Narcos: México, impecable continuación de una historia que parece no terminar

Ernesto Alterio hace una participación en Narcos: México
Ernesto Alterio hace una participación en Narcos: México Crédito: gentileza Netflix
Marcelo Stiletano
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23 de noviembre de 2018  • 18:07

Narcos: México (EE. UU./2018). Creadores y autores: Carlo Bernard, Chris Brancato y Doug Miro. Fotografía: Luis David Sansans y Damián García. Música: Kevin Kiner y Gustavo Santaolalla. Elenco: Michael Peña, Diego Luna, Tenoch Huerta, Teresa Ruiz, Joaquín Cosio, Matt Letscher, Alejandro Edda, Natasha Esca. Narrador: Scoot McNairy. Disponible en Netflix . Nuestra opinión: muy buena

A poco de empezar se escucha en Narcos: México que la historia del tráfico de drogas en América latina es un caso interminable. La serie que acaba de estrenar Netflix como desprendimiento de la exitosa Narcos encarna deliberadamente ese propósito. Cuenta desde el principio una parte del complejísimo relato de la relación entre nuestro continente y el negocio de los estupefacientes, pero lo hace desde la conciencia de que esa narración prosigue hoy ante nuestros ojos sin la más mínima posibilidad de conclusión. En verdad, la conducta de los prototípicos personajes centrales adquiere más fuerza y claridad frente a nuestros ojos porque podemos encontrarnos en las revelaciones informativas cotidianas de hoy a sus continuadores moviéndose en los mismos escenarios y con iguales responsabilidades y propósitos.

Narcos: México - Adelanto de la serie - Fuente: Netflix

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Lo que tampoco cambia es la ambigüedad de los comportamientos. Más importante que la descripción de un conjunto de situaciones que parten de episodios reales resulta aquí la observación de conductas y temperamentos. Desde esta serie entretenida e inteligente volvemos a comprender cómo la droga logra trastornar conciencias, despertar ambiciones incontroladas, destruir lealtades, poner en cuestionamiento hasta el valor moral más arraigado y ocultar la certera presencia de la muerte violenta detrás de un sueño de poder.

Tal vez la mayor virtud de Narcos: México es llevarnos mientras recorremos un terreno bastante conocido, a la observación constante de esos detalles decisivos que terminan construyendo y definiendo todo un mundo. El escenario de la serie es fundacional, con dos personajes centrales que funcionan como puntos cardinales de un universo (y un negocio) que empieza a expandirse ante nuestros ojos. De un lado está Miguel Gallardo (el siempre convincente Diego Luna ), un ex policía que mira el futuro más rápido que el resto y pone en marcha un plan para convertirse en el eje de un negocio que hasta allí no resultaba tan lucrativo por su dispersión. Del otro aparece Kiki Camarena (un extraordinario Michael Peña), un fiel agente estadounidense que observa cada vez con más perplejidad la resbaladiza moral de sus superiores. Hay cruces atrapantes, personajes muy atractivos (como el capo narco de la vieja escuela encarnado por Joaquín Cosío) y una mezcla muy hábil entre acciones, intrigas y la reconstrucción impecable del ambiente histórico en el que se propició la aparición del cartel de Guadalajara. Todo con el muy expresivo apoyo musical de Gustavo Santaolalla.

Diego Luna se luce como el expolicía Miguel Gallardo
Diego Luna se luce como el expolicía Miguel Gallardo Crédito: gentileza Netflix

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