Tangos rusos, de Siberia a Buenos Aires
Rescatan la obra de Pyotr Leshchenko, ídolo en Europa en los años 30
1 minuto de lectura'
La historia de Pyotr Leshchenko podría haber sido novelada por Fedor Dostoievski: un hombre nacido en 1898 en una familia campesina de Ucrania, sin estudios, sobreviviente de dos guerras mundiales, que tenía su propio cabaret en Rumania llamado el Maxim Oriental y que se transformaría a mediados de la década del treinta en el "Rey del Tango en Rusia".
Tangos como "Serdtse" (Un corazón), que lo harían una figura popular en Alemania, Inglaterra y hasta Egipto, serían prohibidos en la ex Unión Soviética por tener un sonido considerado "contrarrevolucionario", aunque clandestinamente sus discos en 78 RPM eran tan populares que se contrabandeaban a través del Mar Báltico. Hasta fue acusado de espía por los alemanes y apresado por los soviéticos en la década del cincuenta, poco antes de su muerte, en 1954.
El letrista y poeta tanguero Alejandro Szwarcman descubrió a Leshchenko por su abuelo, de origen ucraniano (la misma patria del cantor), que escuchaba tangos en ruso.
El proyecto Tangos rusos, que se presentará hoy, a las 20, en la Usina del Arte (Cafarena 1, esquina Pedro de Mendoza), dentro del festival de tango, es un viaje a esos primeros tangos rusos que se compusieron en la década del veinte y que fueron quedando en el olvido. "Hay una historia no muy contada -relata Alejandro Szwarcman, letrista y coordinador del proyecto-. Sabemos de la influencia del tango en París y del alcance del tango finlandés, pero muy poco sabemos de los tangos rusos. En los años 20 hubo vasos comunicantes invisibles entre Rusia y la Argentina. De pronto acá Gardel cantaba «Sonia» y Magaldi entonaba el tango «Nieve», dos piezas en las que el paisaje de Siberia se mezclaba con los farolitos. En esa misma época, en Rusia se generó un movimiento de artistas, encabezados por el cantante Pyotr Leshchenko, que componían y grababan sus propios tangos."
Podría sonar a capricho, pero este compendio de obras que sonarán en vivo a cargo del Cuarteto Belamor Kanal -integrado por el cantor ruso Aleksandr Dementev y los argentinos Soledad Lugano (clarinete), Diego Fernández (bandoneón) y Franco Ciaffone (violín)- sirve como termómetro del efecto mundial que tuvo el tango en culturas tan lejanas como la ex Unión Soviética.
"Para este espectáculo hacemos una retrospectiva de los primeros tangos rusos de la década del veinte y del treinta. Si escuchás esas grabaciones vas a encontrar que esas orquestas rusas sonaban parecido al estilo del primer Canaro o de la primera agrupación de Roberto Firpo, pero en vez de bandoneón usaban acordeón", apunta el letrista.
Para Szwarcman, que por estos días está presentando dos libros -Poemas y otros atajos y Canción rebelde(40 obras escritas con diversos compositores)-, esos tangos rusos tienen muchos puntos de contacto con el tango argentino. "A diferencia del tango finlandés, que suena más anglo, en el ruso hay un sentimiento nostálgico cercano al de los gitanos y, también, a cierta cosa eslava triste. Dentro de eso, Leshchenko fue su figura más popular, a partir de un repertorio que mezclaba la canción gitana rusa con un repertorio más tanguero que estrenaba en su cabaret en Rumania y que ahora se escuchará en vivo con su sonido original."
Agenda del día
Milena Plebs Salón de baile, Usina del arte, a las 16.15
Clases de la prestigiosa bailarina y coreógrafa
Malamada
Sala de cámara usina del arte. A las 18.
Claudia Panone presenta sus tangos con sonido rockero
Néstor Marconi Quinteto
Teatro 25 de mayo. A las 20.
El bandoneonista presenta su disco Robustango





