En la excepcional Vida, dos hermanas buscan su lugar en la comunidad latina

Mishel Prada y Melissa Barrera son dos hermanas enfrentadas al legado de su madre y a los choques culturales en la segunda generación de latinos en los Estados Unidos
Mishel Prada y Melissa Barrera son dos hermanas enfrentadas al legado de su madre y a los choques culturales en la segunda generación de latinos en los Estados Unidos
Paula Vázquez Prieto
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1 de julio de 2019  • 20:44

Vida (Estados Unidos, 2018). Creadora: Tanya Saracho. Elenco: Mishel Prada, Melissa Barrera, Ser Anzoategui, Chelsea Rendon, Carlos Miranda, Roberta Colindrez, Maria Elena Laas, Tonatiuh, Ramses Jimenez. Disponible en: StarzPlay . Nuestra opinión: muy buena.

En 2018, la serie creada por Tanya Saracho para Starz fue una de esas gratas sorpresas que nos deparó el streaming . Por fin en 2019, en sintonía con el estreno de su segunda temporada y el desembarco de StarzPlay como plataforma para el consumo local (a través de AppleTV ), podemos descubrir que el poder del universo de Vida no se reduce a la presentación de un colectivo que combina lo latino y lo queer, sino que despega como una experiencia original y libertaria sobre temas como la gentrificación urbana, la hermandad femenina y la compleja construcción de la pertenencia cultural.

En la primera temporada, la repentina muerte de Vidalia Hernández reúne a sus hijas frente a una impensada herencia: un bar en decadencia en uno de los barrios latinos de Los Ángeles, un edificio con deudas habitado por pobres y desclasados, un mural de recuerdos de infancia, algunas canciones y una viuda desconsolada. Para Emma (Mishel Prada) y Lyn (Melissa Berrera) volver a encontrarse después de años de separación, de vidas opuestas y caracteres contradictorios, no supone únicamente lidiar con la imagen de una madre desconocida, sino convivir con ellas mismas, con sus rencores irresueltos, con las urgencias que este inesperado presente les trae.

Saracho y su equipo de guionistas (todas mujeres de origen latino) concentran el relato en las dos hermanas y a partir de ellas retratan el mundo a su alrededor, desmenuzan los conflictos de su tiempo, signados por las transformaciones urbanas, los negocios inmobiliarios y las tensiones culturales. Y, al mismo tiempo, nos permiten transitar ese duelo que es íntimo y social, con el ingenio de un humor que no tiene modales ni reverencias. La serie explora la sexualidad más allá de etiquetas y convenciones, de la misma manera que lo hace con el lenguaje, que tensa el spanglish hasta expresiones únicas que solo nacen del cruce de los idiomas. Sus personajes se construyen en esa frontera entre la rigidez que Emma erigió como coraza y protección y la irresponsabilidad que Lyn convirtió en su única libertad.

La textura de sus coloridas imágenes es el mejor exponente de su magia, que en la segunda temporada se magnifica con la aparición de nuevos personajes (Nico), el crecimiento de otros (Marcos), y la exploración de la batalla de las jóvenes Hernández por reconciliarse con el legado de su madre. Las calles de Boyle Heights, llenas de puestos de comida, de música contagiosa, de ositos de peluche y retazos de memoria, se encienden en un retrato que trasciende la mera representación de minorías y desplazamientos, y llena de vida todo lo que toca.

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