Tres razones para ver The Sinner, la serie protagonizada por Jessica Biel

The Sinner llegó a Netflix
The Sinner llegó a Netflix Fuente: Archivo
Te contamos los motivos por los cuales no podés perderte este thriller basado en la novela de Petra Hammesfahr
Milagros Amondaray
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17 de noviembre de 2017  • 00:29

Una de las grandes novedades en desembarcar en Netflix este mes es The Sinner , la serie de Derek Simonds originalmente emitida por USA Network - basada en la obra homónima de la alemana Petra Hammesfahr - que a simple vista se erige como un thriller policial con las reglas revertidas (aquí importa más el por qué y no el quién), pero que luego muta en un apabullante estudio psicológico del extraordinario personaje de Cora Tanetti ( Jessica Biel , en una interpretación a la altura de las circunstancias), una esposa y madre de vida apacible que en una salida familiar a la playa apuñala sin motivo aparente a Frankie Belmont (Eric Todd), un joven que se encontraba en el mismo lugar con su novia y sus amigos. En ocho capítulos, el espectador deconstruye a la par de esa mujer traumáticos episodios de su pasado que fueron camuflados por esa cotidianidad plácida que estalla en cuestión de minutos y que mucho tendrían que ver con su inesperada reacción.

En esta nota libre de spoilers repasamos sólo algunas razones por las que vale la pena acercarse a esta historia...

*1. La contundencia de sus ocho episodios

Christopher Abbott y Jessica Biel
Christopher Abbott y Jessica Biel Fuente: Archivo

Los primeros tres episodios de The Sinner fueron dirigidos por Antonio Campos, cineasta que trasladó la misma frialdad de su tercer largometraje, Christine, a esta suerte de whydunnit que tiene como protagonista excluyente al personaje de Cora (o para ser más precisos: a su mente). En sus ocho capítulos, la serie de Simonds no le da demasiado lugar a las falsas pistas o a ese molesto recurso de detenerse en callejones narrativos sin salida. Por el contrario, en la serie impera una presura por acompañar a su objeto de estudio - esa mujer y ese asesinato cometido - en ese fascinante recorrido por su pasado. De hecho, en la construcción del momento bisagra en el que Cora siente el impulso de asesinar al joven Frankie en la playa, Campos va al hueso luego de un tenso in crescendo. Esa mujer en superficie normal empieza a escuchar súbitamente la canción de Big Black Delta "Huggin and Kissin", toma el cuchillo con el que le estaba pelando una fruta a su hijo y apuñala a ese hombre a través de una secuencia rítmica que será relevante a posteriori.

Asimismo, The Sinner es más sofisticada de lo que parece ya desde los primeros minutos, cuando Campos apela a planos detalle de las manos y el cuello de Cora moviéndose sobresaltados, como si estuvieran reaccionando no sólo al fatídico porvenir sino también a los hechos que provocaron esa violenta (y repentina) manifestación.

*2. Los recuerdos como enigmas a resolver

Jessica Biel y Nadia Alexander
Jessica Biel y Nadia Alexander Fuente: Archivo

En una entrevista con el portal IndieWire, Simonds explicó por qué tomó los aspectos más densos y retorcidos de la novela de Petra Hammesfahr y les bajó el tono: "El libro es muy oscuro, tiene esa franqueza alemana sobre la sexualidad y la psicología que no da respiro. Es deprimente por momentos. Cuando pensé en poner todo eso en pantalla, me pareció que iba a ser demasiado abrumador para la audiencia, creo que era mucho para manejar". Efectivamente, The Sinner comienza con un planteo bien definido (¿por qué Cora mata a Frankie?), pero sabiendo que luego tendrá que lidiar con la sucesión de espesos hechos que resuelvan ese interrogante. Por lo tanto, para comprender a Cora es condición sine qua non bucear en la psicología de la que habla Simonds, una en la que los inusuales métodos de crianza, la represión sexual y la tensión entre el deseo y la concreción son piezas clave del rompecabezas.

A medida que la protagonista va familiarizándose con su propia memoria, la relación con su hermana Phoebe (Nadia Alexander) adquiere otra tesitura y se desarrolla con una honestidad brutal que impera en la novela y que incluso puede distanciar al espectador. Los flashbacks de la adolescencia de Cora y su peculiar vínculo con Phoebe son incómodos pero necesarios, evidencia clara de que la serie no le huye a lo perturbador y se mueve siempre en la dinámica de acción-reacción. En consecuencia, en la gestualidad de Cora no hay nada librado al azar. Un golpe en el pecho puede estar hablando de un minuto particular de esa vida que creyó haber dejado atrás, y la ira ante el acorde de una canción puede estar atada a una tragedia no del todo enterrada.

*3. Jessica Biel y Bill Pullman, una dupla impensada pero efectiva

Jessica Biel y Bill Pullman forman un buen equipo en The Sinner
Jessica Biel y Bill Pullman forman un buen equipo en The Sinner Fuente: Archivo

Quizá una de las grandes deudas que deja la serie es hacerle justicia al enorme Christopher Abbott. El protagonista de James White - el imprescindible film cassavetiano de Josh Mond, justamente producido por Campos - interpreta a Mason, el marido de Cora, con una melancolía que los ojos del actor tan bien saben proyectar. Si bien Simonds realiza un cambio radical respecto al libro - brindarle al personaje un espacio considerable, a diferencia de la obra de Hammesfahr en la que Mason se ausenta cuando Cora es puesta tras las rejas -, jamás termina de darle al rol de Abbott el sustento necesario como para que el lazo que lo une a su mujer nos conmueva. Ésto puede ser interpretado como un traspié en el delineado del papel o bien como una decisión clara de poner el foco en el ida y vuelta de Cora con otra figura masculina: la del detective Harry Ambrose (Bill Pullman).

Ya sea en las secuencias en las que esa mujer atribulada se ve forzada a visitar rincones (metafóricos y literales) de su pasado para sacudir las piezas de su situación judicial, como en las que el propio Harry muestra su faceta más vulnerable e inquietante, Biel y Pullman logran construir una química que fortalece esa relación especular entre Cora y Harry. Ambos quebrados, ambos con marcas en el cuerpo que representan su identidad, ambos preguntándose qué se debe y qué se quiere hacer, conectan en ese punto en el que la vida puede bifurcarse. Sobre el final de la serie, cuando el detective que bien podría haber sido una caricatura vacua de un fetichista le confiesa a Cora el origen de su afecto por ella, las miradas entre ambos son perfectas porque no son sentenciosas y porque simbolizan el gran tópico de la serie y su aproximación a los recuerdos. "Quien me quiera acompañar que me acompañe, el camino es largo, es doloroso pero vivido", escribió Clarice Lispector en Agua viva. Un poco lo que le sucede a Cora, quien aprende a convivir con esos pecados que dan título a la serie, con la tristeza, con la culpa, con el dolor a cuestas.

*El adelanto de The Sinnner, ya disponible en Netflix:

Trailer de

01:10
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