Cómo Netflix basó su último hit en un film que fracasó hace años
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En el verano de 2001 se estrenó una comedia de bajo presupuesto sobre un campamento de verano llamada Wet Hot American Summer. A pesar de contar con una avalancha de futuras estrellas – incluyendo a Bradley Cooper, Amy Poehler, Elizabeth Banks y Paul Rudd – la película recaudó menos de 300.000 dólares y fue destrozada por los críticos.
Pero justo cuando parecía que Wet Hot American Summer sería olvidada para siempre, los jóvenes de todas partes se enamoraron de ella. Empezaron a aparecer transmisiones de medianoche a lo largo de todo Estados Unidos. "Se volvió algo por lo cual, si estabas en una cita con alguien y no le gustaba esta película, sabías que la cosa no iba a ir bien", dice el protagonista y co-guionista de la película, Michael Showalter. "Está llena de anti-humor, cuando el chiste es que no hay chiste." Se empezaron a filtrar rumores de una secuela, y Showalter y David Wain, el director y co-guionista, le propusieron a Netflix transformar la película en una miniserie. "Netflix estaba emergiendo como una plataforma, un medio, tanto para series de TV como para largometrajes", dice Wain. "Era un marco amplio, perfecto para nosotros."
Todos los actores originales regresaron para la serie de ocho capítulos (que se estrenó en Netflix el 31 de julio). Esta vez, se les sumaron los recién llegados Kirsten Wiig, Michael Cera, "Weird Al" Yankovic, Lake Bell y Jason Schwartzman, al igual que los veteranos de Mad Men Jon Hamm, John Slattery y Rich Sommer. La Wet Hot original se filmó en Camp Towanda, en Honesdale, Pennsylvania; para la serie, el campamento fue meticulosamente recreado en Malibú. La película transcurre enteramente el primer día de ese mismo verano. Muchos de los actores están ahora en sus cuarenta, pero la mayoría interpreta roles adolescentes. "Añade una capa de comedia", dice Wain. "Sólo sos consciente de ello los primeros minutos del programa."

El programa logra ser aún más ridículo que la película, con una trama compleja que involucra un asesino infiltrado del gobierno, un entrenador de fútbol israelí y la historia del origen de la lata de vegetales parlante de la película. "Cuando se tranquilicen las cosas vamos a pensar si queremos hacer otra temporada", dice Wain. "Los campamentos de verano fueron una experiencia definitiva en mi vida, así que no me sorprende que tienda a haber más lugares a los que ir ahí."
Por Andy Greene




