Coronavirus: el primer estreno teatral, en vivo, y por internet

La talentosa Matilde Campilongo, en La tortuga, de Marcelo Alassino
La talentosa Matilde Campilongo, en La tortuga, de Marcelo Alassino Crédito: Gentileza Leandro Bauducco
Leni González
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21 de mayo de 2020  • 22:18

El camino de la tortuga nunca fluye en línea recta. Despacio, con la blandura protegida por un escudo que sobrevivirá la tormenta, sabe desde la cuna que la llegada es un sueño eterno. A La tortuga, el título de la obra de Marcelo Allasino que protagoniza Matilde Campilongo, le tocó desde el inicio, casi como presagio, un recorrido sin prisa ni pausa. El estreno estaba confirmado para el 18 de abril en El Camarín de las Musas, después de algunas funciones privadas a fines del año pasado en La Máscara, el centro cultural de Rafaela, Santa Fe, fundado por Allasino. No es necesario aclarar las razones de por qué nada de lo previsto sucedió. Pasaron cosas y la puerta menos imaginada fue la que se abrió.

Una mujer de 50 años, recién operada de un tumor, se comunica a través de una videollamada con su mejor amiga de la secundaria. Quiere aprovechar la solitaria recuperación para investigar las redes sociales y rencontrarse con aquella compañía, antes muy cercana, que dejó de ver en la adolescencia, después del viaje de egresados a Bariloche, un embarazo no deseado, un amor que no fue. Una charla al principio amable pero que, poco a poco, irá metiéndose con ese pasado que nunca se había superado. "La historia resultó ideal para adaptarla a esta situación", dice la protagonista, Matilde Campilongo (prima del actor y humorista Campi). Decretada la cuarentena, actriz y director continuaron los ensayos vía Internet. Ambos habían trabajado juntos en una de las obras que inauguró Microteatro, Money4Nothing, en 2017, grupo creativo que volvió a reunirse para La tortuga. No tardó mucho en caer la ficha: había que potenciar la imposibilidad del encuentro personal en la posibilidad de aprovechar la tecnología presente en la trama de la obra.

Desde el living de su casa y en deshabillé, Campilongo actuará como si estuviera en el teatro, "en vivo", una redundancia para las artes escénicas pero que en este momento cobra un peso diferente. A partir del sábado 23, todos los jueves y sábados, a las 22, empieza la función. No es teatro tradicional: se realiza en un espacio no convencional ante un público remoto. No es teatro leído: se actúa, hay un cuerpo en escena. No es teatro filmado ni un video rescatado: se trata de una experiencia escénica en vivo, transmitida en directo por internet.

"Si no me divorcio con todo esto, nunca más", dice riéndose la actriz que debe encerrar a la gata e invitar al silencio (o la reclusión) al marido y sus dos hijos (de 18 y 10 años) para iniciar el ritual en su casa frente a la netbook. "No hay backstage, la gente se conecta y ve la obra desde el inicio con mi personaje acomodándose con un trago como podemos hacer cuando hablamos por teléfono. Pero en este caso, la cámara la manejo yo, es como hacer cine por mí misma pero sin verme, sin cortes y en directo. Hablo con mi amiga como si hablara con cada uno de los espectadores: esa idea es lo que me permitió ubicarme, estar ahí, porque es difícil cuando del otro lado no ves a nadie", dice la actriz que fuera bailarina de Hola Susana, integrante de los espectáculos de cabaret de Noralih Gago y que estaba actuando en Las benévolas, dirigida por Laura Yusem en el Cervantes, cuando Allasino le propuso este unipersonal escrito en un taller con Santiago Loza: "Me llamó para decirme que había soñado conmigo haciendo esta obra. Así empezó, en 2018, esta historia de La tortuga que me parece un planazo para que las amigas, cada una desde su casa, se pidan una pizza y se conecten a las diez de la noche para esta ceremonia".

Además de gran plan, es una forma de estar presente en medio del aislamiento. Y una semilla a futuro, como otras experiencias en vivo que están probándose desde hace dos meses. Esta obra es "la piedra fundante", dice Campilongo, de la plataforma www.teatrouafai.com ideada por Allasino para adaptarse a este nuevo contexto: un sistema desde el cual se ofrecerán funciones de obras independientes, autogestionadas, originales, pensadas para la transmisión digital en vivo, a través de soportes que utilicen internet.. No es un reemplazo sino una alternativa que todavía nadie sabe en qué se transformará. Como la tortuga, la que llega con el último paso.

La tortuga, de Marcelo Allasino

Con Matilde Campilongo.

Jueves y sábados, a las 22. 45 minutos.

En www.teatrouaifai.com por $ 350.

Matilde Campilongo, en La tortuga
Matilde Campilongo, en La tortuga Crédito: Gentileza Leandro Bauducco

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