
Lumaldo fue un escenógrafo prolífico
Fue director técnico del Teatro Colón
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Miguel Angel Lumaldo, que falleció anteanoche, a las 75 años, como consecuencia de una larga enfermedad, fue uno de los escenógrafos más talentosos y prolíficos del cine y del teatro nacional. Su sensibilidad y su imaginación, sumadas a una estética que otorgaba a cada uno de sus bocetos indelebles estilos para definir sus trabajos, le permitieron destacarse en ese arte que configura los escenarios por los que transitan los climas y los personajes de films y de obras teatrales. El particular modo de concebir modelos escenográficos y su incansable tarea le permitieron, entre 1983 y 1986, ser nombrado director técnico del Teatro Colón.
Había nacido el 24 de abril de 1928 en la Capital Federal, más concretamente en La Boca, barrio en el que desde niño recorrió sus casas de chapas, sus calles adoquinadas y que le dejó su entrañable pasión futbolera por el equipo xeneixe. En su juventud, tras estudiar dibujo y pintura, se sintió atraído por la actuación y en la década del cuarenta tomó clases con Milagros de la Vega, pero, él lo reconoció alguna vez, ponerse en la piel de personajes no coincidía con su espíritu imaginativo de las formas y los colores. Por aquellos años conoció a Alvaro Durañona y Vedia, uno de los más importantes escenógrafos de la época, y convertido en su alumno y en su amigo Lumaldo decidió seguir sus enseñanzas y acercarse al cine, por entonces necesitado de nuevos nombres para sumar a la cada día más renovada pantalla nacional. Otro de los impulsores de su incipiente vocación fue el realizador Luis Saslavsky, que lo convirtió en su asistente y con el que codirigió "El Fausto criollo" en 1979.
En 1968 Lumaldo debutó en el cine como escenógrafo de "La casa de Madame Lulú", de Julio Porter, un film pícaro y pasatista que le abrió las puertas de su trayectoria artística. Ya requerido por destacados cineastas, concibió los marcos escenográficos de títulos tan destacados como "Un guapo del 900", de Lautaro Murúa (1971); "La maffia" (1972), "Boquitas pintadas" (1974) y "Piedra libre" (1976), las tres dirigidas por Leopoldo Torre Nilsson; "Juan Moreira", de Leonardo Favio (1973); "Los muchachos de antes no usaban arsénico", de José Martínez Suárez (1976); "El fantástico mundo de la María Montiel", de Zuhair Yuri (1977); "De cara al cielo", de Enrique Dawi (1979); "Perros de la noche", de Teo Kofman (1986), y "Debajo del mundo", de Beda Docampo Feijóo y Juan J. Stagnaro (1987), entre otros muchos títulos.
Variadas puestas
Pero el cine no sería el único medio por el cual Lumaldo demostró su innegable visión de esos marcos arquitectónicos plenos de magia o de realismo. Entre 1960 y 1969 colaboró con Cecilio Madanes en la creación del ya mítico teatro Caminito y algunos años antes, y también de la mano de Madanes como régie, realizó los decorados de las óperas "La Traviata" y "Manón Lescaut" en el Colón. El virtuosismo de Lumaldo se trasladó así al escenario también con obras de gran repercusión popular: "Equus", dirigida por Madanes; "Drácula", con puesta en escena de Sergio Renán; "La libélula", conducida por Eduardo Vega, ambas de 1979, y "Hay que salvar a los delfines", otra vez con dirección de Madanes (1980).
Entre 1978 y 1980 Lumaldo fue escenógrafo de espectáculos teatrales en Mar del Plata dirigidos por Madanes, a quien siempre consideró su maestro y su mentor; Eduardo Vega, Wagner Mautone, Raúl Rossi; Rodolfo Bebán y José María Paolantonio. En 1980 ingresó a la televisión para decorar el programa "Hombres en pugna", que emitió ATC; en tanto que el cine lo rescató nuevamente para films de fácil recuerdo, entre ellos "Guerreros y cautivas", de Edgardo Cosarinsky (1989); "Gatica el Mono", de Leonardo Favio (1993); "Casas de fuego", de Juan José Stagnaro (1995), y "Doña Bárbara", de Betty Kaplan (1998). Más de cincuenta títulos fílmicos contaron con las escenografías de este artista apasionado por la casi anónima tarea de vestir con pulcritud y esmero los marcos de cada historia. Su tarea en el cine no finalizó aquí: en los últimos años fue director de arte de "Eva Perón" (1996); "Hasta la victoria siempre" (1997) y "La venganza" (1999), las tres de Juan Carlos Desanzo; "Solo gente", de Roberto Maiocco; "Angel, la diva y yo", de Pablo Nisenson, y "Rosarigasinos", de Rodrigo Grande (2001).
Sus restos recibirán sepultura hoy, a las 10.30, en el Jardín de Paz de Pilar.
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