
"La utopía es lo no realizado"
Como sucedió en Buenos Aires hace cinco años, la nueva obra del Théâtre du Soleil vuelve a conmover
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SANTIAGO, Chile.- "La utopía no es lo que se puede realizar, es lo que no está realizado", dice con mucha seguridad la directora francesa Ariane Mnouchkine mientras presenta aquí una función más de su espectáculo Los náufragos de la loca esperanza , en el marco del Festival Santiago a Mil.
Es muy intensa su participación en cada función, día tras día. Aparece en el hall de la estación Mapocho mientras el público va llegando y controla cada detalle de lo que va sucediendo. Ingresa a la sala, da la bienvenida a los espectadores, y deja muy en claro que va a introducir al público en una aventura teatral.
Vuelve al hall, se instala en una pequeña salita de ese Centro Cultural (se nos aclara que es un espacio destinado a los niños) y pide al cronista de La Nacion que se acerque, muy dispuesta a conversar. Con profunda lucidez y mostrándose como una teatrista sumamente comprometida con su proyecto -el Théâtre du Soleil-, desde hace varias décadas, busca las palabras exactas a la hora de definir el germen de toda su creación, eminentemente política.
Cuando se le plantea que este trabajo es sumamente ideológico, interrumpe con seguridad y aclara: "No utilizaría la palabra ideología, a lo mejor política. En nuestro Soleil, en nuestra casa, la palabra idealista no es peyorativa, pero desde hace unos cuantos años desconfiamos de la palabra ideología. Preferimos hablar de la gran política. Esto implica buscar cómo uno puede vivir mejor y juntos".
A partir de ahí, queda muy claro el objetivo de este espectáculo que está presentando y que estrenó en su espacio la Cartoucherie, en París, pocos meses antes de que finalice 2010. "Hacemos el espectáculo que tenemos ganas de ver. Tomamos una responsabilidad siguiendo las convicciones que movilizan nuestras emociones. El público tiene la libertad de no aceptarlo, pero también puede dejarse tocar por un sueño que en estos últimos años nos dijeron que había que abandonar. Yo pienso que no hay que abandonar los sueños, simplemente hay que encontrar nuevos y mejores caminos para llegar a ellos. Particularmente, caminos que no sean sangrientos, ni totalitarios. Eso a veces es complicado."
En apretada síntesis, en Los náufragos de la loca esperanza se observa a un hombre guiado por ideales socialistas que busca afanosamente rodar una película que hace hincapié en la necesidad de construir un mundo mejor. La experiencia, en este presente, propone un muy impresionante nivel de reflexión para el espectador, quizá también porque llega de una Europa sumamente convulsionada hoy.
"En todo caso, en Europa, no se sabe dónde están los ideales -explica Mnouchkine-. Pero, al menos, en Chile los estudiantes, los jóvenes, tratan de brillar nuevamente. En Europa, hay una crisis, pero un 99 por ciento de los jóvenes busca la forma de rechazar lo que sucede, aunque a veces lo hacen de manera confusa, un tanto incomprensible para los partidos políticos, para los ideólogos, que no saben dónde ubicar a estos grupos. Yo creo que esto es muy importante porque prueba que se puede aplastar ese cínico discurso que intenta convencernos de que vivimos en una sociedad mejor. Eso puede durar hasta cierto momento, porque llega una generación que se revela, que se despierta."
El Théâtre du Soleil ha comenzado su gira latinoamericana en Brasil (se presentaron en Río de Janeiro, San Pablo, Porto Alegre) y luego han recalado en Santiago de Chile. Son aproximadamente setenta personas y llevan quince containers que han trasladado la escenografía a través de un amplio circuito territorial. Ariane Mnouchkine es muy cauta a la hora de hablar sobre el mundo latinoamericano, pero ha ido observando ciertas cuestiones de la realidad que le permiten aproximar una rica reflexión.
"Europa, en este momento, está realmente en crisis -afirma-, pero yo creo mucho en Europa y vamos a salir. Lo que vimos en Brasil es que es un país que está seguro de sí mismo. Lo que conlleva ciertas contradicciones, pero es agradable sentir que hay optimismo. Los sondeos de opinión demuestran que ese optimismo es muy alto. Los brasileros piensan que sus hijos van a tener mejor suerte que ellos. En Europa, en este momento, es lo contrario, el 95 por ciento de la gente tiene miedo de que sus hijos no tengan lo que ellos tuvieron. Pienso que la crisis europea es muy grave, pero espero que la gente abra los ojos y descubra que lo que se está viendo es el fin de un sistema. Son los ciudadanos, el Estado, los que tienen que reinar, no las finanzas."
-Un sistema que ha hecho celebrar unos triunfos eleccionarios primero, para luego llevar al declive a toda una sociedad. Resulta muy contradictorio.
-Es complicado de analizar, pero así es la democracia. Pienso que muchos franceses se equivocaron al votar a Sarkozy. Pero no creo que estén perdidos, por lo menos, una parte de ellos. Pensaban que Sarkozy se parecía a ellos; él se los hizo creer. En realidad, yo pienso que los despreciaba. Esto nos lleva, con mucha modestia, a considerar que los pueblos nos son ángeles, no son videntes. Sería todo muy simple si los pueblos estuvieran siempre unidos y tuvieran razón.
-¿Y cómo vive el Soleil esta crisis?
-Somos unos privilegiados, hacemos la actividad que queremos, nos pagan, vivimos modestamente. En Francia, hay mil personas por día que pierden su trabajo. Ellos no pueden estar contentos. Esto conlleva una violencia, un peligro de violencia que no estoy segura de que sirva para provocar cambios.
La afirmación de la escena porteña en Chile
En Santiago a Mil la programación argentina ha comenzado a posicionarse y con mucho éxito. Estado de ira, creación de Ciro Zorzoli, conmovió a los chilenos y las expectativas por los próximos espectáculos que llegarán son muchas. Hernán Lombardi, ministro de Cultura de la ciudad, y Alberto Ligaluppi, director del Complejo Teatral de Buenos Aires, llegaron a Santiago para consolidar los lazos creados el año pasado con la Fundación Santiago a Mil y que buscan promover un verdadero intercambio de creaciones entre Chile y Buenos Aires.
"Si en 2011 abrimos el Tándem París-Buenos Aires -explica Lombardi-, este año la apuesta será Chile, Colombia y España. Seis propuestas porteñas recalan en estos días aquí y luego será Buenos Aires la que reciba a los chilenos. Lo mismo sucederá en el marco del Festival de Bogotá, unos de los más fuertes a América latina. Hay algo muy vibrante en la escena porteña que es necesario hacer trascender. He visto en París cerrar el Tándem con el trabajo de Romina Paula (El tiempo todo entero) y me ha conmovido el fervor del público. Nos interesa buscar esa creación contemporánea que está desarrollándose en las ciudades del continente y a eso estamos apostando. Hasta ahora, no se había hecho por recelo, pereza intelectual o desconocimiento. Pero vamos a hacerlo, convencidos de que ayudamos a los artistas y a la vez oxigenamos nuestra escena."






