
Encuentro de titanes
Café Irlandés/ Dramaturgia y dirección: Eva Halac/ Intérpretes: Guillermo Pfening, Michel Noher, Guillermo Aragonés y María Ucedo/ Escenografía y vestuario: Micaela Sleigh/ Iluminación: Miguel Solowej/ Teatro: Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551)/ Funciones: viernes y sábados, a las 21; domingos, a las 20/ Duración: 80 minutos.
Nuestra opinión: muy buena
¿Cómo se construye una crítica de arte? ¿Cómo se gesta una investigación periodística? ¿Cuál fue la semilla de la novela de no ficción en América latina? Estas son algunas de las p reguntas que plantea Café irlandés , la pieza de Eva Halac sobre el vínculo que existió entre Rodolfo Walsh y Tomás Eloy Martínez cuando se proponían desentrañar el paradero de Eva Perón, en 1961. Pero este no es un texto con afán didáctico, panfletario o de denuncia. Más bien abre una puerta e invita a reflexionar al espectador, en particular a quienes ejercen el rol de comunicadores.
La directora y dramaturga creó una obra excelentemente documentada, interesante para los apasionados de la literatura e historia argentina, pero también para los espectadores comunes. En dos planos, con un escenario de caja profunda, respiran los personajes, dos pares de criaturas: los mencionados escritores, por un lado, y el coronel "El Alemán" Carlos Moori Koenig y su esposa, por el otro. Hay una atmósfera de bar y cine porteño de la época, mérito de Micaela Sleigh.
Allí están un joven Walsh desocupado luego de haber escrito Operación masacre y un aún más joven Martínez, entusiasta y carismático crítico de cine de la nacion (interesante perfil de un periodista completo que comprende y escribe sobre Bergman, el peronismo y un amplio abanico de temas). En los encuentros que concibe la autora, los personajes debaten ideas en el momento en que se están gestando sus respectivos estilos. La virtud de este texto inteligente es el vínculo verosímil que plantea Halac tras realizar una profunda documentación sobre ambas plumas argentinas, y, a su vez, la pesquisa que llevan a cabo ambos detectives/periodistas.
Quizás este Walsh personaje aparece frente a Martínez dotado de una mayor sagacidad, aunque el texto destaca el carisma, la solidaridad y la cultura del autor de Santa Evita . Es notable el hallazgo y la labor de los dos actores que componen a los autores. Un sólido Guillermo Pfening interpreta al taciturno Walsh, por quien se gesta una procesión de ideas políticas, sociales y literarias. En un gran trabajo, Michel Noher impone seducción y frescura, y despliega todos sus recursos para crear a una criatura magnética. Además, la obra cuenta con un correcto Guillermo Aragonés como el militar acusado de haber retirado el cuerpo de Evita de la CGT, momento que marcó el inicio de un extenso derrotero y de un enigma resuelto décadas después. Mención aparte merece María Ucedo, quien capta la esencia de aquellos años en su dicción, gestos, en una compleja y manipuladora criatura que nada tiene de superficial.
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