
Sobre los entrometidos
Ejemplos de suspenso y terror, análisis científicos y sabiduría popular
1 minuto de lectura'
Unos por curiosidad, otros por ambición, las huestes universales de los entrometidos cruzan la sutil línea que demarca la libertad individual y, a veces, cual Don Copete el meterete entran en vidas ajenas sin pedir permiso, otorgándose un discutible derecho que justifican con un parentesco cercano, una larga amistad o simplemente por considerar inferior al otro.
"Desde que el mundo es mundo, el intrusismo es patrimonio de la clase política, tanto en lo cultural como en lo económico. Y muchas de sus palabras conforman nuestro lenguaje, con lo cual también nos afecta en el plano individual. Nuestra cultura se volvió invasora", afirmaba el doctor Francisco Arias Pelerano desde su cátedra de Introducción a las Ciencias Políticas en los Años 80, en las aulas de la UCA.
"Desalmados", así los define el músico Alejandro Olivares. Y cuenta su experiencia: "En casa tengo un caso permanente de invasión, mi madre que viene de visita y pretende que la atienda cuando estoy más ocupado. Viene una vez a la semana y se instala matiné, vermut y trasnoche. Es como una adolescente que no para de comer y quiere que la oiga. Hace unos meses descubrí una solución maravillosa: le dejo una pila de películas. Ella hace su propia elección, luego de verlas le sirvo el té y hacemos un minidebate sobre lo que vio. Entonces se va contenta, más temprano y más tranquila. Ya no habla tanto porque es como que le tomo lección".
La insoportable pesadez del ser familiar también afecta las relaciones de Alfredo Mario Márquez, que se desahoga: "Mi tía abuela pronto cumplirá 77 años y cada tanto avisa 30 kilómetros antes que está llegando a casa, en Benavídez. Lo malo es que viene con sus perros lastimosos a instalarse en el living. Uno de los perros está ciego, renguea y es malhumorado. El otro deja un sendero con los pelos que va perdiendo en su torpe andar. El más viejo abre mi heladera y husmea qué va a comer a las 3 de la mañana, hora en que mi tía los alimenta entre ladridos y sollozos perrunos. Le ladran al unísono a un cuadro del comedor. Luego duermen todo el día y dejo de escuchar música y ver televisión para no despertarlos y no comerme un sermón de mi tía, ya bastante grande, que también aprovecha para pasar el dedito por los muebles y decirme: Tu empleada no limpia bien . El colmo fue cuando me preguntó si no pensaba podar mi quinotero preferido, porque tiene muchas espinas y mis chicos pueden lastimarse ".
Por su parte, Alberto Castro, que vive solo y tranquilo hace tiempo, debe alterar su agenda cuando viene su primo de Perú. "Apenas llega a casa, apaga mi equipo y conecta el suyo con música del Altiplano fusionada con jazz y otros ritmos, que inunda la casa y me incomoda. Me habla constantemente de las diferencias entre su país y el mío, y compara los precios de todo con una calculadora. Debo también acompañarlo a lugares para tomar algo y conocer mujeres. Pero soy abstemio y tengo una relación que no quiero perder, por lo tanto cada salida es un riesgo para mí. Fuimos un fin de semana a Mar del Plata y en el hotel mi pariente se emborrachó, y como si fuese Charly García quiso arrojar un televisor por la ventana. Un papelón ante los dueños del hotel, que me conocían de toda la vida. De vuelta en casa, me aconsejó sentar cabeza, casarme con una buena mujer y alejarme de la noche, que no me hacía bien."
Puesto a encontrarle explicación al fenómeno de los metidos, el psicoanalista Buby Navedo observa que "hay veces en que la amistad de años se resquebraja cuando uno de los amigos adquiere un poder sobre el otro apoyado en el tiempo compartido juntos. Y se apura a emitir un comentario sobre el otro sin medir el impacto emocional que puede provocar. Antes de hablar hay que mirarse el ombligo".
Saben cómo se hace todo
Javier Matienzo la pasó muy mal el día en que fue a presentarle su novia a su hermana. "Sin conocerla, le dijo de entrada que yo no iba a casarme nunca y que perdía el tiempo conmigo. Después agregó que todas las novias que había llevado a su casa eran más altas y rubias. Con el tiempo me aparté de mi hermana y sigo con esa novia que ella rechazó hace 15 años."
Porque saben cómo se hace todo, pero nada pueden hacer, algunos entrometidos recuerdan una frase célebre de George Steiner: "Al mirar hacia atrás, el crítico ve la sombra de un eunuco. ¿Quién sería crítico si pudiera ser escritor?"
El duelo ancestral entre suegras y yernos es una clásica lucha invasora. En la Argentina todos conocen el refrán que dice: "No hay comedido que salga bien". También la naturaleza brinda ejemplos de intrusos entre las aves, como la urraca y el tordo, verdaderos okupas que incomodan a la comunidad plumífera metiéndose en nidos ajenos.
En tanto, el Diccionario Lunfardo de José Gobello incluye el vocablo meterete: "Entremetido, que tiene costumbre de meterse donde no le llaman". Con la pregunta ¿q uién le dio vela en este entierro?, los paisanos de antes respondían ante la posibilidad de una intrusión.
Así, un mundo ideal sería habitado por gente que no es invasora ni invadida.
1- 2
Christian Petersen en la primera entrevista tras su internación: “Estoy mejorando día a día”
3Jesús María 2026 hoy, viernes 16 de enero: artistas y la grilla completa del festival
4Florencia de la V le respondió a Maxi López, luego de un comentario del exfutbolista que generó repudio: “Está confundido”



