Gabriela Ricardes: “El FIBA necesita producir mejor, más fuerte, más grande”
La ministra de Cultura de la Ciudad habló con LA NACION acerca de los cambios del destacado festival escénico de Buenos Aires -que no se realizó en 2025- con el fin de “recuperar su importancia”
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El Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), el más longevo dentro de los encuentros de este tipo que organiza la Ciudad, no se realizó el pasado año tal como estaba previsto según su calendario. En su lugar, el gobierno porteño organizó unas jornadas a mediados de noviembre, que tuvieron como objetivo repensar el festival (“El FIBA piensa al FIBA”, se anunció la iniciativa).
En aquella oportunidad, el Ministerio de Cultura de la Ciudad que preside Gabriela Ricardes informó que el encuentro escénico había decidido abrir un espacio de reflexión para analizar su presente y su futuro. En la comunicación oficial además se informó que el festival, cuya primera edición fue en 1997, pasará a ser bienal, como en sus inicios, y que la próxima edición se hará en septiembre/octubre de 2026. Tras aquellas jornadas, Ricardes recibió a LA NACION en su amplio despacho de la renovada Casa de la Cultura.
“Cuando asumimos [en referencia a la gestión de Jorge Macri] teníamos en marcha el FIBA en una fecha complicada [prevista para febrero de 2025] por el mismo cambio de gestión de gobierno. Decidimos pasarlo a octubre, que fue su lugar en el calendario en sus inicios. La idea de haber pasado al festival a enero en concordancia con el que tiene lugar en Santiago de Chile y, luego, a febrero/marzo es algo que no había funcionado. Teniendo una mirada crítica sobre lo que venía pasando con el FIBA hay que reconocer que había perdido la pregnancia, la potencia que tuvo en otras épocas”.

-Y venía perdiendo espectadores...
-Por eso pensamos en volver al formato bienal y decidimos usar 2025 como bisagra con una edición especial, que nos permita parar un poco y pensar qué sería bueno que el FIBA haga, sin la inercia de tener que hacerlo. Además, fue un año de elecciones cuyo calendario de votación se fue definiendo tarde, cosa que nos impedía encontrar una buena fecha.
-Desde 1997, primera edición del FIBA, nunca antes las elecciones incidieron en su continuidad.
-Es que no es que el FIBA haya perdido continuidad, decidimos que se haga cada dos años. por fuera del calendario electoral, lo cual es importante para la gestión. Como no quisimos trabajar esa idea solos es que decidimos hacerlo junto a representantes de otros festivales del país, de la región (Uruguay, Chile, Colombia y México) e invitados de Madrid, como referencia Iberoamericana, y de Francia. A eso le sumamos la mirada de artistas jóvenes y consagrados que pasaron por el FIBA. No empezamos a pensar de cero, ya teníamos nuestras ideas que pusimos sobre la mesa. A futuro, nos proponemos un FIBA que tenga presencia permanente con diferentes acciones, que se transforme en un centro de creación, difusión y de programación. Durante las jornadas se generaron charlas muy interesantes y todo aquello se transformará en un documento público para que se sepa de lo discutido, lo reflexionado. El FIBA necesita producir mejor, más fuerte, más grande y que todo eso esté en sintonía con otros festivales y con otros espacios de programación.

-¿Por qué motivo el anuncio de las jornadas como su cambio de formato se supo a días de la fecha en la que debía realizarse el FIBA?
-Lo comunicamos en cuanto lo supimos, en cuanto pudimos tomar esa decisión y en cuanto entendimos que era lo correcto para hacer.
Estudios de audiencia
-De todas maneras, desde el momento en que no se habían abierto las convocatorias para elencos locales se podía sospechar que iba a haber un cambio...
-La convocatoria del año pasado la abrimos a poco tiempo del inicio del festival sabiendo que somos una ciudad con mucha programación teatral. Lo mejor que le podía pasar al FIBA es no seguir realizándose en automático, en un formato que no nos estaba funcionando, que no nos estaba sirviendo. Hicimos estudios de audiencia y la mitad de la gente no sabe qué significa la marca FIBA. Teníamos muchas cosas que revisar y la idea fue revisarlas de verdad; trabajar sobre eso para, después, abrirlas a otros para detectar qué cosas se nos estaban escapando. Hubiera sido muy difícil de hacer una jornada de este tipo con una edición en marcha. “El FIBA piensa al FIBA” fue una decisión osada pero, creo, que fue una decisión inteligente y justa. El proyecto que se está gestando para el festival de 2026, que tiene algunas certezas que ya daremos a conocer, apunta a volver a tener un festival de peso en una ciudad como Buenos Aires que tiene tanto movimiento teatral.
-Esas jornadas se anunciaron a horas de su inicio. ¿No limitó eso la posibilidad de potenciales escuchas?
-Es mucho más que haber decido todo solos en una mesa de tres personas. Yo estoy muy contenta de haberlo hecho. Veníamos dándole vuelta al tema todos los que conformamos el área de artes escénicas de la Ciudad, incluyendo Proteatro, Mecenazgo, CTBA, centros culturales barriales, bibliotecas, museos... Es decir, un montón de actores para los cuales el FIBA no representaba nada en sus agendas. Todo ese proceso de abrirnos a esa reflexión nos llevó tiempo. Teníamos miedo de que, cada vez, el FIBA se haga menos importante y que vaya desapareciendo. En una ciudad capital mundial del teatro como es Buenos Aires su festival debe ser relevante. Por otra parte, tenemos un público que, a pesar de la crisis económica, no deja de consumir teatro.
-En octubre de 2024, cuando se presentó la programación del FIBA, se anunció también que en mayo de 2025 habría una bienal de danza, que finalmente no se concretó. En Buenos Aires había dos festivales dedicados al arte del movimiento: Ciudanza y el Festival Buenos Aires Danza Contemporánea, cuya última edición fue en 2022. ¿Qué ocurrió con esto?
-Dijimos mayo porque era el momento que habíamos encontrado en el calendario, pero tuvimos las elecciones. Tendremos novedades referidas a la danza contemporánea que estamos pensando con Prodanza [organismo dedicado al fomento a la danza independiente]. Ya hubo cambios en dicho organismo de fomento y habrá otros hasta que podamos pensar y acompañar al sector para que pueda producir de una manera diferente. No queremos hacer las cosas porque sí. La inversión en un festival debe tener beneficios para los artistas como para los ciudadanos y tiene que ser algo pensado, planificado e inteligente. Solamente hacer un festival para cumplir con el festival es algo que no lo vamos a hacer. Insisto, nuestras transferencias de fondos para el fomento de la actividad pueden tener algunas demoras en los pagos, pero están más vivas que nunca, están fuertes, están sólidas.

-¿Cuándo se hará, entonces, el FIBA de este año?
-Será a finales de septiembre, principios de octubre; dato que consolidamos durante las jornadas. Para la producción nacional tenemos tiempo. Para el Hemisferio Norte es un buen momento porque no empezaron sus giras europeas y, por otro lado, coincide con el Fidea, el Festival Internacional de Artes Escénicas de Montevideo, por lo cual se arma un corredor lógico y posible.
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