
Walter Quiroz:"Si no hay misterio, prefiero no vivir"
Hace dos obras del director y "profesa" el perfil bajo
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El nene de 8 años estaba en éxtasis. Sus ojos claros brillaban más que nunca. Lloraba mirando la cruz mientras la hostia se deshacía en su lengua durante su primera comunión. Una compañerita, Carolina Rodríguez, le preguntó qué le pasaba. "Le aprietan los zapatos", respondió ágil y convincente la mamá de Walter Quiroz. Hoy, el actor de 40 años se anima a confesar aquello que muchos otros de su raza y especie ocultan: es creyente ("creo en algo superior, aunque soy ateo, y respeto mucho a Jesús") y mira televisión.
Quiroz suma este año un nuevo estreno teatral: El otro Judas , de Abelardo Castillo, dirigido por Mariano Dosenna. Con este realizador llevó a cabo Espectros , de Henrik Ibsen, pieza que acaba de reponer, y que le valió una nominación al ACE como mejor actor. También participó esta temporada de El especulador , dirigida por Francisco Javier, en el San Martín; y de Los poetas de Mascaró , una puesta de Leonor Manso.
Este sacerdocio de la actuación lo desafía otra vez con la composición de una criatura compleja y con un planteo único: "Se presenta otra mirada sobre un personaje icónico de la historia. Es una vuelta de tuerca a la perspectiva bíblica. La traición es lo peor que le puede pasar al ser humano. Es un pacto que se rompe. Entendí que lo que hace Judas es casi un acto político. Castillo crea un mundo que por momentos parece de ciencia ficción y donde es justamente esta criatura quien se siente traicionada".
De la tragedia familiar de Ibsen, en Espectros , donde interpreta a Osvaldo, un joven que busca la luz y la sanación espiritual en su casa materna, hasta el apóstol de peor fama, en El otro Judas , Quiroz encuentra un hilo conductor: "De alguna forma es un díptico y sin querer se construye como algo paralelo y unido. Veo figuras que aparecen en ambos textos: el que paga la culpa del pecado, el cargar una cruz, la piedad, los fantasmas, el hijo y la madre y el pecado", opina.
El rostro de Quiroz irrumpió en la TV con ¡ Socorro , Q uinto año ! y luego siguieron otros éxitos como Verano del 98 o Los exitosos Pells . Pero hay un personaje, el de La hermana mayor , la tira vespertina con Soledad Silveyra y Juan Leyrado, que atesora. Aquí interpretaba a un adolescente en silla de ruedas, mucho antes de que se hablara de inclusión en la pantalla chica. En el cine trabajó bajo las órdenes de Pino Solanas ( El viaje ); Almeida Prado ( Perfume de gardenia ), Alejandro Maci ( El impostor ), Héctor Babenco ( Corazón iluminado ) y Diego Sabanes ( Mentiras piadosas ), entre otras. "En mi carrera siento que probé, logré cosas, me equivoqué, me pegué varias veces. Y por eso me conmueve tanto esta figura del hijo pródigo, porque es como mi trabajo, que siempre me está esperando para volver."
Cuando atravesaba uno de los golpes de su peregrinaje, el actor tuvo una epifanía. Viajaba en el subte y en su vagón apareció un grupo de monjes que empezaron a hablar con él por casualidad. A las pocas semanas, Quiroz se tomó un colectivo para ir a buscarlos a San Luis. "No sabía dónde vivían, pero tenía que encontrarlos. Y después de mucho preguntar llegué a su puerta. Pensaban que estaba loco, pero me recibieron con mucho amor. Estuve un mes allí y fui feliz", confiesa.
Hay un culto que Quiroz profesa con devoción: el perfil bajo. "No extraño la exposición que te da la TV. Me divierte hacerla, me parece genial, es útil y entretiene al que está del otro lado. Pero también disfruto de otras posibilidades que te da la actuación", dice. En el principio era la palabra. Quiroz siente que volvió al origen con obras que le permiten saborear, en aquel rito cada noche, su vocación. En ese camino lleno de luces y oscuridad busca encontrar su esencia como ser humano y como artista: "Si no hay misterio, prefiero no vivir".
Para agendar
- Dirigidas por Mariano Dossena
El otro Judas, viernes, a las 20.30.
Espectros, sábados, a las 22
En el Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543.



