
Las mil caras de Busnelli
De "La niñera" al teatro alternativo y el cine independiente
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Mirta Busnelli, la mujer de las mil caras. La que puede hacer de una "borracha decadente", como define a la madama de "Disputas" que interpretó el año último, o la que hizo el mismo año de Poncia en "La casa de Bernarda Alba", en el Teatro San Martín. Es la misma exquisita actriz que este año habita otra casa, la de los Iraola, en "La niñera", mientras ensaya una nueva obra de Javier Daulte y espera el estreno de dos películas, a falta de una.
La que se formó bajo el rígido mandato de Stanislavsky pero que, hace unos años, pateó el tablero y se fue a estudiar con Ricardo Bartis, cuando ya tenía un nombre, una trayectoria y una fama. Sin embargo, ella seguramente se habrá calzado el jogging sin ningún pudor ni pose algo (esas cosas no le van). Es la que en los revoltosos años setenta trabajó en la versión teatral de "Hair" y, como extra, en la película "El extraño de pelo largo", con Liliana Caldini. La misma señora actriz que durante los noventa filmó con Alejandro Agresti, en "Buenos Aires viceversa", y Martín Rejtman, en "Silvia Prieto".
"En mis inicios -cuenta- el teatro fue la actividad en la cual más trabajé. Pero hace unos quince años empecé a sentir un malestar porque las obras me llevaban hacia un tipo de propuestas que no me resultaban satisfactorias. Entonces empecé a transitar por otros caminos y paré un poco."
O sea, pateó otro tablero.
En su particular ruta fue haciendo un particular camino que incluye espectáculos con Antonio Gasalla, "La importancia de llamarse Ernesto", una comedia de Neil Simon, "Cuatro amigas" y "Madera de reyes", entre tantísimos trabajos en cine, tele y teatro. Se podría apuntar más cosas. Como que tiene asistencia perfecta a todos los estrenos del teatro alternativo, que pinta ser una buen persona, que durante la entrevista repregunta interesada en la opinión del fotógrafo y del cronista, que es un poco despistada (Ella: "¿Quién te contó eso?" El cronista: "Vos, cuando hablamos anteayer para arreglar la nota". Ella: "Ah...") y que es una verdadera apasionada de la actuación.
"Voy al teatro porque me interesa saber qué hay, qué se está haciendo. Es que a veces por seguir los pasos de la «carrera teatral» te olvidás de hacer todo lo posible para que se produzca algo interesante en escena", dice mientras toma su café.
- ¿Qué hace que te sumes a un proyecto?
- En estos momento, la gente y el material. En la nueva obra del ciclo Biodrama llamada "Nunca estuviste tan adorable", de Javier Daulte, el texto no estaba escrito pero igual acepté. Casi al mismo tiempo me habían llamado para hacer "La ópera de tres centavos" y otras cosas, pero me interesaba hacer algo con Javier y trabajar junto a María Onetto.
Casi al pasar rescata otro aspecto positivo de ir alternando trabajos teatrales con la tele o el cine en versiones comerciales o bajo el rótulo de cine o de escena independiente: "Hace que todo el tiempo estés repensando tu tarea. En los proyectos comerciales ponés todo para que sean lo más atractivos posible, pero hay un tiempo acotado de ensayo. Eso te lleva a resolver en vez de indagar. Como contracara, en la obra que estrenaremos en octubre empezamos a ensayar hace dos meses", apunta.
En los últimos años, Mirta no tenía ganas de estar en un canal, doce horas, todos los días grabando una telenovela. "Este año me llamaron para «Los Roldán» y me dio miedo hacerlo. Simultáneamente me convocaron para «La niñera» y, como no tenía que estar todo el tiempo en el canal, acepté. Diría que así encontré la forma de estar en la tele, que es algo que me gusta, pero a distancia de la tele. Si bien una decisión de ese tipo tiene un costo, me permite estar haciendo la obra de Javier. Así me las voy arreglando para actuar en una película, estudiar o boludear un poco." De todos modos, mucho tiempo no le debe quedar porque, a su trabajo diario, está estudiando filosofía e idiomas y hace entrenamiento corporal.
