agosto, el productor general del programa que nació hace once años en el canal France 2 trabaja entre las paredes de esa fortaleza de piedra, construida en 1886, en el medio del Atlántico. Allí convive con turcos, con dinamarqueses, con argentinos y con alemanes, entre otros, que importan este ciclo a sus respectivas pantallas.
Hace ya tres meses que Argulliet se traslada cada día desde La Rochelle, en la costa oeste de Francia, al fuerte, en un barquito que debe andar sus quince minutos antes de toparse con esa pared que se levanta veinte metros por encima del nivel del mar. Y cada día regresa cuando el sol se esconde, como una marca de que la jornada laboral llegó a su fin.
En este momento está con los ingleses, grabando la versión británica de "Fort Boyard" que tiene a una especie de clon de Weich como conductor, y prácticamente los mismos juegos que cada lunes se ven aquí, por la pantalla de Canal 13.
Mientras habla por teléfono con La Nación , Argulliet atiende su propio juego en el fuerte. Da algunas directivas y sigue la conversación, acostumbrado al intenso ritmo televisivo que demanda sin pausa. Es que en el fuerte, el tiempo realmente vale oro. En cinco días -en el caso argentino- quedaron listos los catorce programas que están saliendo al aire.
Dentro del fuerte nada puede hacerse a destiempo ni retrasarse. En septiembre, el agua del Atlántico sube y entonces la mole de piedra queda sumergida, inútil para la pantalla chica. Pero Jacques Antoine, verdadero creador de este fenómeno, le saca provecho a los meses de calor. Dice el diario le Monde Diplomatique que cada programa mueve una maquinaria que requiere 7 millones de dólares. Sólo en plan de ajustar los costos para los países más pobres -como el nuestro- se pueden grabar tres programas por día. Para el resto de los países rige el costo elevado.
A la hora de explicar esos precios (claro que sin delatarlos), Argulliet suma los delicados engranajes de cada uno de los 46 juegos que hay en el fuerte (y que se van renovando cada año, para no repetir los desafíos). Pero también las catorce cámaras distribuidas en el lugar, que quedan invariablemente en manos del equipo francés. Y, por supuesto, la grabación que luego llega al país de origen.
-¿Cómo surgió la idea de transformar un fuerte de piedra, en el medio del Atlántico, en un set de televisión?
-La idea se le ocurrió a Jacques Antoine hace once años. El fuerte había funcionado como una prisión y a él se le ocurrió hacer una emisión desde allí sobre el fuerte en particular. A la vez, ideó un juego de roles para hacer dentro del fuerte. El problema es que el edificio estaba en ruinas porque prácticamente no había sido utilizado desde que fue construido en 1886, excepto por las funciones que cumplía como prisión. Pero gracias a una inversión que se hizo junto a los ingleses el fuerte pudo ser refaccionado para convertirlo en este set de televisión.
-¿Y cuándo pensaron en exportar la idea?
-Es que "Fort Boyard" está basado en un concepto muy simple. Al principio, la idea fue coproducir con los ingleses. Ellos hicieron una gran inversión para el reacondicionamiento del fuerte y, a la vez, nosotros invertimos en Inglaterra para la emisión del programa. Así fue posible no sólo darle forma al juego, sino que el ciclo se disparara como fenómeno en el nivel internacional.
-¿Cuál es la exigencia para cada país?
-La primera cosa que exigimos es que se respete el formato. Los juegos y los pasos deben seguirse al pie de la letra.Pero después los países le dan su propio color local, como la gente de Promofilm, de la Argentina, que incluyó al personaje de La dama del fuerte. Después, hay países que tienen menos juegos, o menos llaves. Eso depende.
-El ciclo funciona bien en lugares como Alemania, la Argentina o Hungría. ¿Cuál cree que es el secreto para que se adapte a públicos y gustos tan distintos?
-Creo que es un juego que apela a imágenes infantiles. La idea de que la gente debe derrotar a ese fuerte inmenso, construido en el medio de mar, funciona muy bien. Además, está el misterio de no saber con qué juego se van a encontrar ante cada puerta. Aquí, en el fuerte, respetamos mucho ese secreto porque consideramos que es parte de la receta, el ingrediente esencial que hace exitosa una emisión.
-En este momento, cuando el fenómeno televisivo en el nivel mundial lo constituyen "Big Brother" o los programas basados en las cámaras que espían la intimidad, ¿qué lugar cree que le quedan a los programas de juegos?
-Creo que "Big Brother" es un fenómeno actual que no puede durar mucho. Me parece que la gente se va a fatigar. A diferencia de "Fort Boyard", está basado en el voyeurismo. En cambio, aquí no creamos escenas ni ponemos a la gente en situaciones de mal gusto. Al contrario, nosotros hacemos soñar al público con aquello que parece imposible de ser realizado. Aquí, el telespectador puede ver a personas absolutamente normales haciendo cosas extraordinarias. Pero nunca mostramos la intimidad, o cosas que la gente jamás imaginó que haría frente a las cámaras. Creo que ésa es la diferencia, y lo que hace que un programa como "Fort Boyard" funcione muy bien, más allá de la moda.
Dos años de liderazgo en la Argentina
Aunque funciona muy bien en nuestro país, no se trata de un invento argentino. "Fort Boyard" tiene sus versiones en once países distintos. Desde que llegó a la pantalla chica francesa no ha hecho más que crecer. De hecho, hoy se ve en lugares tan diversos como Turquía, la Argentina, Alemania, Francia, Inglaterra, Hungría, Dinamarca, Suecia, Bélgica y Canadá.
"Fort Boyard" es un éxito de la televisión local a pesar de que el fenómeno no es nuevo. Ya el año último, cuando llegó a la Argentina por primera vez, el ciclo de desafíos físicos se convirtió en el programa más visto de los lunes en el horario de las 23.
Hoy, en su segundo año, sigue estando entre los preferidos del público. No hay cambios en esta temporada, pero evidentemente la audiencia disfruta de esa competencia entre equipos argentinos que intentan ganarle al fuerte, en una serie de juegos sólo aptos para cuerpos entrenados y estómagos resistentes.
El rating habla
Desde que apareció en Canal 13, para reemplazar a "El Club de la comedia", de Jorge Guinzburg, "Fort Boyard" se ubicó como favorito de la audiencia. Con un promedio de 18 puntos de rating logra el primer puesto cada lunes, en la competitiva franja de las 23. Con menos puntos quedan "Maldito lunes", de Telefé, "Todos al diván", de Azul TV, "Por ese palpitar", de América, y "Todo por dos pesos", en Canal 7.
El último lunes, las mediciones de Ibope pintaron el panorama de la audiencia con los siguientes números: primero, lejos, "Fort Boyard" (Canal 13), con 18,5 puntos; en segundo lugar quedó Roberto Petinatto con "Todos al diván" (Azul TV), que sumó 12 puntos; Andy Kusnetzoff debió resignarse al tercer puesto de "Maldito lunes" (Telefé) con 8,2 puntos y, finalmente, "Por ese palpitar" (América) sólo superó por dos décimas a "Todo por dos pesos" (Canal 7) que quedó en último lugar con 4,5 puntos.





