Treadstone es apenas un pálido desprendimiento de la trilogía de Jason Bourne

Jeremy Irvine interpreta a un agente que es parte de una nueva generación de asesinos casi imparables de la agencia que creó al famoso Jason Bourne
Jeremy Irvine interpreta a un agente que es parte de una nueva generación de asesinos casi imparables de la agencia que creó al famoso Jason Bourne
Hernán Ferreirós
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22 de enero de 2020  • 12:00

Treadstone (Estados Unidos/2019). Creador: Tim Kring. Elenco : Jeremy Irvine, Tracy Ifeachor y Omar Metwally. Disponible en: Amazon Prime Video. Nuestra opinión: regular.

Como sugiere oblicuamente el verboso descargo "Basada en una organización de la serie de novelas Bourne de Robert Ludlum" que se lee al comienzo de cada episodio, esta serie tiene menos que ver con libros específicos de Ludlum que con el "mundo" desplegado por la saga cinematográfica que empezó en 2002 con Identidad desconocida y se prolongó hasta el desagote total de cualquier interés o novedad, unos cuatro títulos más tarde.

La película que más limpiamente traza un borrador de esta serie es la menos exitosa y peor recibida de la saga, El legado Bourne , que ya era un spin-off de la trilogía original: como no se logró fichar a Matt Damon , que había intepretado a Jason Bourne en los tres primeros films, hubo que crear un nuevo personaje, esencialmente el mismo pero con otro nombre, para que lo encarnara Jeremy Renner . En Treadstone , el "legado"de Jason Bourne está repartido entre una media docena de clones de ese personaje: desde un agente capturado por los rusos en 1973 (más que un heredero, un precursor); un trabajador despedido de un pozo petrolero, una profesora de piano norcoreana y un maestro de escuela. La historia, mínimamente elaborada, se dispara con el descubrimiento de que, en efecto, hay superagentes condicionados para matar por todos lados y que su aparición está vinculada al intento del gobierno norcoreano de adquirir los restos del armamento nuclear soviético.

La serie juega a que nada es lo que parece; a que, de pronto, el personaje menos pensado es "activado" y se convierte en un asesino imparable. Sin embargo, la trama es tan elemental que cada vez que surge un nuevo personaje solo hay dos alternativas: es un agente "durmiente" o una de sus víctimas, de modo que las sorpresas son de bajo voltaje. A pesar de la sencillez general, el programa se las ingenia para incorporar cierto grado de confusión, no solo porque muchos de los personajes son similares sino también porque jamás deja que se desarrollen sus escenas: intersecta repetidamente unas con otras en un relatus interruptus que más que dinamizar la narración la vuelve fechada e irritante.

La apuesta principal, de todos modos, no está en la trama de espionaje sino en las escenas de acción pero, nuevamente, todas son un clon de la misma idea: todo personaje es capaz de los mismos golpes robotizados de artes marciales. Es como si el showrunner Tim Kring ( Héroes ) realmente creyera que puede tomar los tres o cuatro elementos que mejor funcionaron de un relato, repetirlos sin descanso y con eso lograr una narración que sea todo clímax. Lamentablemente, fuera del porno, no funciona de ese modo.

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