Pobre Daniel: la locura vista con humor y buenas actuaciones

Crédito: Martín Antu
Jazmín Carbonell
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14 de junio de 2019  

Libro: Santiago Gobernori, en colaboración con los actores y el asistente / Dirección: Santiago Gobernori / Elenco: Paula Pichersky, Manuel Attwell, Julián Cabrera / Teatro: Club de Teatro Defensores de Bravard (Gurruchaga 1113) / Funciones: sábados, a las 20 / Duración: 60 minutos / Nuestra opinión: muy buena

Daniel tiene la vida tan gris que no es protagonista ni de su propia historia. Por eso, aunque su nombre figure en el título de esta pieza que dirige y escribe Santiago Gobernori, deberá contentarse con ser solo un testigo y acompañante de las personas que lo circundan, que son, sí, peculiares, vistosas y llenas de anécdotas. Daniel, en cambio, tiene una vida chata, es docente, tiene poco que contar y una compulsión -la única cosa que en apariencia está desbordada en su vida- por una gaseosa sabor naranja, su vicio, su perdición, que pinta por completo a este personaje tan correcto que hasta lo aburre a él mismo. Daniel es un pobre hombre. Rodeado en este caso de dos personas que le hacen sombra. Elizabeth, su mujer, con quien comparte su vida desde hace ocho años, y Felipe, su cuñado, el hermano de ella que llega a esta casa de improviso luego de diez años de internación psiquiátrica. ¿Cómo representar la locura? Esa es la tarea que Gobernori con mucha inteligencia y humor emprende. Como toda irrupción trae consecuencias en el presente. Felipe trae con su aparición al pasado. Historias que quedaron pendientes, anécdotas que Daniel desconocía de Eli, secretos, dudas. Con mucho humor, negro por momentos, hilarante y absurdo en otros, Gobernori puede entrar y salir del drama con astucia.

Le alcanzan un sillón y una silla para que se despliegue un gran texto y tres actuaciones memorables que le darán a este texto la carnadura que necesita, impecable Manuel Attwell como este joven psicótico perturbado que tiene tanta dulzura como violencia. Nada se oculta, el gran espacio de la nueva sala de Club de Teatro Defensores de Bravard está a la vista de todos. Y Gobernori demuestra una vez más que el teatro cuando se pone en funcionamiento, cuando sus sistemas se ponen en marcha y en consonancia es capaz de transformar cualquier espacio y evocar lo que más quiera. No hacen falta más que cuerpos disponibles para que esa historia suceda y el pacto con la platea que se preste a creer.

Gobernori, actor, dramaturgo, director y uno de los responsables de esta sala que ya tiene diez años en la escena off porteña, construye esta historia cruzada de este triángulo amoroso y familiar, o, también, un juego teatral sobre cómo representar algo tan esquivo y desorganizado como la locura.

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