Como si la vida fuese un momento pacífico y estable: el poder de la filosofía en la caja mágica teatral

Fuente: LA NACION
Mercedes Méndez
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21 de junio de 2019  

Dramaturgia: Dardo Dozo / Dirección: Dardo Dozo y Claudia Kricun / Intérprete: Melina Petriella / Escenografía y vestuario: Marcelo Valiente / Luces: Soledad Ianni / Música original: Rony Keselman / Sala: Timbre 4, México 3554 / Funciones: sábados, a las 22.45 / Duración: 60 minutos / Nuestra opinión: muy buena

Hace seis años, el filósofo Darío Sztajnszrajber popularizó una pregunta histórica del pensamiento: ¿para qué sirve la filosofía? Su cuestionamiento se convirtió en un libro exitoso y fue uno de los hitos en la carrera de este divulgador, que se volvió un referente para todas las preguntas sociales, políticas y existenciales. Ahora, aquella duda inicial se puede ver en una nueva obra de teatro: una chica en un colectivo se pasa de su parada cuando se dice a sí misma: "¿Qué gano con filosofar?". Ahí arranca un viaje del que parece que no hay retorno.

Como si la vida fuese un momento pacífico y estable es un unipersonal protagonizado por Melina Petriella, basado en el libro ¿Para qué sirve la filosofía? y con dramaturgia de Dardo Dozo, quien también dirige la obra junto a Claudia Kricun. Funciona con una serie de monólogos que lleva adelante este mismo personaje: Maga tiene unos 40 años, es simpática, un tanto inocente y se hace preguntas tan elementales que, al final, se vuelven las más profundas.

Si la filosofía es pura abstracción y un sinfín de preguntas que nunca tienen una única respuesta, ¿cómo se puede plasmar eso en un escenario que, en su médula, exige acción dramática y progresión? En esta propuesta la acción se traduce en el cuerpo vivo y sensible de la actriz que, con mucho humor, frescura y dulzura, puede hacer verosímil el hecho de que una chica decida no bajarse del colectivo porque se pregunta: si se achica el tiempo, ¿se achica la mirada?

Una caja móvil sirve para reconstruir un bar, un tren y la puerta de una casa, espacios por los que divaga este personaje de noche, mientras no puede dejar de pensar. La escenografía, con múltiples sentidos, acompaña con inteligencia todo el concepto.

En los mejores momentos, el relato no suelta al espectador, porque las preguntas existenciales se relacionan con situaciones concretas que Maga ve durante su viaje: una pareja de enamorados la lleva a preguntarse por el amor, un robo la hace cuestionar acerca de la moral. Cuanto más urgente es la situación, más teatral se vuelve todo: por ejemplo, cuando está desesperada por hacer pis, pero no se anima a ir al baño de un bar sin antes pedirle un café al mozo. De esas situaciones nace el pensamiento filosófico de una manera poderosa y el teatro aparece como un lugar mágico para empezar a hacerse preguntas.

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