
Sones secretos del barroco de América latina
Una colección de CD recuperó la música de la época de las misiones jesuíticas
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La música barroca (que se desarrolló, aproximadamente, entre 1600 y 1750) tuvo también su capítulo latinoamericano.
Es que, en las principales capitales de los virreinatos españoles y en las misiones jesuíticas, se vivió una intensa actividad musical que, más allá de las controversias que generó (a fin de cuentas, fue parte del proceso de imposición de la cultura española y occidental sobre la América precolombina), es un patrimonio de la historia del continente.
Tres siglos después, el auge de la música barroca -principalmente en Francia- hizo que el sello independiente K617 le encargara al flautista y director argentino Gabriel Garrido explorar los senderos que llevaron a esta música más allá del Viejo Continente.
Con el nombre de "Los caminos del Barroco", lanzaron una colección con nueve discos editados que se transformó en un impensado suceso que recibió los elogios unánimes de las crítica francesa y ahora distribuye en la Argentina Zival´s.
La serie, que dirige el músico argentino, radicado en Suiza desde hace más de veinte años, recupera la música que escribieron compositores como Torrejón y Velasco, Araujo o Doménico Zipoli.
Sonidos recuperados
Pero el principal logro es haber recuperado -finalmente- los esquivos sonidos provenientes de uno los proyectos más extraordinarios y controvertidos de la era colonial: las misiones jesuíticas.
Siempre se supo que en las comunidades que creó la orden, en las que llegaron a vivir más de 150.000 aborígenes en el Paraguay, Moxos y Chiquitos (en el este de Bolivia), hasta su expulsión 1768, se llevó a cabo una intensa actividad musical, que abarcaba no sólo la interpretación de obras, sino la construcción de instrumentos y la composición.
Pero no se habían podido rescatar más que testimonios indirectos al respecto: inventarios de instrumentos o comentarios de observadores sobre la actividad. Faltaba lo principal: las partituras.
Hasta que el arquitecto alemán Hans Roth, que comenzó a trabajar en la década del 70 en la reconstrucción de las iglesias de las misiones de la zona de Chiquitos, encontró que lo que un inventario indicaba como papel higiénico, era en verdad el archivo musical más grande descubierto hasta la actualidad de las misiones: más de 600 obras manuscritas.
Cinco investigadores del Instituto Argentino de Musicología se encargaron, entre 1989 y 1992, de ordenar ese "rompecabezas" que se denomina Archivo de Concepción, donde se encuentra a resguardo en la actualidad.
Después del trabajo de los musicólogos llegó el difícil momento de devolver a sonidos concretos todo ese material. Las crónicas de época indican que los indígenas eran notables músicos. Esto nunca se podrá saber, aunque hay algunos datos que lo avalan.
Pero, como bien señala Bernardo Illari, uno de los musicólogos que trabajaron en Bolivia, en la visión que propone Garrido "no se quiere presentar un documento histórico, sino construir un nuevo cuadro de la música de las reducciones, que ya no es una descripción, una narración poética, sino un programa musical. Esto no significa abandonar pretensiones de autenticidad, sino de relativizarlas, situándolas en un marco distinto que deriva de la nueva función fundamentalmente estética, que adquiere toda música de concierto".
En este sentido, el proyecto estético de Garrido se basa en una serie de creencias y utopías no comprobables en términos musicológicos, pero interesantes en su resultado musical.
Garrido cree que el barroco latinoamericano es uno de los antecesores del folklore. Por eso, en los "continuos" (el grupo de instrumentos encargado de tocar improvisando los acordes de relleno entre la melodía y el bajo escritos) se escuchan a los laúdes y arpas rasgueando con ritmos cercanos a la chacarera y la utilización de una percusión generosa.
El barroco latinoamericano, según Garrido, suena directo, pero exuberante y con una gracia rítmica que la acerca a sus parientes españoles e italianos más que a los sajones y alemanes.
Argentinos de exportación
Para la grabación de la serie "Los caminos del Barroco", Gabriel Garrido apostó por convocar a muchos intérpretes argentinos.
Entre otros, participaron el conjunto de cuerdas barrocas affetti musicali, el coro de niños de Córdoba y participaron cantantes e instrumentistas que en la actualidad están desarrollando sus propias carreras en Europa.
Violinistas como Manfredo Kraemer y Pablo Valetti (que este año tocarán en Buenos Aires con el conjunto The Rare Fruit Council), el flautistas Manfredo Kraemer. O entre los cantantes, el barítono Víctor Torres o las sopranos Adriana Fernández y Silvia Pérez. Todos ellos conforman un verdadero seleccionado argentino, que Garrido sabe aprovechar para incorporar el "swing" tomado del folklore, su marca registrada en este repertorio.
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