
Sin medias tintas
La banda británica Oasis se presenta en Buenos Aires. El grupo de Noel y Liam Gallagher aterrizará en el Luna Park el martes 17 y el miércoles 18, a las 20.30, y seguramente sacudirá la Argentina
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En apenas cinco días, el fenómeno Oasis aterrizará en Buenos Aires, y el torbellino que levantan los hermanos Noel y Liam Gallagher a su alrededor sacudirá la Argentina. Se sabe, todo lo que tocan se convierte inevitablemente en éxito o en escándalo. Es que con Oasis no hay medias tintas. A Oasis se lo ama o se lo odia.
Pero, ¿qué hizo Oasis para que se hable tanto acerca de ellos y de su música? ¿Quiénes son estos revoltosos hermanos que no paran de pelearse con quien tengan enfrente? ¿Son el grupo más grande y famoso de la Tierra, como ellos mismos pregonan desde hace ya un tiempo? ¿O simplemente se trata de la banda más arrogante y comercial de los 90?
Mañana gloriosa
Noel nació el 29 de mayo de 1967, y Liam, el 21 de septiembre de 1972. Provenientes de una familia proletaria, los Gallagher pasaron su adolescencia mezclados entre drogas, robos, fútbol y rock. Según cuenta la leyenda, fue un show de los Stone Roses, a fines de los 80, lo que llevó definitivamente a los Hermanos Macana, de Manchester, a procurar, sin importarles los medios, ser parte del mundillo del rock.
Después de tocar en alguna que otra ignota banda de Burnage, el suburbio del sur de Manchester donde se criaron los Gallagher, Noel conoció a los Inspiral Carpets, que le ofrecieron un lugar como ayudante técnico. Y a cargo de esa labor fue que el mayor de los bocones visitó por primera vez la Argentina, cuando los Inspiral Carpets actuaron en el estadio de River Plate como teloneros de Paul Simon, en diciembre de 1991.
En mayo del mismo año, Liam se había sumado a una banda llamada Rain, integrada por el guitarrista Paul "Bonehead" Arthurs, el bajista Paul McGuigan y el baterista Tony McCarroll. Pero como no podía ser de otra manera, el incorregible menor de los Macana decidió que el nombre no era bueno, y el 18 de agosto el grupo debutó como Oasis. Esa misma noche, Noel presenció el show debajo del escenario.
La historia musical de los hermanos comenzaba a cruzarse. Fue entonces cuando Liam le sugirió a Noel que fuera su manager, y un mes más tarde el mayor de los Gallagher se valió de toda su arrogancia para contestarle que aceptaba el ofrecimiento, pero que entraría como guitarrista y compositor: "Me dejan escribir las canciones y somos superestrellas, o se quedan aquí en Manchester por el resto de sus tristes vidas", sentenció.
Al regreso de una gira con los Inspiral Carpets, Noel optó por meterse de lleno en el grupo, impuso sus propias reglas y se transformó en dictador del universo Oasis y en el segundo bocón más grande del rock de los 90. El primer puesto, por supuesto, lo ocupó Liam.
El escándalo como herramienta
La provocación fue la variable constante en la carrera de Oasis. Sobre el escenario, frente a los periodistas, con sus seguidores, o entre ellos mismos, siempre fueron buenas las ocasiones para armar una pelea o un escándalo. Y fue en medio de una de esas bochornosas situaciones (en aquella época no tan promocionadas) que consiguieron su primer contrato. En mayo de 1993 viajaron a Escocia para ser soportes de 18 Wheeler, pero el dueño del local no quiso dejarlos actuar. Entonces, los Gallagher iniciaron una pelea que terminó con buena parte del lugar destruido y el permiso para tocar sólo cuatro canciones. Mientras arriba del escenario Liam y Noel disfrutaban de haberse salido con la suya, mezclado entre el público se encontraba escuchándolos Alan McGee, dueño del sello Creation Records. Antes que Oasis finalizara su set, McGee interrumpió el show para ofrecerles firmar un contrato para su compañía. El primer golpe de suerte dio justo en la cara de los Gallagher.
En octubre de ese año, firmaron para Creation. Pero no antes de que Noel demostrara una vez más su capacidad para ubicarse en el centro de la escena con sus delirios de grandeza. En primer lugar, exigió que le regalasen un Rolls Royce el día en que la banda triunfara. Y segundo, aseguró que no pondría su nombre sobre ningún papel si no retiraban los pósters del grupo The Farm, que colgaban de las paredes de la oficina de Creation. "Ellos no me tomaban en serio hasta que dije: «Vean, voy a ir al baño y no voy a salir hasta que se hayan ido. The Farm es basura y piensan que son los Beatles»." Dicho y hecho. Para algunos, las palabras de Noel ya comenzaban a ser sagradas.
