Con una perturbadora pieza de teatro político de México se inició la temporada internacional del Complejo Teatral de Buenos Aires
La semana próxima se producirá el desembarco de tres obras de los Teatros del Canal de Madrid con un clásico y dos piezas coreográficas
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A lo largo de la actual temporada, el Complejo Teatral de Buenos Aires (CTBA) tiene previsto presentar en sus diversas salas montajes escénicos llegados de otras latitudes en virtud de acuerdos muy diversos entre sí. La primera experiencia internacional se inició este fin de semana en el Teatro de la Ribera, del barrio de La Boca.
En el Teatro de la Ribera se presentó una perturbadora y mágica propuesta de teatro documental y político llamada Centroamérica, a cargo del grupo Lagartijas tiradas al sol, que viene trabajando desde hace más de 20 años sobre situaciones de la realidad creando un lenguaje escénico que les permite hablar de la historia del territorio que habitan. Sus producciones han pasado por los grandes escenarios del mundo.
Para este montaje, Lázaro Gabino Rodríguez y Luisa Pardo realizaron una larga travesía por los países centroamericanos. “América Central es una región que no forma parte de nuestro imaginario, ni de nuestras fantasías. Son un conjunto de siete países, una denominación, una intención poética, un estigma. Somos vecinos distantes, porque en México miramos siempre al Norte”, admiten sobre esta propuesta de teatro documental y político que implicó recorrer campos bananeros, sociedades atravesadas por crueles dictaduras, lidiar con pandillas juveniles y ser testigos de todos aquellos que debieron dejar sus países por situaciones políticas y económicas en medio de destinos turísticos soñados como postales perfectas de una realidad que no es tal.

En medio de una propuesta resuelta con mínimos elementos escenográficos, muy potentes en términos visuales, que se complementan con un registro audiovisual del recorrido por Centroamérica. El escenario se convierte en un verdadero campo minado en el que la ficción y la realidad estalla en sentidos.
En esa recorrida, el testimonio de una mujer de Nicaragua modifica radicalmente la hoja de ruta de la investigación. María, una exiliada nicaragüense, le pide a la actriz que se haga pasar por ella para gestionar ante las autoridades que el cuerpo de su hermano descanse junto al de su madre, ya que ella no puede regresar al país que gobierna el dictador Daniel Ortega. “Una cosa es actuar y otra mentir”, confiesa Luisa Pardo en escena que se ve expuesta ante una situación límite en la que pone en juego mucho más que sus amplios recursos actorales.

El estreno de Centroamérica, que se concretó con la sala de La Boca desbordada de público es producto de un acuerdo entre el CTBA y Paraíso Club (“una cooperación cariñosa”, como aseguró a LA NACION Alberto Ligaluppi, director del CTBA). Paraíso Club es una iniciativa autogestiva y asociativa que propone una variada programación anual. Por primera vez tiende vínculos con la gran fábrica de ficción de la escena pública porteña.
Conexión Madrid
La contracara de este tipo de acuerdos es el que cerraron a mediados del año pasado el gobierno de Buenos Aires con el Ayuntamiento de Madrid. Gracias a él, tres obras producidas por el CTBA (La verdadera historia de Ricardo III, protagonizada por Joaquín Furriel; Sansón de las islas, con Luciano Castro y Medida por medida, de Chamé Buendía) se presentaron en los Teatros del Canal, de la capital española. La contrapartida será el desembarco de tres producciones de esa gran fábrica de ficción teatral madrileña que, como el mismo Teatro San Martín, cuenta con tres salas.

Como parte del ciclo Madrid-Buenos Aires / Buenos Aires-Madrid, entre el miércoles de la semana próxima y el domingo 12 de abril se presentarán en las salas del Teatro San Martín tres producciones. En la Sala Martín Coronado, desde el jueves 9, el Ballet Español de la Comunidad de Madrid presentará Viaje al amor brujo, tres obras de Manuel de Falla con el hilo conductor de la música de Dani de Morón.
Con coreografía de Olga Pericet, Rafael Estévez y Valeriano Paños y dirección musical de Alondra de la Parra, el espectáculo propone un viaje entre lo clásico y el flamenco, entre lo tradicional y lo contemporáneo “para que las nuevas generaciones sean partícipes de estas historias de música, danza, amor y muerte”, según palabras de sus creadores.
En la sala Casacuberta, desde el mismo miércoles 8, subirá a escena Numancia, la célebre tragedia de Miguel de Cervantes en versión y dirección de José Luis Alonso de Santos, estrenada el año pasado en los Teatros del Canal de Madrid. “Numancia es un grito contra la falta de libertad, de ayer, de hoy y de siempre”, apunta el director de este montaje que encabeza el actor Arturo Querejeta.
Esta puesta toma como punto de partida la tragedia escrita por Cervantes entre 1582/85 en la que describió la heroica defensa de Numancia, capital de los celtíberos arévacos, en la que en el año 133 a.C. murieron de hambre antes que rendirse a los romanos de Escipión. Cervantes fue un exponente del llamado Siglo de Oro de la literatura española. Junto a Lope de Vega, Góngora y Quevedo dio forma a una etapa de esplendor en las letras españolas que es reconocida mundialmente. De hecho, hubo varias versiones de este texto estrenadas en Buenos Aires.
El desembarco de la escena madrileña se completa con una propuesta coreográfica inspirada en una película pionera del cine gay de 1971 que, en su momento, fue celebrada por su contenido explícito como por representar la intimidad sin complejos. Se llamó Boys in the Sand (Chicos en la arena) y fue el primer film porno gay en incluir créditos y al que la crítica le prestó atención luego del estreno de Blue Movie (1969), de Andy Warhol, y casi un año antes de Garganta profunda (1972), de Gerard Damiano.
Contra todo lo pensado, Boys in the Sand, dirigida por Wakefield Poole, fue un éxito comercial y de crítica. Si Numancia se inscribe en el período del Siglo de Oro español este film forma parte de la llamada edad de oro del cine porno.
Boys in the Sand, mismo título que el film, es la pieza de danza contemporánea del coreógrafo israelí Adi Schwarz que se presentará la semana próxima. La propuesta nace del deseo personal del creador por desafiar y normalizar los tabúes que rodean la intimidad en la sociedad. “A través de esta coreografía exploro la suavidad, la fragilidad y la feminidad dentro del cuerpo masculino en el mundo actual, entrelazando ecos del pasado, realidades del presente y visiones del futuro”, apunta en la información de prensa este artista formado en el prestigioso Batsheva Dance Company Ensemble, fundada por Martha Graham.
“Al crear esta pieza me impulsó el deseo personal de desafiar y quizás normalizar los tabúes que rodean la intimidad en la sociedad. Como artista queer, considero crucial interactuar y cuestionar las narrativas que históricamente han censurado algunas expresiones de amor y deseo”, cuenta sobre esta propuesta coreográfica interpretada por Michele Simi, Koen Kaya Eye y David Grimaldi o Adi Schwarz.
Con estos cuatro variados títulos, el Complejo Teatral de Buenos Aires que depende del gobierno porteño está abriendo su temporada internacional 2026.
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