
Premios para lo mejor del teatro en 2000
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La Asociación Amigos del Teatro Nacional Cervantes otorgó los Premios María Guerrero a la producción de la temporada 2000. Durante la ceremonia de entrega, en la sala mayor del Cervantes, actuaron Osvaldo Miranda (recordó algunas anécdotas de Enrique de Rosas), Eladia Blázquez (interpretó sus temas "Somos como somos" y "Honrar la vida") y el grupo Sísifo (presentó escenas de su versión de "Macbeth", de William Shakespeare).
El María Guerrero -instituido por la Asociación Amigos; el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, de España, y el Instituto de Cooperación Iberoamericana- es una de las distinciones más importantes que tiene el teatro de Buenos Aires. Los ganadores reciben una estatuilla (creación del artista Juan Carlos Pallaroid) de la actriz María Guerrero personificando "La dama boba", pieza de Lope Vega con la que se inauguró el teatro hace 80 años, y un pasaje a España.
Los premiados
Los María Guerrero 2000 fueron los siguientes: mejor escenógrafo, Carlos Di Pasquo, por "El sueño y la vigilia", de Juan Carlos Gené; mejor autor, Juan Carlos Gené, por "El sueño y la vigilia"; mejor director, Manuel Iedvabni por "Canciones maliciosas", de Jon Marans; mejor actor, Héctor Bidonde, por "Canciones maliciosas" (en la terna estaban Pepe Soriano y Jorge Suárez), y mejor actriz , Verónica Oddó por "El sueño y la vigilia" (Claudia Lapacó e Ingrid Pelicori estuvieron también nominadas).
Hubo menciones especiales para Gerardo Fernández (post mórtem); para los grupos La Cochera, de Córdoba, y Sísifo, y para Andrés Percivale, como socio benefactor.
El premio a la trayectoria correspondió a la actriz Tina Helba, cuyo trabajo fue reconocido no sólo en teatro, sino también en la radio y la televisión. Delia Garcés fue la encargada de entregarlo. Sin duda, el encuentro de estas figuras en ese escenario resultó uno de los momentos más emotivos del acto. Se otorgaron también reconocimientos al empresario Alejandro Romay (donó 60.000 dólares al Cervantes), al artista plástico Vito Campanella y a Hugo Levín, presidente de la Fundación El Libro.
A la hora de agradecer, varios de los premiados hicieron referencia al momento económico actual. "Esta alegría se contradice con lo que nos está sucediendo a los argentinos", dijo Héctor Bidonde. Tina Helba fue más dura: "Quiero pedir que no nos arrastren con estos impuestos que hacen imposible seguir la tarea". El reclamo llegaba desde el escenario mayor del país, el mismo que Osvaldo Miranda, minutos antes, había definido como un gran lugar de aprendizaje.