De Stanislavsky a...
De chica coqueteó con Psicología hasta que decidió estudiar actuación (¿vendrá de ahí su instinto de cambiar de rumbos?). "Empecé con Juan Carlos Gené, un maestro que fue el primero que supo mirarme y encenderme. Luego estudié con Augusto Fernandes. Hace unos años comencé con unos cursos de Ricardo Bartis, que me llevó a otro polo. Un día fue a ver un espectáculo suyo que se presentó en Babilonia y descubrí una teatralidad tan interesante que sentí que la cosa pasaba por ahí. Pero me daba pudor tomar clases con él, no sabía dónde ubicarme. Además, yo venía con otra formación y ya no era una tipa de 20 años".
No contenta con ese giro, apostó por más: tomó clases de dramaturgia con Daniel Veronese y Alejandro Tantanian. "Empezó como otra vida, ya grande, pero otra al fin", afirma. Para ese momento seguía las obras de Rafael Spregelburd, con quien trabajó en "La modestia" junto a Andrea Garrote, otra actriz de sus favoritas.
Así ella, la feminista compulsiva de "Matrimonios y algo más...", de Hugo Moser, tendía creativos lazos con otra camada generacional de teatristas, cuya búsqueda formal aparentemente poco tenía que ver con los fenómenos populares. Sin embargo, ella se las ingenió para saltar hacia otros territorios sin inconvenientes (por lo menos, de los visibles). "Moser tenía una forma de pensar que yo no compartía, pera era muy creativo armando situaciones para el juego del actor", reconoce.
El día de la entrevista, hace dos lunes, al poco rato de concluido el reportaje, su personaje de la madre de Flor Finkel ("un verdadero monstruo") no apareció en "La niñera" (muchos, la habrán extrañado). A esa hora Mirta estaba participando del ciclo Teatro x la Identidad. O sea, un día auténticamente busnelliano.
No es una persona de poses de actriz famosa, eso no le va. En otro plano, o en el mismo, es una militante del perfil bajo. "Hacer notas por hacer notas, me molesta. Es que no siempre tengo cosas para decir y, si las tengo, no las tengo claras. En general me cuesta hacer reportajes y mucho más si tengo que producirme. Y cuando hacés nota en la tele es como que tenés que producir un ruido constante, tenés que producir rating. Es desgastante...", confiesa.
Todo parece indicar que esa energía ahora está más concentrada y, con suma inteligencia, ella, Mirta Busnelli, se ha convertido en una de las actrices todo terreno más creativas de la actualidad.
Sus proyectos en cine
Durante este año, Mirta Busnelli protagonizará dos películas: "Las mantenidas sin sueños", con dirección de Vera Fogwill y Martín Desalvo (todavía sin fecha de estreno), y "Dolores de casada", ópera prima de Juan Manuel Jiménez, en la que compartirá trabajo con Javier Lombardo, Graciela Tenembaum, Nicolás Pauls, Patricia Echegoyen, Silvina Bosco y Esmeralda Mitre, entre otros.
"La historia de «Dolores...» es la de un matrimonio de clase media que está junto sin saber muy bien por qué está junto. Luego se separará sin saber por qué se separa. Y que luego se vuelve a juntar, sin saber muy bien para qué. Digamos que es tan común como eso", dice casi bordeando a la ironía.
Filmada en San Luis, aceptó el desafío de sumarse a una ópera prima porque, sencillamente, "tenía ganas de hacer cine, me gustaron los actores y me pareció que podía estar bueno", cuenta. "Por otra parte -agrega- el hecho de haber estado filmando como seis semanas en San Luis fue bueno para el trabajo porque no hay contestador ni nada que te distraiga. Estuvo todo el colectivo dispuesto a hacer la película y se formó un buen grupo".






