
Con Paul Giamatti, Thomas Haden church
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El milagro del vino
Un viaje de amigos se convierte en un clásico del cine.
Con seguridad en mucho tiempo no se pasará un mejor rato en el cine que con Sideways. Esta peli lo tiene todo: una dirección magnífica a cargo de Alexander Payne [ Citizen Ruth, Election, About Schmidt ], que fusiona un ingenio vigorizante con algo de peso emocional; un guión saturado de matices escrito por el mismo Payne junto con Jim Taylor, basado en la novela de Ray Pickett, y un cuarteto de actores que son el equipo ideal.
Miles [Paul Giamatti], un novelista fracasado, lleva a su mejor amigo Jack [Thomas Haden Church], un ex actor de telenovelas, en una última aventura antes de que Miles sea padrino del matrimonio de Jack. Su destino es Santa Ynez Valley, en California, donde Miles, que es un conocedor de vinos, espera emborracharse con la uva local, mientras que su amigo Jack, ignorante en materia de vinos, espera que una mesera sexy le “espiche el pito”. A Hollywood le hubiera encantado hacer esa película. Payne, bendito sea, hubiera preferido morir.
Entran dos mujeres para revolver todo. Maya, interpretada por Virginia Madsen [la bomba sexual de películas de los 80 como The Hot Spot ], es una mesera obsesionada con el vino a la que Miles no le puede coquetear por falta de coraje. Jack es quien intercede. Organiza una cita flirteando con la picante amiga de Maya, Stephanie [la espectacular Sandra Oh], una madre soltera que les da muestras de vino a los turistas. Stephanie es la igual de Jack sexualmente hablando, pero él no le comenta nada sobre sus planes de boda, lo que desemboca en una graciosa venganza que es superada sólo por la escena de una comida en la que los cuatro quedan unidos en un caos moral.
Los actores hacen milagros. Oh es de una impasible delicia. Church, más conocido por las series de televisión Wings y Ned and Stacey, es irresistiblemente atractivo en su papel del sinvergüenza de Jack. Giamatti, un dios entre los actores de carácter estadounidenses, nunca ha estado mejor, lo que es mucho decir. Y Madsen es una revelación. Payne les da a Madsen y a Giamatti los momentos más importantes de la cinta cuando Miles se ve a sí mismo como un temperamental pinot noir y Maya alaba el vino por cómo evoluciona, gana en complejidad y “sabe putamente bien”. Critica a Miles por atesorar un Cheval Blanc del 61 en espera de una ocasión especial: “Creo que el día que uno abre una botella de Cheval Blanc 61, esa es la ocasión especial”.
Sideways es una ocasión especial. Quienes lo dudan pueden evitar llamarla un clásico y revisarla en algunos años para ver cómo ha envejecido. Justo. Pero no es temprano para llamarla pura dicha cinematográfica.





