Chicos: Shumi Gauto reversiona los cuentos tradicionales

La talentosa Shumi Gauto relata Cuentos feroces
La talentosa Shumi Gauto relata Cuentos feroces
Juan Garff
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11 de julio de 2020  • 13:08

El imaginario de los cuentos tradicionales es sacudido cada tanto por un remezón, por nuevas lecturas que buscan una puesta al día de historias ancestrales. En ese camino se inscriben los Cuentos feroces, lanzados a las redes sociales en estos tiempos de pandemia por la actriz y conductora de radio Shumi Gauto, y en el canal de YouTube Cuentos feroces.

"Son cuentos feroces para chicos intrépidos, cuentos con cierto riesgo, pero no por la amenaza del villano, sino porque tienen que ver con la necesidad y el coraje que requiere hablar de ciertas cosas", define Shumi Gauto.

El proyecto le fue planteado hace un año en un almuerzo por un amigo, Rodrigo Menéndez, cansado de escuchar con sus hijas pequeñas podcasts de cuentos tradicionales "en versiones castizas y con cuestiones obsoletas que ya no funcionan". Quedó en carpeta, hasta que con la cuarentena pareció llegar el momento de realizarlo.

Con más de quince años en la radio -es la voz artística de la Metro-, Shumi Gauto había decidido ya hace un tiempo volcar su experiencia como docente de teatro a la actuación y la dirección. Lo hizo en El acto gratuito y Pieza plástica, ambas dirigidas por Luciano Cáceres, y con un grupo de actores adolescentes en la puesta en escena de Vida y obra del Dr. Lipovetski, que debía reponerse en abril en Nün Teatro, algo que quedó ahora para la pospandemia. Mientras, salió a luz la propuesta de los Cuentos feroces.

"Los chicos están hartos de las pantallas, zoom de clases todos los días. Todo es tan virtual, ¿por qué no hacer algo que les dé una consigna, una actividad que no necesariamente tengan que estar mirando?" Con la experiencia radial de Shumi la respuesta estaba clara: "Yo confío plenamente en el poder de la voz, los chicos lo captan al toque."

Y suma su enganche con la literatura leída para otros. Cuando conducía en radio Su atención por favor, con Nicolás Artusi, en Metro, tenía una sección llamada "Literaturismo", en la que leía fragmentos de libros que llevaban a viajar en la imaginación. Ya en la primaria era la primera que levantaba la mano para leer algún cuento en voz alta. Y desde que nació su primer hijo, hace tres años, le lee todas las noches. De su propia infancia rescata la lectura de la saga de aventuras de El pequeño Nicolás, de René Goscinny, el autor de Asterix, con ilustraciones de Sempé. "Lo sigo leyendo hoy, lo tengo en mi mesa de luz",

Cenigenia es una chica que prefiere cantar sus canciones antes que bailar con el príncipe
Cenigenia es una chica que prefiere cantar sus canciones antes que bailar con el príncipe

¿Por qué eligió los cuentos más tradicionales para las grabaciones de Cuentos feroces? Más allá de la libre disponibilidad de los derechos de autor en un proyecto que es de acceso gratuito, había una intención de presentar los personajes y las tramas que todos conocen bajo una nueva luz: "Queremos lograr ese efecto de diferenciación, entre lo que era antes y en lo que se puede convertir un relato si uno lo traspola a los tiempos que corren". Shumi Gauto y Rodrigo Menéndez coescriben las nuevas versiones. Ella las graba en el estudio que tiene montado en su casa y luego pasa todavía el audio por un proceso de edición para ambientar el relato..

De esta conversión nacieron Caperuzota, Cenigenia y Chica Sirena, los tres cuentos subidos ya a los canales respectivos de YouTube y Spotify (Cuentos feroces), y otros tres que seguirán, a razón de uno cada dos semanas, siempre en formato puro de audio. "Al no tener un soporte visual el cuento, libran mucho a la imaginación", apuesta Shumi. Lo que sí tiene cada relato es una portada con una ilustración original de un artista convocado especialmente. En los cuentos ya subidos a las redes se trata de obras de los ilustradores Apen y Laura Poggi. Los originales de esas ilustraciones se sortean entre los oyentes del cuento respectivo.

