
Historia de amor con ritmo de murga
1 minuto de lectura'
"Historia de un amor exagerado". Versión de Leo Dyzen sobre un libro de Graciela Montes. Escenografía y vestuario: Valentina Bari. Canciones: Leo Dyzen. Música y dirección musical: Omar Gianmarco. Coreografía: Carina Livingstone. Acrobacia: Gerardo Hochman. Iluminación: Roberto Traferri. Intérpretes: Vera Czemerinski, Irene Sexer, Eloy González, Irene Goldszer, Ignacio Monná, Pablo Gianmmarco, Martín Urbaneja. Dirección general: Leo Dyzen. Sábados y domingos, a las 16, Teatro Payró.
Nuestra opinión: buena.
El relato de Graciela Montes cuenta las peripecias de dos chicos de primaria que se enamoran y luego sufren la separación porque una de las familias se traslada a otra localidad. Entonces recurren a las cartas de amor.
La singularidad y la gracia está en el factor de que Santiago, el chico "loco" por Teresita, la chica nueva, es muy exagerado. Y su amor también lo es: necesita de los grandes gestos para expresarse. Las cartas son, consecuentemente, muy numerosas y cada vez más grandes, hasta que en la última viaja él mismo.
Leo Dyzen ha elegido para contar la historia a una colorida murga de gran impacto visual y fuerte atractivo, que añade a su simpatía una gran destreza y sincronización de movimientos. El narrador resulta así un grupo.
La anécdota transita por esta vertiginosa y a la vez fluida acrobacia en la que los "murgueros", que son a la vez los chicos del colegio y el pueblo de Florida, prácticamente dibujan sobre el escenario las emociones que se acumulan... y luego explotan en exagerados gestos dramáticos.
La caracterización, por el maquillaje y el vestuario es atractiva y contribuye a esa connotación de cómic que es la estética y tónica que el director ha elegido para volcar en teatro este cuento cuyos mayores valores surgen del oficio literario de la autora.
Tarea difícil
Muchas de las cosas implícitas en el libro se asoman a través del sonido de las palabras, de una especie de textura que se va extendiendo como un manto suave y de repente se corta para que el lector tome conciencia de lo que pasa, o sorprende con un movimiento nuevo que con frecuencia apunta a otra historia: la de los personajes secundarios, la reacción de los "otros"( chicos/vecinos), observadores y relatores que con su manera de contar establecen una caracterología de actitudes comunitarias.
Dyzen, al recurrir a una murga parece haber buscado reflejar esa particularidad del cuento, pero lo logra sólo en parte. Porque el cuento tiene el ritmo de un río de llanura, el agua fluye lenta en la superficie, intencionada, creciente y rompe sorpresivamente en remolinos.
Y la murga es como un incesante torrente, una bulliciosa y alegre cascada, capaz de hacerse cargo de sólo el nivel colectivo de la expresión.
La difícil elección del director parece haber consistido en o potenciar un relato -tal vez la anécdota, que es lo que más puede atrapar a los chicos- y despreocuparse de las otras lecturas del libro, o intentar poner sobre el escenario al menos dos de los varios niveles: el individual y el grupal. Al parecer intentó la segunda alternativa, y recurrió, para los momentos más personales de los protagonistas, a dos muñecos articulados, títeres de barra fija horizontal superior, que representan a Teresita y Santiago, y que son desplazados a la vista, como los títeres de mesa. La murga se encarga de manipularlos y del resto de la acción.
Tal vez sea el contraste no suficientemente resuelto entre la lenta acción requerida por la técnica de los títeres y la potente y vital de los murgueros lo que hace difícil seguirle una trama a la obra.
Hay de pronto pausas muy largas en las que la acción se detiene antes de pasar a una nueva secuencia; pausas que podrían valorizar el momento distinto, pero para eso faltó destacar visual y dramáticamente la presencia de los muñecos protagonistas, tal vez con un mejor trabajo de manipulación y de iluminación.
Efectos coloridos
El espectáculo tiene muchos momentos divertidos, y efectos visuales muy logrados, entre los que se destacan la aparición de las flores por todo el escenario y el ir y venir de las cartas. Pinta con trazos simples y claros el ambiente escolar, juega con absurdos que se apoyan en puntos de realidad.
Pero lamentablemente no se detiene a explotar lo suficiente algunos buenos efectos escenográficos. Por ejemplo, el tema de las flores podría regresar al final, con el despliegue colectivo.
De todos modos, se trata de un trabajo muy interesante sobre una linda historia, donde cada uno de los que intervienen demuestran oficio y trabajan en conjunto produciendo un momento muy placentero.
1
2La noche de Mirtha: del brillante look de la Chiqui en la previa a su cumpleaños 99 a sus consejos para mantenerse espléndida
3Mirtha Legrand se reencontró con Jimena Monteverde y emocionó a todos: “Me hacés llorar”
4Así está hoy Carolina Chiappetta, la ex Gran Hermano que se volvió viral por años por un momento con Solita Silveyra