Muy pronto, las peleas de la banda se hicieron conocer por medio de los diarios sensacionalistas de Inglaterra, donde los emparentaban con los Sex Pistols y los identificaban como poseedores de una actitud hooliganesca, por su rabioso sentimiento futbolero
Alto en el cielo
Desde que en abril de 1994 editaron su primer simple, "Supersonic", Oasis se convirtió en el fenómeno más redituable del rock de esta década. Canción tras canción, disco tras disco, los Gallagher se apoderaron de casi todos los récords habidos y por haber dentro de aquel mundillo del rock al que alguna vez soñaron con pertenecer. Y todo amenizado con una gran cuota de histrionismo y desenfreno, condiciones obligatorias para toda estrella de rock que se precie de tal.
Con la salida de su álbum debut "Definitly Maybe" y su acelerada venta en las disquerías lograron convencer a una buena porción de Gran Bretaña de que estaba en presencia de una nueva versión de la beatlemanía, y que Liam y Noel no eran otra cosa que la reencarnación del tándem Lennon-McCartney.
El ego de los hermanitos, que de por si era elevado, llegó entonces hasta lo inimaginable. Cada vez que abrían la boca, si no era para agraviar a los demás músicos, era para asegurar que Oasis era la banda más grande del universo. "Los Beatles eran más famosos que Jesús. Nosotros somos más grandes que Cristo, y pronto seremos más grandes que los Beatles", o "Siempre supe que seríamos grandes. ¿Cómo resistirse a semejantes canciones, si son universales?", fueron algunas de las tantas declaraciones comunes de esa época.
En este marco fue que los medios británicos encontraron la excusa ideal para reinventar la antagónica pelea Beatles versus Rolling Stones, pero cambiando los nombres. En esta ocasión, en un rincón estaba Blur, que representaba a los amantes del pop sofisticado. En el otro, los Gallagher y compañía, de origen proletario y armados con sus melodías rockeras.
"Ojalá que el cantante y el bajista de Blur se mueran de SIDA" dijo Noel en una entrevista, y dio el puntapié inicial a una batalla campal de improperios entre los integrantes de ambos grupos. Las rencillas entre los fanáticos de Blur y los de Oasis superaron los límites posibles: en la portada del diario sensacionalista The Sun apareció la foto de una señora fan de Oasis que había echado de su casa a su marido, ferviente seguidor de Blur, por haberle destruido su colección de discos de Oasis en el microondas.
Con su segundo disco "(What´s the Story) Morning Glory?", los hermanos de frondosas cejas sobrepasaron las fronteras británicas, para obtener finalmente el beneplácito de los Estados Unidos y del resto del mundo. El disco grabado en los míticos estudios de Abbey Road contenía un altísimo voltaje beatlesco (por momentos, excesivo, como en "Don´t Look Back in Anger") con canciones de estribillos hiperpegadizos. Para bien o para mal, a partir de 1995 ya no se puede hablar de rock en los 90 sin mencionar a Oasis. La oasismanía llegaba al punto más alto de su existencia.
Con apenas dos discos editados y a cuatro años de la formación de Oasis, los bocones hermanitos habían cumplido todos sus sueños relacionados con la fama, el éxito y el dinero. Y fue en ese momento cuando los rumores de separación y las peleas entre ellos se agigantaron. Primero, misteriosamente Liam no cantó en un recital unplugged para MTV, y pocos días después dejó plantados a todos sus compañeros sin previo aviso en medio de una gira por los Estados Unidos. En ambos casos, el malhumorado Noel se encargó del micrófono. Meses más tarde, una violenta pelea de hermanos terminó con el mayor de los Gallagher asegurando que "el tiempo de Oasis terminó". Todo indicaba el fin de la historia.
Pero no. En octubre de 1996 entraron a estudios para grabar un nuevo álbum. "Be Here Now", el tercero y hasta el momento último material de su discografía, se editó en agosto de 1997.
Mientras que las bocotas de los Gallagher seguían disparando a diestra y siniestra asegurando cosas como que "en el Parlamento hay más de un senador que se inyecta con heroína", o "no quiero terminar como Mick Jagger, fingiendo a los 55 años", la fiebre Oasis mantenía la misma temperatura que un par de años atrás. Como ejemplo, bien valen quinientos mil botones: en cinco días se vendió, sólo en Inglaterra, medio millón de copias del primer simple del disco "D´you Know What Y Mean".
Entonces, ¿son o se hacen? Más allá de todo, lo cierto es que los polémicos hermanitos son auténticas estrellas de rock . Ni más ni menos. Son estrellas de rock que viven como tales y que llevan consigo todos los clisés del personaje. Su aparición en escena le dio al rock la porción exacta de diversión y exageración que el género había perdido con el tiempo.
Todos los análisis posteriores se encuentran enmarcados en una serie de subjetividades que dependen del cristal con que se los mire. Puede importar o no que las letras de sus canciones sean huecas, que sus melodías remitan una y otra vez a los Beatles, que se pronuncien a favor de las drogas, que sean por demás arrogantes, que vendan millones de discos o que se jacten de ser la banda de rock más grande de la historia. Amarlos u odiarlos, cuando se habla de Oasis ésa parece ser la cuestión.
Luna Park. Avenida Corrientes y Bouchard. Martes 17 y miércoles 18 a las 20:30. Entradas desde $ 30.