Frente a la tradición de una Caperucita que se encuentra con un lobo que aparece acosándola en un bosque, que le habla y que la sigue y la persigue, surge Caperuzota como "un personaje que tiene recursos para enfrentarlo, que se da cuenta que está siendo acosada, y le frena el carro al lobo". No es el cazador, sino que son las mujeres del relato, incluida la madre del lobo, quienes le dan una lección al depredador.

En la versión de Cenicienta cambia el fin de la trama: "A Cenigenia le toca una familia ensamblada, al igual que a la Cenicienta original, le tocan hermanos que están un poco celosos, pero ya no son las hermanastras de época, y la chica, en vez de querer casarse con un príncipe, quiere tocar sus propias canciones porque es compositora, se convirtió en un cuento que tiene más que ver con la vocación que con el amor."

Chica Sirena, en tanto, transcurre entre dos campamentos junto a un lago, en la que la protagonista salva al chico que no sabe nadar. Se queda por un tiempo sin voz, pero eso no le impide socializar, y todo gira en torno a integrar amistades y diferencias.

En los cuentos que siguen, cuyos títulos pide Shumi no mencionar para que sean sorpresa, aparecen tematizados el bullying entre dos nenas que comparten colegio, los trastornos climáticos que alteran los planes de quienes creen que no les va a pasar nada... hasta que les pasa, y la orientación sexual de un príncipe que no encontraba nunca la princesa ideal... porque no le gustaban las princesas. Y seguirán otros más.

Chica Sirena es el último de los Cuentos feroces subido a las redes
Chica Sirena es el último de los Cuentos feroces subido a las redes

En los relatos intervienen voces de niños que escuchan el cuento. "Queremos reforzar así la intención de que el cuento es para los chicos, de darles un lugar de interacción, de inteligencia, de observaciones y de dudas de palabras y cosas. Cuando nombramos que los papás de la Chica Sirena se llamaban Diego y Javi, que era arquitecto, las chicas que escuchan no dicen '¿cómo dos papás?'', sino que preguntan qué es un arquitecto. Usamos ese recurso para naturalizar la info nueva, mostrar que para los chicos eso está naturalizado, igual que la otra pareja del cuento, formada por un papá y una mamá."

"Invitamos también voces amigas, artistas e influencers, para que se sumen, para que le aportan algo distinto a las grabaciones", dice Shumi Gauto. Agustín Sullivan, el protagonista juvenil de Sandro de América, participa en Chica Sirena, poniéndole la voz a uno de los personajes. Mariano Chiesa (Casi normales, Monzón) es el Hada Madrina en Cenigenia, Marco Antonio Caponi (El Tigre Verón, Sandro de América) aparecerá en una de las entregas siguientes. Algunos de ellos participan luego en los Live de Instagram (@cuentosferocesok), que se inauguran esta noche, dirigidos a los padres, aunque integrando también feedback de los chicos.

Shumi Gauto asume que no todos los padres van a querer recibir esas versiones aggiornadas de los cuentos: "Hay gente que va a decir, 'está bien, pero no le quiero contar a mis hijos un cuento en donde Cenicienta al final está enamorada de su mejor amiga, me parece demasiado'. Un poco el 'feroz' responde a eso, a que nosotros sí queremos hablar de esto, tenemos esa valentía y coraje, esa ferocidad para tomar estos temas, para que los chicos puedan integrarlos."

Shumi Gauto suma en Cuentos feroces su experiencia en radio, su formación actoral y su vocación por la lectura.
Shumi Gauto suma en Cuentos feroces su experiencia en radio, su formación actoral y su vocación por la lectura.

Por: Juan Garff
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