Hanna: la pareja de The Killing vuelve enfrentada por una joven máquina de matar

Esme Creed-Miles y Joel Kinnaman, en una escena de Hanna
Esme Creed-Miles y Joel Kinnaman, en una escena de Hanna
Paula Vázquez Prieto
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29 de marzo de 2019  • 14:43

Hanna (Estados Unidos, 2019). Creador: David Farr. Elenco: Esme Creed-Miles, Mireille Enos, Joel Kinnaman, Rhianne Barreto, Khalid Abdalla, Justin Salinger. Disponible en: Amazon Prime Video. Nuestra opinión: muy buena.

Al igual que la película dirigida por Joe Wright en 2011, de la que es menos remake que relectura, esta nueva Hanna lleva el sello de la inventiva de David Farr, escritor de aquel guion y aquí showrunner detrás de un complejo universo que incluye proyectos secretos de la CIA, adolescentes convertidas en máquinas letales y un estudio de las emociones humanas que otorga a la serie su dimensión más inesperada. Ya sin la exuberante puesta en escena de Wright, el nuevo estreno de Amazon define su estilo al servicio de una narrativa intensa y vertiginosa, que recorre el mundo como si descubriera, al igual que Hanna, sus maravillas y horrores por primera vez.

Hanna es una pieza de cambio. Su padre, Erik Heller ( Joel Kinnaman), ex combatiente del ejército de los Estados Unidos y agente encubierto de una misteriosa operación de la CIA, escapó hacia los bosques de la Europa más salvaje y allí convive con Hanna a lo largo de 15 años, haciendo de ese bebé indefenso una arma codiciada. El quiebre del cautiverio trae a la luz a la captora estrella de Heller, la implacable Marissa Wiegler ( Mirelle Enos), con su mirada de acero y sus objetivos bien claros. En el primer episodio, Farr sigue de cerca las ideas dramáticas de la película: instala el ambiente de tensa búsqueda, configura el carácter de Hanna en esa educación aislada para la supervivencia, y define las oposiciones, las presas y sus captores.

A medida que la serie se mueve al compás de la huida de Hanna y la venganza de su padre, suma personajes que despliegan el pasado y la historia se enriquece. La pareja estrella de The Killing reactiva su extraordinaria química ahora como enemigos a la distancia, como sigilosos actores de un incansable enfrentamiento. Enos resulta precisa a la hora de definir a un personaje opaco, que aún desde su frialdad pelea por nuestra empatía. Y Kinnaman combina las culpas del pasado (que involucran la fugaz aparición de Joanna Kulig, la notable actriz polaca de Cold War), con su presente adherido a la suerte de Hanna, a esa extraña paternidad que lo persigue y lo redime.

La joven actriz Esme Creed-Miles le brinda a su Hanna una cualidad de extraña perplejidad, que combina la avidez por descifrar su propia historia con una permanente sensación de desconfianza y asedio. En esa encrucijada, su personaje es menos una guerrera de fuerzas sobrehumanas que una adolescente que se hace amigas y come chocolates, que se pierde por las calles de Berlín y consigue dar expresión a la triste nostalgia que define todo mundo perdido.

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