La culpa: inquietante reflexión sobre lo profesional y lo familiar

Carlos Pacheco
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18 de octubre de 2019  

Libro: David Mamet / Elenco: Adriana Salonia, Diego De Paula, Martín Urbaneja, Gabo Correa / Dirección: Hugo Urquijo / Sala: Centro de la Cooperación, Corrientes 1543 / Funciones: viernes y sábados, a las 22.15 / Duración: 80 minutos / Nuestra opinión: buena

Una de las voces más intensas del teatro contemporáneo norteamericano, David Mamet, regresa a Buenos Aires a través de unos de sus últimos textos. La culpa expone una historia intensa con la que el espectador se involucrará de inmediato. Un reconocido psiquiatra atiende a un joven que resultará ser un asesino. Durante el juicio se le pedirá al médico que declare y dé cuenta acerca de la conducta de su paciente. Refugiado en el juramento hipocrático decide no hacerlo y eso lo conducirá a vivir situaciones de hostigamiento muy fuertes. La prensa, sus amigos, la sociedad en general cuestionarán su postura. Pero el profesional se mantendrá duro en su posición sin importarle las consecuencias de su determinación.

Fuente: LA NACION

Mamet construye una historia potente aunque algo endeble dramáticamente. Su protagonista reitera una y otra vez su decisión de no implicarse en el caso, pero esto termina quebrando su relación matrimonial. ¿Quién es el verdadero protagonista de esta historia? ¿Ese hombre que hasta llega a ampararse en la religión para sostener su posición mientras ve que su mundo se derrumba o su esposa, que termina destruida, internada en una clínica y que le reclama una decisión potente?

El director Hugo Urquijo hace eje en el psiquiatra. Carga la tensión sobre sus dilemas mientras el mundo a su alrededor se desmorona. Un personaje que no se permite dudar o ingresar en un campo de reflexión que le aporte algo de protección. El director encuentra en Diego de Paula a un intérprete muy sólido que puede sostener con mucha creatividad el mundo complejo de ese psiquiatra, pero el texto de Mamet, ante su obstinación, lo obliga a repetir actitudes, discursos. Su modo de plantarse frente a esa vida opaca que transita lo conduce a desmoronarse.

El elenco completa la acción con ajustada precisión. Adriana Salonia, en el rol de la esposa, ingresa en un campo de extrema desesperación; el abogado (Martín Urbaneja) plantea con fuerte convicción la manera en que ese hombre debe enfrentar a la justicia, y Gabo Correa, el defensor del delincuente, tiene los artilugios suficientes para quebrar a ese testigo que se niega a ocupar el lugar que le permitiría validar con mayor fuerza su profesión.

La culpa propone una reflexión muy inquietante que pivotea entre el mundo profesional y el familiar. Tomar una decisión equilibrada debería salvar a ambos.

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