Still Not Getting Any
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Más angustia juvenil
Si ya existen Good Charlotte y Blink-182 ¿es imprescindible Simple Plan? En el segundo disco del grupo canadiense empiezan a brotar algunos de los frutos cuyas semillas fueron sembradas en No Pads, No Helmets… Just Balls [2002] álbum en el que participaron Joel Madden de Good Charlotte y Mark Hoppus de Blink-182. Sin embargo, lo que antes fue influencia, colaboración o inspiración, empieza a convertirse en repetición. El mismo punk pegajoso, demasiado limpio y personal para ser contestatario, pero lo suficientemente guitarrero para poder pasar por las emisoras del rock. La angustia juvenil y la melancolía siempre van a existir y siempre van a encontrar diferentes formas de presentación, desde la suavidad de "Across the Universe" de los Beatles hasta la rabia despreocupada de "Lithium" de Nirvana. Simple Plan, en cambio, ofrece el mismo discurso que hemos escuchado en el punk y en el nu metal durante los últimos cinco años: el de los gringuitos que lo han tenido todo, excepto una familia unida y que cuando crecen se dedican a despotricar de los padres que complacieron todos sus caprichos, de la ex novia por la que no sienten sino rabia y del mundo entero que no los entiende. El contenido del disco se resume en el título de la quinta canción: "Me Against The World" [Yo contra el mundo]. Pobrecitos. Debe ser terrible que papá no esté en casa cuando se agota la batería de su iPod.
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