Por qué Killing Eve es la serie perfecta

Jodie Comer y Sandra Oh, en una escena de Killing Eve
Jodie Comer y Sandra Oh, en una escena de Killing Eve Crédito: Paramount
Natalia Trzenko
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4 de febrero de 2019  • 09:16

Killing Eve (Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia / 2017). Creadora:Phoebe Waller-Bridge Elenco: Sandra Oh, Jodie Comer, Fiona Shaw, Kim Bodnia, David Haig. Disponible en: Paramount Channel/Flow. Nuestra opinión: Excelente.

Hay que imaginar el humor más seco, más británico y más extraordinario que se pueda concebir. Y luego multiplicarlo por mil para sumarlo en una historia de espías que también podría decirse que pertenece al género policial del subsector suspenso y que de manera sutil pero inequívoca se ocupa de observar la dinámica del poder entre hombres y mujeres además de los complejos y fascinantes vínculos entre las mujeres. Todo eso, y bastante más, forma parte de la trama y los mecanismos narrativos de Killing Eve.

En teoría y porque de alguna manera u otra ya sucedió muchas veces, cualquier otra serie que intentara abarcar tanto fracasaría en un pastiche moroso y solemne. Pero esta no. Todo lo contrario. La serie de ocho episodios que llegó a las pantallas locales un año después de que se convirtiera en fenómeno con sus cualidades intactas. Una larga lista de logros que comienzan con un guión extraordinario creado por Phoebe Waller-Bridge , la showrunner que hace que todas las piezas, especialmente las actorales, encajen para formar un rompecabezas fascinante. Un ballet con dos primeras bailarinas, Sandra Oh y Jodie Comer , en el pico de sus habilidades. Que Oh haya conseguido todos los premios posibles por este papel es tan justo como injusto es que Comer no haya recibido ninguno.

Trailer de Killing Eve

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De un lado de la trama está Villanelle (Comer), una enigmática asesina a sueldo que parece tener más interés en el acto de matar, de cazar a sus presas y de demostrar que es más inteligente que los demás al cumplir las misiones que le encargan que en el pago que recibe. De hecho, tal es su entusiasmo por el asesinato en las varios modos en que lo practica que hasta empieza a preocupar a la organización secreta que cree controlarla. Y su alegría de matar la pone justo en la mira de Eve Polastri (Oh), una agente del servicio secreto británico aburrida con sus tareas mundanas y administrativas que se confiesa admiradora de las mujeres asesinas que investiga sin que nadie se lo pida. Hasta que, claro, alguien, la agente peculiar agente Carolyn Martens (Fiona Shaw) detecta su interés, su inteligencia y agudeza y le pide ayuda para atrapar a la criminal que está dejando cadáveres regados por toda Europa.

Lo que sigue es un entretenido juego de persecución que es también un profundo análisis sobre el vínculo entre Eve y Villanelle, dos mujeres del lado opuesto de la ley que tienen mucho en común pero cuyas similitudes escapan de los clichés que suelen estructurar las historias de persecución. Aquí los roles entre el gato y el ratón no solo son intercambiables sino que por momentos ambas se transforman en un depredadoras tan obsesionadas con encontrarse que la conexión se transforma en deseo. Cuando Eve tiene que describir a su presa lo hace con una atención por el detalle que bordea el enamoramiento y lo único que parece distraer a Villanelle de su apetito por matar es llamar la atención de Eve. En la distancia entre una y otra transcurre la mejor serie de espías, comedia encubierta, policial de intriga y drama psicológico que se pueda imaginar. Era difícil pero Phoebe Waller-Bridge, por suerte, lo hizo.

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