Mariano Iúdica debutó con Laten corazones, un ciclo donde lo que importa es llorar
Con picos de 10 puntos, arrancó el nuevo programa del conductor
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Históricamente, las tardes siempre recibieron con los brazos abiertos a los programas de corte emotivo. Desde el clásico ciclo de Lía Salgado, pasando por otros talk shows como el recordado "Si querés llorar, llorá" de Moria Casán, o los reencuentros de Franco Bagnatto hasta el actual programa del Negro González Oro, siempre las tardes de la tele abierta fueron permeables a estas propuestas repletas de lacrimógenas historias de vida. Y para sumergirse en esa tónica, llega Laten corazones. El ciclo claramente persigue esa estela pero con la novedad de ser conducido por Mariano Iúdica , antiguo hombre fuerte del ala tinellista, que con este programa busca emprender vuelo propio.
La apuesta de Iúdica
Lo primero que llama la atención en Laten Corazones es la figura de Iúdica. Él siempre estuvo ligado a programas de espectáculos en los que su energía era el vehículo ideal para contagiar el entusiasmo a los espectadores, frente a toda clase de aspirantes a músico; o, incluso, para sostener programas de varias horas que no eran más que satélites del astro mayor ("Bailando por un sueño"). Por ese motivo, aquí Iúdica asume un doble desafío: por un lado, erigirse como un conductor de peso propio que no necesita de las estrellas del "Bailando..." para enganchar al público. Y, por el otro, la necesidad de reconvertirse y dejar atrás el disfraz (o mejor dicho, el corset) del "daaaale" para reencontrarse a sí mismo como un conductor totalmente renovado. Pero eso último, no sucedió.
Iúdica eligió apostar a lo seguro y retomó su histórico "dale" desde el minuto uno del nuevo programa, como para que no queden dudas de que estamos ante el mismo conductor que hace algún tiempo triunfaba en la pantalla vecina. Este primer envío arrancó (y terminó) con Iúdica llorando, dejando bien claro que éste es un programa de esos, uno que es "de llorar". Una vez más enmarcado en el mundo de los músicos desconocidos (pero con emotivas historias a sus espaldas), el ciclo presentará a doce familias que intentarán alzarse con el premio mayor.

Luego de cada número musical, los participantes tendrán la evaluación de un jurado integrado por Sofía y Joaquín Galán, y Alejandro Lerner . A lo largo de los días, y según la puntuación que vayan obteniendo por parte de los integrantes del jurado, las parejas irán quedando descalificadas. Los miembros del jurado resultan una opción muy a tono con el espíritu del programa, y a ninguno de los tres se los ve con ganas de mandar a la picadora de carne a los participantes (porque sería una crueldad enfrentar a Marcelo Polino con una nena de 8 años).
Los participantes
La primera familia en participar del juego fue el clan Lorito: Giorgio y su pequeña hija, Francesca. La niña, de tan solo 8 años, resultó ideal para abrir la pista de canto, ya que es una viaje directo hacia la lágrima fácil. Padre e hija interpretaron "Con te partiro", tema ultra lacrimógeno que le hace temblar la mandíbula, incluso, al tipo más difícil de hacer emocionar.
A continuación, le siguieron otras cinco familias de lo más variadas cantando un repertorio colmado de temas de lágrima fácil. El eslabón que une a todas esas historias es siempre la necesidad de encontrar aspectos emotivos. Acá es donde el programa busca mezclar esos dos universos: el emotivo con el artístico, pero no logra enganchar ambos elementos con naturalidad. Esto se debe, principalmente, a que se nota demasiado la intención de emocionar al público. A lo largo del programa, Iúdica insistió en varios momentos con frases del tipo "estoy tratando de no llorar", "prefiero no verla a Lucía porque sé que ella es llorona, y me va a hacer llorar", etc, etc, etc. Tanto subrayar el carácter emotivo del programa termina atentando, justamente, contra ese ingrediente, porque en la desesperada búsqueda de ese efecto se termina perdiendo la espontaneidad.
Los divertidos, castigados
Irónicamente, uno de los momentos que mejor funcionó fue el de la pareja compuesta por Gustavo e Ian Mendoca. Ellos interpretaron "La guitarra", de Los Auténticos Decadentes. Esa canción tan festiva fue el momento más logrado. Lamentablemente, fue justamente esa pareja la que quedó "en la cuerda floja", como casi multando la intención de hacer una fiesta en un programa en el que la única emoción permitida es la lágrima.
Que Laten Corazones triunfe en el horario de la tarde depende de que logre encontrar el tono adecuado, sin forzar tanto la lágrima y permitiendo que las parejas fluyan con identidad propia. Aún faltan varios números musicales, así que hay tiempo de divertirse más y llorar menos.
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